En Puerto Deseado más de la mitad de las plantas pesqueras están paralizadas

En Puerto Deseado más de la mitad de las plantas pesqueras están paralizadas

De diez procesadoras sólo tres trabajan de manera sostenida. En esa ciudad santacruceña las plantas ocupan 711 trabajadores en relación de dependencia, el resto están bajo la figura de cooperativas. Sin calamar ni merluza, avizoran serias complicaciones para el resto del año.

De diez procesadoras sólo tres trabajan de manera sostenida. En esa ciudad santacruceña las plantas ocupan 711 trabajadores en relación de dependencia, el resto están bajo la figura de cooperativas. Sin calamar ni merluza, avizoran serias complicaciones para el resto del año.

El delegado en Puerto Deseado del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA), José Aguilar, se quejó de la política pesquera nacional y de la falta de gestión por parte de la Subsecretaría de Pesca de Santa Cruz.

“La mayoría de las plantas están paradas, esto verdaderamente nos causa mucha preocupación por cómo evolucione esa situación ya que no se ve que pueda mejorar en breve”, le dijo el referente sindical a REVISTA PUERTO al describir el momento que atraviesa el sector en esas latitudes de la Patagonia.

Si bien el escenario de la pesca es complejo, “por el momento no hay conflicto porque las empresas están pagando los sueldos a los empleados que tienen en relación de dependencia, pero los que están en las cooperativas si no trabajan no cobran”.

La falta de materia prima es lo más preocupante para los meses que vienen; “además no avizoramos un panorama más claro”, sugirió Aguilar. “Las capturas de calamar no son buenas, han caído mucho respecto de los primeros días de la zafra y las plantas de Puerto Deseado están abastecidas, en su mayoría, durante todo el año con calamar, entonces eso nos afecta bastante ahora”, sintetizó.

El año pasado se sostuvieron muchos empleos porque había calamar congelado para reprocesar durante muchos meses. “La mayor actividad de las plantas está vinculada al calamar, porque en Deseado no se corta mucha merluza. Acá hay cuatro buques fresqueros que están trabajando normalmente pero no es el fuerte de las plantas, es muy irregular”, describió el delegado del gremio de la Alimentación.

En tanto, opinó que “la famosa cuotificación de la merluza hubbsi no trajo ningún beneficio a esta ciudad, no recibimos nada”. “En esa distribución ya no quedan barcos que descarguen acá, muchos vendieron, otros se fueron. La medida de la Subsecretaría de Pesca de la Nación terminó perjudicando a Santa Cruz, y de parte de los funcionarios provinciales tampoco muestran mucho trabajo para defender la pesca y los trabajadores, están más preocupados en defender sus propios intereses”, se quejó al tiempo de considerar que los trabajadores del sector están “totalmente desamparados, la Nación no nos ayuda y desde la Provincia miran para otro lado”.

Subsidio y silencio
Otro problema que se presenta es que la flota amarilla no encuentra merluza en todo el Golfo San Jorge. “Dicen que es por la exploración petrolera off-shore, y la empresa parece que rápidamente salió a repartir subsidios y se calmaron los ánimos. Como están cobrando un monto interesante tampoco se están preocupando mucho en salir a navegar, la petrolera les está compensando los salarios a ellos”, reveló Aguilar al explicar los motivos de que se hayan acallado las quejas públicas de ese sector en las últimas semanas.

No obstante, señaló que “fue un error del gobierno santacruceño contemplar solamente a Caleta Olivia, porque las plantas de Deseado no reciben esos subsidios”, indicó.

Aguilar no ahorró reproches hacia la gestión de Juan Carlos Braccalenti. Dijo que “la administración pesquera de la provincia de Santa Cruz deja mucho que desear. Todo se cocina entre pocos, a puertas cerradas y a oscuras. A nosotros ni siquiera nos reciben. En Puerto Deseado son unas 2.500 familias las que viven de la pesca, no hay otra actividad alternativa, el resto vive del Estado, de la administración pública”.

