Cuento: Esclavos en la pesca (Daniel Molina Carranza)

Cuento: Esclavos en la pesca (Daniel Molina Carranza)

Dado las recientes y reiteradas noticias sobre trabajo esclavo en la barcos pesqueros chinos, sumado al marco de pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, en alta mar, el Cap. Daniel Molina Carranza nos vuelve acercar este cuento e investigación con amarga actualidad.

Este cuento está inspirado en el drama los cientos de desprevenidos jóvenes de Asia y África que son engañados por las agencias de contratación de personal marítimo, quienes les ofrecen contrato de embarque en los pesqueros con remuneraciones importantes.

Quienes caen en esta trampa son gente desesperada por deudas, o falta de trabajo en sus países. Una vez firmado el contrato le retienen la documentación y lo envían a barcos donde despóticos capitanes y oficiales los transforman en esclavos del siglo XXI.

Estas agencias son como los antiguos “crimps” que suministraban tripulación esclava a los barcos en época de la navegación a vela. Ahora en pleno siglo XXI han regresado con la pantalla de las “agencias de empleo”, pero lo que hacen es atrapar mano de obra para completar la dotación en los pesqueros.

Tripulantes esclavos en los pesqueros

Indonesia es un enorme archipiélago constituido por 17000 islas que se extienden por 5150 kilómetros de este a oeste entre los océanos Índico y Pacífico en el sudeste asiático. Es el cuarto país más poblado del mundo, la población es de más de 237 millones de personas que viven en unas 6.000 islas. Las islas más grandes son Sumatra y Java.

En Indonesia conviven muchas etnias, lo que le convierte en un país muy diverso: se hablan unos 580 idiomas y dialectos, el idioma oficial es el “bahasa indonesio”, idioma oficial hablado por alrededor de 240 millones de personas, convirtiéndolo en uno de los idiomas más hablado del mundo. Es el idioma oficial de Indonesia, Timor Oriental y algunas zonas de Malasia.

El principio

Sukarno Bajagur y Nahir Sungra dos jóvenes de 18 años vivían en un pequeño pueblo costero de Indonesia: Batu Lungun que es una aldea ubicada en el distrito de Nasal, provincia de Bengkulu. Es conocida por su playa, Pantai Batu Lungun,  famosa por sus arrecifes de coral, algas marinas. También es un lugar popular para la pesca.

Ambos jóvenes habían terminados sus estudios básicos y estaban buscando trabajo para ayudar a su familia. Bajagur tenía 18 años recién cumplidos y poseía conocimientos de mecánica que le permitían ayudar a su padre dueño de un taller mecánico y de paso preparar su moto “Java” para competir localmente. Nahir también de 18 años se la rebuscaba en pequeños trabajos transitorios de reparaciones en las casas.

Amaban divertirse y eran dos jóvenes populares en la aldea. El problema era la falta de trabajo. Quisieron entrar a la marina indonesia y no pudieron, Nahir ni siquiera sabía nadar. También fue infructuosa su ingreso a la policía, imposible conseguir trabajo en la industria, en el pueblo no había oportunidades, así que esa tarde en la playa que habían ido con la moto de Sukarno se dio la siguiente conversación:

–Nahir ¿viste en la alcaldía hay carteles de una agencia de trabajo se llama   Bahtera Agung Samudra ofrecen embarcar en los pesqueros?, que necesitan tripulantes y ofrecen un sueldo anual de 10000 dólares (En Indonesia permite vivir un año ese dinero) ese dinero nos permitiría ayudar a nuestros padre y cambiar nuestras motos por modelos más nuevos. (En esa época muchos aldeanos trabajaban en la flota pesquera local y ganaban buen dinero, pero eran trabajos familiares de los pescadores y muy difícil encontrar una plaza)

–Pero Sukarno – contesta Nahir– no sabemos quiénes son y donde nos van a embarcar, no tenemos idea de barcos y aparte  tengo entendido que los contratos son por dos años. De todos modos si lo tienes decidido te acompañaré con la única condición que nos embarquen juntos.

La familia de Sukarno, se preocuparon al conocer el deseo de los amigos, porque el joven no se distinguía por una gran capacidad física, muy por el contrario se cansaba fácilmente ante cualquier esfuerzo físico.

Finalmente escribieron a la agencia y a pedido de la misma  viajaron en ferry a la isla de Java y desde ahí en micro hasta Tegal (Una ciudad ubicada en la costa norte en la provincia de Java Central). En esa ciudad funcionaba la agencia de contrataciones

Cuando llegaron en la agencia les hicieron firmar un contrato de embarque, y luego les sacaron una foto que publicó la agencia en  Instagram a modo de propaganda con una lectura que decía: “Estos jóvenes esperan un futuro lleno de éxitos”.

