Los tripulantes del pesquero marplatense rescataron a 117 ocupantes del Irízar, a quienes cobijaron y trasladaron sanos y salvo a tierra. Hubo un homenaje de parte de la Armada Argentina.
Los tripulantes del pesquero marplatense rescataron a 117 ocupantes del Irízar, a quienes cobijaron y trasladaron sanos y salvo a tierra. Hubo un homenaje de parte de la Armada Argentina.
Después de 16 días de navegación, los 18 tripulantes del buque pesquero "Don Cayetano" regresaron ayer a Mar del Plata, convertidos en héroes. En medio de la emoción por el reencuentro con sus familiares, los pescadores finalmente llegaron al puerto local a las 11 de la mañana, tras haber rescatado y dejado en tierra sanos y salvos a 117 tripulantes del Almirante Irízar, el rompehielos que aún sigue ardiendo a 140 millas náuticas de Puerto Madryn.
En reconocimiento por su participación en el salvamento de los náufragos, la Armada los esperó ayer con un homenaje en la banquina.
Mientras el "Don Cayetano" se acercaba lentamente al puerto escoltado por buques de la Marina, la banda de la Base Naval ejecutaba música festiva y se escuchaba el saludo de las sirenas de los barcos que permanecían amarrados al muelle.
Ni bien la embarcación quedó sujetada a tierra, su capitán, Rodolfo Muñoz, recibió el saludo las felicitaciones del comandante del Área Naval Atlántica, el contraalmirante Delfor Ferraris. Después, los pescadores comenzaron a descender uno a uno de la nave, cargando sus bolsos para reencontrarse con sus seres queridos.
El "Don Cayetano" tuvo una participación clave en el rescate de los tripulantes del Irízar, cuando el martes a la noche se declaró un incendio a bordo.
Cuando las llamas se fueron de control el capitán de fragata Guillermo Tarapow emitió la señal de auxilio y ordenó la inmediata evacuación.
El pesquero, perteneciente a la empresa marplatense Grupo Moscuzza navegaba en la zona a unas 50 millas de distancia luego de haber completado sus bodegas con merluza. Los pescadores ya habían concluido con su faena y acababan de emprender el regreso a Mar del Plata, pero decidieron responder al llamado.
En medio de una noche cerrada, sin luna y con una fuerte marejada, pudieron rescatar a 43 personas que se hallaban a bordo de balsas, mientras en el horizonte el Irízar aparecía como pequeña una brasa encendida.
Horas más tarde, el buque recibió a otros 74 náufragos que ya habían sido hallados por un petrolero, para llevarlos a Puerto Madryn.
El gesto de los tripulantes del "Don Cayetano" cobró mayor magnitud ayer, cuando se supo que la nave no era la que se encontraba en mejores condiciones para participar de las tareas de salvamento. "Había otros 15 barcos que estaban más cerca", dejaron trascender fuentes de la Armada.
Del rescate también participaron el petrolero panameño "Scarlet-Ibis" y el pesquero de origen uruguayo Magritte.
Pedirán condecoraciones
Los pescadores recibieron ayer la noticia de que el Estado argentino los propondrá para una condecoración que entrega la Organización Marítima Internacional (OMI) a quienes protagonizan actos heroicos en alta mar, como el que ellos realizaron esta semana.
El Don Cayetano es un buque fresquero de altura que había zarpado del puerto local el 30 de marzo en búsqueda de merluza con la intención de volver a los 10 ó 12 días. Pero el viaje se hizo más largo de lo esperado.
La embarcación opera habitualmente con 18 tripulantes y esta vez, debió recorrer varias millas con 117 personas a bordo.
"No tuvimos miedo en ningún momento, siempre confiamos en la experiencia de nuestro capitán y en la solidez del buque", le dijo a LA CAPITAL el maquinista Rodolfo González.
Los pescadores, mientras se abrazaban con sus familiares, recordaron cómo vivieron su hazaña.
Contaron que mientras el Don Cayetano se acercaba a la zona del siniestro, en la cocina se preparó café caliente y galletitas para que la gente recobrara el ánimo una vez a bordo.
Los pescadores les cedieron a los hombres del Irízar sus catres y les entregaron sus ropas, mantas y zapatos para que no sufrieran el frío. El Don Cayetano, si bien es un buque de dimensiones considerables, permaneció durante varias horas abarrotado de gente que viajaba en la cubierta, en los camarotes y los pasillos.
"En la sala de mando éramos 20, estábamos uno arriba del otro", contó el capitán.
De las 117 personas que fueron rescatadas una sola llegó herida levemente en un hombro. El resto siempre conservó la salud y el buen estado de ánimo. El viaje a Madryn fue lento y penoso y obligó a los pescadores a compartir las pocas provisiones que les quedaban. Ayer, mientras pisaba tierra firme, la tripulación del "Don Cayetano" destacaba la serenidad con la que actuaron los náufragos a pesar del difícil momento que les tocaba vivir.
"Recién ahora nos estamos aflojando un poco, estuve 50 horas sin dormir hasta que todos bajaron bien en Madryn. Me llevo un recuerdo espectacular de toda esta gente, que tuvo un comportamiento excepcional y ejemplar en todo momento", aseguró el capitán del pesquero.
Nerviosismo
Rodolfo González, maquinista del "Don Cayetano", le contó a LA CAPITAL que ni bien el buque llegó a la zona donde se incendió el Almirante Irízar, los pescadores temieron lo pero. "Las primeras balsas que encontramos estaban vacías, así que había nerviosismo y nos preocupamos mucho", dijo.
Pocos minutos después, el pesquero finalmente halló las 4 unidades en las que viajaban 43 náufragos del rompehielos, sanos y salvos. "Nos pusimos muy contentos cuando los vimos", recordó. Ni bien la gente subió a bordo fue asistida por los pescadores, quienes les ofrecieron sus cuchetas y colchones, ropa seca y comida y así, iniciaron el viaje hacia tierra firme.
15/04/07
LA CAPITAL – MAR DEL PLATA