Precisó también que “el langostino siempre sirvió para tapar los baches que dejaba la falta de merluza o para mantener las plantas, pero ahora el langostino ya no resuelve todos los problemas, y las empresas no están para perder plata y cortan por lo más delgado que son los trabajadores”.

Con cierta dosis de sentido común, el delegado del STIA sostuvo que “para que subsista la pesca en la Patagonia deben tomarse medidas muy urgentes de la Nación. Tenemos una Presidenta que es de acá, pero parece que no le interesa nada la pesca de esta región. La verdad, nos sentimos totalmente solos y desamparados”, cuestionó.

PESPASA

Esta empresa sigue paralizada desde hace seis meses. Tienen un acuerdo con Pescargen Deseado por medio del cual cuando un barco fresquero ingresa a puerto le provee de 500 cajones por cada marea, pero esa exigua cantidad se corta en un solo día. Pespasa tiene 63 trabajadores en relación de dependencia y opera con una cooperativa con 90 empleados que trabajan solamente cuando la demanda lo exige.

SANTA ELENA

La operatoria en el comienzo de año ha sido de baja actividad. Los últimos 20 días ha estado sin procesar, y se debe a que no se puede ingresar Surimi de la isla de Tierra del Fuego. La falta de calamar también influye en la carencia de materia prima para reprocesar, lo que hace inconstante el ritmo de trabajo. En Santa Elena hay 100 operarios en planta vinculados a la empresa.

ARBUMASA

El primer trimestre de 2010 ha tenido una actividad irregular en su producción, también afectada por la falta de materia prima para procesar en sus instalaciones. En estos días no se trabaja por ese motivo. La pesquera Arbumasa emplea en Puerto Deseado a 60 trabajadores.

ARGENOVA

La planta de Argenova no escapa a las generales de la ley, y ante la falta de materia prima la actividad está reducida a la mínima expresión. La empresa tiene 109 trabajadores efectivos en la actualidad. La preocupación está dada respecto de cuánto tiempo pueden sostenerse las pesqueras sin trabajar.

VIEIRA

Vieira SA es la que más personal en relación de dependencia directa tiene en Puerto Deseado: su plantilla de trabajadores llega a 121 operarios. Los salarios se están pagando regularmente sin inconvenientes, pero las tareas de procesamiento en planta han sido escasas en este comienzo de año.

PESCARGEN DESEADO

Tiene barcos fresqueros propios, lo que le permite mantener una relativa actividad, aunque no de manera ininterrumpida. La planta procesadora de Pescargen Deseado ocupa a 94 trabajadores a la fecha. No registra inconvenientes en el pago de las remuneraciones quincenales.

COPROMAR

La planta de la firma está cerrada desde hace ocho meses aproximadamente y apenas le quedan vinculadas unas 7 personas. Sus propietarios están buscando la alternativa de alquilar las instalaciones, pero por lo pronto no tienen previsto retomar la actividad que la empresa supo tener. Sin barcos, sin materia prima garantizada y con los mercados retraídos, la planta no pudo sostenerse económicamente.

PIOLETTI (SOLIMENO)

Una de las pocas que está trabajando en este momento es la planta Pioletti (ex Carsa) que pertenece al grupo empresario de Luis Solimeno. Al igual que en Mar del Plata, la mayor cantidad de empleados no pertenece a la empresa sino que opera bajo modalidad de cooperativas. En relación de dependencia solamente tiene 25 trabajadores.

EMPESUR

Mantiene 72 empleados en su planta. Según indicaron desde el STIA está trabajando casi con normalidad con todos los turnos, contando con materia prima del fresco para cortar y con stock de congelado para posterior reproceso.

PESQUERA SANTA CRUZ

La mayoría de las empresas radicadas en Deseado dependen del calamar congelado que tengan en sus cámaras para mantener un ritmo sistematizado de trabajo en las plantas. Pesquera Santa Cruz tiene una dotación de personal de 60 empleados.
Por Nelson Saldivia | Fotos de Guillermo Nahum
  
30/03/10
REVISTA PUERTO

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