La profundidad alcanzada con los sucesivos dragados posibilita competir en un marco de igualdad con puertos más cercanos al núcleo central de la producción agropecuaria exportable del país, y cumplir así el rol para el cual se diseñó al Puerto de Bahía Blanca.
La profundidad alcanzada con los sucesivos dragados posibilita competir en un marco de igualdad con puertos más cercanos al núcleo central de la producción agropecuaria exportable del país, y cumplir así el rol para el cual se diseñó al Puerto de Bahía Blanca.
En un marco de crecimiento del comercio exterior, la tendencia a utilizar barcos de gran calado posiciona a nuestras terminales en un lugar de privilegio que es necesario aprovechar con responsabilidad, priorizando una visión de conjunto.
La profundidad alcanzada con los sucesivos dragados posibilita competir en un marco de igualdad con puertos más cercanos al núcleo central de la producción agropecuaria exportable del país, y cumplir así el rol para el cual se diseñó al Puerto de Bahía Blanca.
Con más de quince años de autonomía, el puerto presenta un momento de crecimiento sostenido para el comercio exterior argentino. Esto trae aparejada una tendencia a utilizar barcos de gran calado, lo que nos pone en un lugar de privilegio en el conjunto de puertos argentinos.
Se presenta la oportunidad de aprovechar esa coyuntura y complementarnos con otros puertos para satisfacer esta necesidad creciente de dar vía de salida a la producción agropecuaria exportable de nuestro país, cumpliendo el rol para el que fue diseñado el puerto de Bahía Blanca.
La situación productiva de la Argentina, basada fundamentalmente en materias primas para alimentos, le permitirá, ante los efectos que puedan tocarnos de esta crisis financiera global, minimizarlos en gran medida porque producimos bienes genuinos, es decir generamos riqueza genuina. Solucionado en parte el problema del crédito internacional es esperable una recuperación de los precios de los comodities y un aumento correlativo de las exportaciones.
También la concreción de algunas variables que el puerto no manejaba, como la regasificación o provisión de servicios energéticos. Se logra, así, una diversificación de cargas que nos emancipa de las cuestiones estacionales, evitando algunos serruchos que en ocasiones inhiben el crecimiento.
Uno de los problemas que nos preocupa, ante el crecimiento que concretamente tiene en avance nuestro puerto en los próximos años, es el de la mejora de los accesos, especialmente los ferroviarios. Aspiramos a que los proyectos presentados para solucionar estos temas se conviertan en cercanas realidades.
En el caso de los accesos ferroviarios, estamos en pos de una serie de mejoras integrales que servirán a todo el sistema portuario bahiense, y sobre todo a Puerto Rosales, como una pieza fundamental de la ría de Bahía Blanca.
En este caso, y sobre el punto referido respecto a la complementariedad portuaria, por costos, consumo de energía, seguridad e impacto ambiental, el ferrocarril es una pieza clave que no debe dejarse de lado para mejorar la integración de las terminales de distintas zonas productivas del país.
Debemos difundir a los organismos nacionales y provinciales que el tema logístico del puerto bahiense es estratégico y de valor nacional, a fin de lograr las inversiones que hacen falta. A los 40 años de desinversión que ha tenido el sistema ferroviario no lo podemos poner en valor con recursos del puerto, del municipio ni de la Provincia.
Debemos plantearlo como una cuestión estratégica y que sea el gobierno nacional el que colabore a esta cuestión central.
En los accesos viales, Vialidad Nacional ha presentado proyectos de mejoras y algunos trabajos han comenzado a realizarse. Inclusive se está analizando el pasar a su órbita el camino sesquicentenario y acceso a los puertos.
El puerto en sí
Lo vamos a llevar a 50 pies. Es un objetivo que estamos tratando con gran celeridad. Durante los primeros meses de 2009 se tendría que estar licitando para tener expectativas reales de consolidar la carga que hoy tenemos. Seguir trabajando en las especificaciones técnicas. La decisión política del gobierno nacional ya está e, incluso, fue asignada la partida de 45 millones de pesos para este fin.
Profesionales del Consorcio de Gestión, como del IADO y otros organismos contratados, están trabajando en este proyecto. Debemos tener en cuenta que cuando se draga y cala a 50 pies aparece un movimiento de corrientes internas; y esto hay que atenderlo y evolucionar hacia mayores profundidades, siempre que sea pacífico, a los efectos de lograr el trazado definitivo. Esto nos permitirá emanciparnos de las mareas.
Hoy, para poder salir con 45 pies, debemos hacerlo con marea alta y cada una dura 6 horas. Si tenemos 50 pies en marea y 45 al cero, vamos a poder trabajar las 24 horas con carga a 45 pies.
Tampoco olvidamos la vinculación de la ciudad con el puerto y en esto, pese a ser reiterativos tenemos en avance una propuesta de un frente marítimo.
Profundizar la relación entre el Puerto y la ciudad de Bahía Blanca a través de una reserva costera o frente marítimo, para captar nuevamente la presencia del vecino y que éste vuelva a sentir que vive en una ciudad-puerto. Es uno de los tantos proyectos por concretar.
Hay que reconocer que por sus características geográficas, el Puerto de Bahía Blanca tiene su capacidad continental acotada en cuanto a posibilidades de crecimiento; por eso es necesario que todos los actores generen acuerdos para aprovechar el espacio de la mejor manera posible.
No tengo dudas que estamos frente al mejor puerto marítimo del país y que gran parte de la suerte de este sitio tiene que ver con la complementación con el Paraná inferior, con el sistema Rosafé y con los puertos de la Hidrovía, donde por una cuestión de calado –37 pies– necesitan venir a hacer completamiento a nuestros 45 pies.
Tenemos el egreso al mundo garantizado. Si logramos un Parque Energético y el recurso humano, que Bahía lo tiene por la ciudad en la que está emplazada esta región, estaremos en inmejorables condiciones como para desarrollar un potencial que en el pasado se vislumbraba como más exitoso y que al igual que el país cayó en una meseta que lo dejó inerte por unos cuantos años y que se está empezando a sacudir con alternativas de progreso. Estamos ante una nueva oportunidad que no dejaremos pasar.
Por el Dr. Jorge Otharán
Presidente del Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca
06/11/08
LA NUEVA PROVINCIA – BAHÍA BLANCA
