Del acceso a la información y la burocracia nacional

Del acceso a la información y la burocracia nacional

En la última década se limitó considerablemente el acceso a la información en la administración pública y específicamente en la pesca. Hacerse de un informe técnico del INIDEP puede llevar días o semanas, dadas las trabas burocráticas que deben antes sortearse.

En la última década se limitó considerablemente el acceso a la información en la administración pública y específicamente en la pesca. Hacerse de un informe técnico del INIDEP puede llevar días o semanas, dadas las trabas burocráticas que deben antes sortearse.

El primer cambio se palpó en los albores de la era kirchnerista, cuando las actas del Consejo Federal Pesquero dejaron de estar acompañadas de su copia taquigráfica, supresión que privó a los interesados de conocer el decir y hacer de los representantes de las provincias en el seno de las discusiones sobre la política pesquera argentina. Desde entonces puede leerse, al final de cada acta, “Copia taquigráfica Anexo I”; sin embargo se trata de una versión ampliada del acta original y no del desarrollo de las discusiones por medio de las cuales se ha arribado a las medidas que luego son tomadas por el cuerpo. Hoy parecería un desatino pedir acceso a lo que antes era público. La postura de cada miembro del Consejo se pone de manifiesto en los talleres previos a la reunión y de dichos talleres no existe ningún tipo de información.

Pero no sólo en el Consejo Federal se ha limitado el acceso a la información sino también, y cada vez más, en el ámbito científico oficial. Hasta el año 2001, a cualquier interesado en la producción del INIDEP, le bastaba con dirigirse al Jefe de Programa de cualquier especie o grupo de especies –incluida la merluza– y solicitar el último informe técnico o el informe de campaña, sin que mediara ningún tipo de complicación burocrática. Pero a partir del nuevo milenio las cosas cambiaron y ya el acceso a los informes debía ser autorizado por el director del INIDEP. Este derrotero no fue suficiente y con la llegada del nuevo gobierno – presidencia de Néstor Kirchner– los informes únicamente se podían solicitar una vez que el Consejo Federal Pesquero hubiese tomado vista de ellos y esto se hiciera explícito en el acta de cada reunión. Ello dio lugar a que informes controversiales como los de merluza del año 2007 fueran retenidos por la autoridad de aplicación por casi un año, sin que la opinión pública pudiera tener acceso a ellos.

En el presente año la situación se ha agravado. Ya no sólo se debe esperar a que el Consejo Federal tome vista de los documentos antes de que la prensa o el ciudadano de a pie puedan solicitarlos, sino que además –y según expresara el Director de Investigación del INIDEP– los consejeros le solicitaron que no se les enviaran todos los informes que desde el Instituto se producen sino apenas los de las principales especies de importancia comercial. Ahora, entonces, quien quiera tener información sobre anchoíta, centolla, algunas especies costeras en particular, nuevas tecnologías, oceanografía, entre otros ítems, debe realizar un pedido formal al Director de Investigación, quien mediante nota deberá autorizar al responsable de cómputos para que finalmente el interesado pueda hacerse del informe. Claro que para saber sobre qué especie existe nueva información disponible deberá seguirse un camino similar, dado que la página web del Instituto tiene una actualización poco frecuente: los últimos informes técnicos allí enunciados datan del año 2008. Burocracia en estado puro.

Si nos remitimos a los informes elevados al Consejo Federal, de más fácil acceso, encontramos treinta y nueve documentos sobre la situación en el corriente año de las especies, claro está, de mayor importancia comercial. De los cuales sólo tres son de merluza hubbsi y no hay un solo informe del Departamento de Artes de Pesca, temas que deberían captar la mayor atención de los responsables de la política pesquera nacional, ya que de ello depende el éxito o fracaso de la tan vanagloriada cuotificación.

La intrincada trama burocrática elegida para dar a conocer la producción científica pesquera nos coloca en un terreno de especulaciones que de ninguna forma es positivo, ya que podemos pensar que el trabajo tanto del Proyecto Merluza como del de Artes de Pesca ha sido paupérrimo o que los resultados a los que han arribado son tan negativos que, como ocurrió en el 2007, prefieren mantenerlos ocultos.
Por Karina Fernández

25/11/10
REVISTA PUERTO

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio