El puerto se está ahogando

El puerto de Buenos Aires, que concentra la mayor actividad del comercio exterior argentino, fue diseñado hace 100 años, y sus limitaciones de diseño y calado no satisfacen la demanda de la bonanza económica que se extiende globalmente y nos involucra. Así, es seguro que la falta de inversión adecuada y la imprevisión se harán sentir con dureza.

El puerto de Buenos Aires, que concentra la mayor actividad del comercio exterior argentino, fue diseñado hace 100 años, y sus limitaciones de diseño y calado no satisfacen la demanda de la bonanza económica que se extiende globalmente y nos involucra. Así, es seguro que la falta de inversión adecuada y la imprevisión se harán sentir con dureza.

Con un crecimiento histórico de sus operaciones con contenedores de 15% anual, a través de los últimos 16 años, Buenos Aires, como puerto "liner" ("de línea"), entre 2003 y 2005 creció a más de 20% anual, un ritmo que se sostuvo hasta la primera mitad de 2006, cuando el Puerto Nuevo operó un total de 1.118.800 TEU (TEU = contenedor de 20 pies), y se desempeñó con una tasa de crecimiento que, por alcanzar ya niveles de congestión, cayó a 15% anual.

Las previsiones consideradas por el Plan Maestro de puerto, con participación oficial y de los concesionarios instalados, creado en 2005, cuando éste "movió" 940.000 TEU, eran de 1.046.000 para 2010; pero, si tan sólo consideramos la tasa histórica de crecimiento de 15%, para entonces se registraría un movimiento de aproximadamente 1.900.000 TEU, lo cual es 85% más que lo estimado oficialmente.

La congestión resultante de la imprevisión ya ha comenzado a limitar el crecimiento de las operaciones con cargas contenedorizadas y a desbaratar las expectativas de crecimiento económico argentino, si no se prevé una urgente atención de la demanda.

Terminal 6

A mediados de 2006, se licitaron las 7,6 hectáreas de la Terminal 6 del puerto, el único espacio sin desarrollar aún para sus actividades. Inversores extranjeros ofertaron rellenar 43 hectáreas de las aguas circundantes y aumentar el total a 51 hectáreas, agregando así 3 zonas de atraque a 40 pies (13 metros) de calado, contra los 32 pies actuales; espacio para operar hasta 1.200.000 TEU por año, con estacionamiento interno para 300 camiones; grúas y utilaje sin interferir en el tránsito urbano; y apor- tando u$s 169 millones en los primeros 10 años.

El espanto de los concesionarios ya instalados en el resto del puerto, que apuestan a mantenerse en sus acotados límites de mercado y no admiten la libre competencia con inversión tecnológica, está logrando la interrupción del proceso licitatorio de la Terminal 6 y, por ende, negando a la sociedad los beneficios de acceder al desarrollo mundial desde nuestra constante capacidad económica.

Disparates como "exceso de oferta" apoyan los argumentos de la comisión precalificadora, debidamente asesorados por las terminales existentes. Un juez federal imputa irregularidades al responsable de la Autoridad Portuaria, lo que, sin duda, seguirá demorando el final de este proceso.

Mientras esto sucede, 200 puestos de trabajo de ATE que están incluidos en el pliego licitado, más otros varios cientos, esperan con ansiedad el cumplimiento de la promesa presidencial de retorno a sus tareas; y armadores y operadores de todo el mundo asisten nuevamente con asombro a la renovada actitud de un país naturalmente dotado, atrapado en la mezquindad y en la actitud adolescente de negarse a trabajar y a crecer al impulso internacional.

O nos embarcamos en el futuro, o nos ahogamos en la ineptitud. O nos ponemos a trabajar, o volvemos a la colonia antes del segundo centenario. ¿Cuál será la opción?

Por Mario Baquela
Capitán de ultramar

10/05/07
Ámbito del Comercio Exterior
AMBITO FINANCIERO

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