Buenos Aires. Un grupo de investigadores argentinos, españoles y estadunidenses partirá este lunes rumbo a la Antártida en busca de barcos y ‘tesoros’ de los cazadores de ballena, en su mayoría noruegos, que irrumpieron a inicios del siglo XX en las frías aguas del continente blanco.
Buenos Aires. Un grupo de investigadores argentinos, españoles y estadunidenses partirá este lunes rumbo a la Antártida en busca de barcos y ‘tesoros’ de los cazadores de ballena, en su mayoría noruegos, que irrumpieron a inicios del siglo XX en las frías aguas del continente blanco.
A bordo del rompehielos argentino Ice Lady Patagonia, un barco de mediano porte construido en Finlandia en la década del 50, los expertos zarparán desde Ushuaia (3 mil 580 kilómetros al sur), la ciudad más austral del mundo enclavada en el territorio de Tierra del Fuego, contó uno de los pasajeros.
Buzos, alpinistas y especialistas en glaciares, entre otros, compartirán el viaje.
Embarcaciones hundidas o abandonadas a la vera de las costas, armas de caza y uniformes de los balleneros, monedas antiguas y barriles donde guardaban la preciada grasa de los cetáceos, están entre los ‘tesoros’ que llevaron a Carlos Vairo, un especialista en historia de la Antártida, a organizar la travesía.
"Los cazadores de ballena comenzaron a llegar a la Antártida en 1906 a bordo de barcos de madera, después en barcos de metal que funcionaban a vapor y luego ya con combustible", explicó Vairo.
El especialista lleva adelante una investigación sobre los asentamientos históricos balleneros en el continente.
Los asentamientos son refugios donde se instalaban los cazadores noruegos y suecos cada año, entre fines de noviembre y marzo, y desde donde salían a la caza de ballenas en embarcaciones más pequeñas para regresar con los gigantes mamíferos a remolque.
Esos primeros pobladores de la Antártida traían desde el norte de Europa factorías flotantes donde retiraban la grasa de las ballenas que colocaban a hervir en calderas con agua dulce para obtener el aceite.
Ese aceite era luego depositado en barriles de roble para su transporte.
"El aceite servía como combustible para las máquinas, en la industria cosmética y con la Primera Guerra Mundial (1914-18) se utilizó para la elaboración de nitroglicerina", explicó Vairo.
La travesía será su noveno viaje al inhóspito continente que tiene más del 95 por ciento de su superficie cubierta de hielo.
El objetivo de los investigadores es "mapear la localización de los ‘tesoros’, realizar un inventario y dejar las cosas en su lugar", contó.
En los años ochenta, Vairo se dedicó a la reconstrucción de barcos vikingos en Europa tras especializarse en etnografía marítima en Dinamarca, y actualmente dirige el Museo Marítimo de Ushuaia.
El Ice Lady posee un robot con cámara de video apto para sumergirse en aguas heladas en busca de vestigios de barcos hundidos.
El trabajo de la cámara antecede la inmersión de los expertos en buceo a temperaturas que van de 1 grado celsius sobre cero a uno bajo cero, mientras en la superficie no superan los 5 grados celsius, en pleno verano austral.
28/01/07
LA JORNADA (MEXICO)

