El puerto es una herramienta para el crecimiento nacional (Uruguay)

El viejo apostadero naval del virreinato del Río de la Plata es hoy un puerto moderno que vuelve a crecer tras un breve período de estancamiento como consecuencia de la crisis internacional.

El viejo apostadero naval del virreinato del Río de la Plata es hoy un puerto moderno que vuelve a crecer tras un breve período de estancamiento como consecuencia de la crisis internacional.

Y más allá de toda polémica, es una herramienta que el país debe cuidar, asegurando su competitividad en la región y apuntando a que el puerto de Montevideo efectivamente se convierta en un nodo de las comunicaciones marítimas en el área. En la materia, hay novedades y conviene comentarlas.

Dos notas que Ultimas Noticias publicó en su edición de ayer aluden al futuro del puerto de Montevideo. No es un tema menor para un país que se formó a partir de las excelentes condiciones naturales que la bahía montevideana ofrece para el albergue de las embarcaciones. Por ese motivo, la corona española distinguió siempre a la actual capital uruguaya como el gran puerto de mar del virreinato del Río de la Plata. Más adelante en la historia, la rivalidad portuaria con Buenos Aires fue uno de los primeros grandes aportes a la forja de la nacionalidad oriental. El puerto, para Montevideo, ha sido siempre mucho más que un simple servicio de recalada. Su futuro merece volver sobre el tema con algunas reflexiones.

La noticia es ahora que el puerto de Montevideo retoma su crecimiento luego de un breve período de retroceso a fines del año pasado y principios de 2010. Según las fuentes consultadas por el diario, la actividad durante agosto y setiembre fue la más alta que se registra históricamente en esos meses, augurando que en el total del año el movimiento de mercaderías crecerá en el entorno del 10%. Se trata de un aumento interesante, que por otra parte confirma la tendencia ascendente que la actividad portuaria vive desde la privatización de los servicios y la apertura de la primera terminal de contenedores.

Debe mencionarse también que esa proyección de la actividad quebró años de estancamiento y retroceso en la segunda mitad del siglo XX. Por entonces, Montevideo llegó a merecer el penoso sambenito de “puerto sucio” en razón de las habituales demoras en las operaciones de carga y descarga, los erráticos paros y un sinfín de dificultades que se le planteaban para el rápido despacho de los buques, tema esencial para garantizar la operación rentable de los armadores. La mala gestión portuaria aleja a lo navíos, mientras que la eficiencia en las operaciones contribuye decisivamente al crecimiento de la actividad.

Los puertos regionales, por lo demás, están claramente en competencia. Basta ver que uno de los factores del aumento de las operaciones en setiembre resultó de la irregularidad de la actividad en el puerto brasileño de Santos, que sufrió los embates de un conflicto gremial. Pero más temible es la competencia permanente y la incorporación de tecnología por los puertos que pueden eventualmente sustituir a Montevideo. Las buenas condiciones naturales ayudan, pero la profundidad del dragado y la disponibilidad de elementos de rápida descarga, como las grúas pórtico, son también elementos de juicio decisivos para los armadores.

El aumento del intercambio regional, la salida al mar para Paraguay y Bolivia, el gran movimiento de cargas vinculado con la exportación forestal y el auge sojero son todos elementos de juicio que señalan no sólo la actual vitalidad del comercio marítimo en la región, sino también las grandes oportunidades de futuro para Montevideo, que debiera crecer aún más convertido en un importante nodo de las comunicaciones marítimas en el Cono Sur. De allí que las decisiones actuales en torno al puerto tengan un peso muy grande entre los proyectos que interesan al futuro del país.

La otra noticia relativa a la terminal marítima que se difundió en la edición de ayer confirma que a nivel de las autoridades se mantiene vigente el propósito de convocar a licitación para establecer una segunda terminal de contenedores. El llamado que se efectuó hace algunos meses y no fue exitoso por ausencia de interesados se revisará para establecer condiciones más atractivas, mientras que se espera que los aumentos de actividad también se reflejen en el mayor interés de los inversores. El anterior llamado se produjo, precisamente, en uno de los momentos en que se observaba un estancamiento de la actividad, coyuntura nada favorable para promover un proyecto de gran porte.

El subsecretario de Transporte, Pablo Genta, señaló que la disminución de actividad por la crisis se había superado en marzo, momento a partir del cual las operaciones fueron creciendo. El jerarca informó que estaba en curso un estudio de la competitividad del puerto a partir de un análisis comparado de los costos en relación a los que resultan de operar en las demás terminales marítimas de la región.

La información que se obtenga será sin duda valiosa para corregir posibles desviaciones que alejen a los usuarios y para estimar el potencial de crecimiento en la operativa. En cuanto a la segunda terminal de contenedores, Genta indicó que el escenario que se manejaba antes de la reciente licitación era de “saturación” -en cuanto a movimiento de contenedores- para el año 2014, mientras que la puesta en marcha de una nueva terminal exigía que el proyecto se pusiera en marcha en 2010. El estudio de competitividad encomendado puede ajustar ese escenario con datos más afinados y determinar la ocasión en que puede verificarse un nuevo llamado, superada ya la crisis, que fue uno de los factores del escaso interés de los inversores.

Es auspicioso, entonces, que haya crecido el movimiento portuario en Montevideo y que esté en curso un estudio que permitirá mejorar los aspectos competitivos de la terminal y señalar con más acierto las necesidades de crecimiento de la infraestructura. El propósito de construir una segunda terminal dio oportunamente lugar a una polémica en la que los titulares de la que hoy funciona sostuvieron motivos tanto jurídicos como de oportunidad para cuestionar la decisión. La evolución creciente del movimiento portuario es un fuerte argumento a favor de su construcción. Con o sin nueva terminal, lo esencial es mantener el puerto actualizado y competitivo. Es esta una carta fuerte para el futuro del país, que tiene mucho para aportar -y para ganar- en materia de servicios de transporte y logística. (Últimas noticias)

28/10/10
URUGUAY VISIÓN MARÍTIMA

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