Los alojaron en un dormitorio común denominado quonset y no les dieron dinero para sobrevivir ese tempo, razón por la cual debieron solicitar un préstamo en una financiera que funcionaba con la agencia de contratación. Un mes después les informaron que ya tenían barco. Les entregaron billetes aéreos para viajar a Busan en Corea del Sur.

Ellos estaban esperanzados en embarcar en un barco coreano pero al llegar a Busan les notificaron que los embarcarían en un pesquero chino el “Din Fa 57”. Al llegar al muelle se desanimaron al ver al barco en muy malas condiciones de mantenimiento, oxidado y manchado de tinta de calamar

Embarcaron y fueron notificados que trabajarían en bodega y en la descarga de los túneles de congelamiento. La habitabilidad del barco era pésima, en la cubierta superior estaba el puente de mando y a popa de este el camarote del capitán, en la cubierta 01 vivían los oficiales de máquinas y cubierta, en la cubierta corrida estaba la maestranza, comedor y cocina. A popa vivían los marineros chinos. En la cubierta baja estaban ellos con el resto de los contratados de diferentes nacionalidades, mayoritariamente indonesios. Les asignaron un camarote con cuatro cuchetas que compartían con dos tripulantes más.

Una vez cargados los víveres y repuestos para la navegación el barco zarpó para el océano Pacifico, con la promesa que a los 8 meses podrían bajar a tierra.

Luego de una trayectoria de  tres meses de navegación tiempo durante donde les enseñaron el trabajo que iban a realizar cuando iniciara la pesca, y los pusieron a trabajar en la limpieza.

Tres meses de navegación y arriban a la cercanía de las Islas Galápagos perteneciente a Ecuador. Ni bien llegar se pusieron a pescar el poton del Pacifico. (calamar gigante, científicamente conocido como Dosidicus gigas, que se encuentra en el Océano Pacífico 

Para poder llegar a los 10000 dólares anuales prometidos de paga, partían de un básico menor a la mitad de ese monto y luego de un premio de 20 dólares por tonelada procesada, en el comedor había un cartel que les indicaba las toneladas procesadas en el día para entusiasmarlos.

Como el método de pesca de los squid jiggers boats como era el “Din Fa 57” es con luces de alta luminosidad y máquinas de anzuelo, de noche que es cuando se pesca, no podían salir a cubierta por riesgo a lastimarse la vista por la enorme luminosidad.

Debían estar todo el tiempo descargando las bandejas de calamar congelado de los túneles, las cuales pesaban unos 20 Kg y acomodarlas en la bodega. Les proveyeron una ropa usada incluyendo un par de botas muy gastada de protección por el frio. En la bodega la temperatura era de -18 grados y cada hora los  relevaban con la gente de la descarga de los túneles y le proveían té caliente o sopa de verduras, que era agua caliente con un poco de gusto.

El contramaestre y los oficiales pasaban del afecto demostrado por palmadas en los hombros y sonrisas al castigo físico si cometían errores, el trabajo era un infierno con la única salida de ir a descansar al camarote. Las palizas eran demoledoras y usaban varas para pegar.

Se habían convertido en esclavos.

Cuando uno de los operarios de planta le pidió al capitán ser desembarcado recibió una golpiza por parte de los tripulantes chinos, que cumplían órdenes de los oficiales. La golpiza terminó cuando los indonesios abandonaron el trabajo para ir a defender a su compatriota. Ahi Suikarno y Nahir tomaron conciencia de que estaban presos en el barco hasta la finalización de contrato.

Empezaron a enfermarse los tripulantes por falta de alimentación adecuada. Una enfermedad digna del siglo XV apareció en el barco y era el beriberi. (Enfermedad en la que el cuerpo no tiene suficiente vitamina B1 tiamina). El beriberi generalmente se debe a una dieta deficiente con falta de fruta y verduras frescas. Los síntomas incluyen pérdida del apetito, debilidad, dolor en las extremidades, dificultad para respirar  además, inflamación de los pies o las piernas.

Pero el capitán se negaba a desembarcarlos para ser atendidos y a los que estaban en estado más grave los trasladaba a otro pesquero transformado en buque hospital que tenía médicos, una sala de cirugía y máquinas para análisis

La maniobra de trasbordo se realizaba en forma peligrosa subiendo a los enfermos a un chinguillo de red, como si fueran un paquete y pasándolo del pesquero al buque hospital. Si los barcos acortaban la distancia los enfermos del chinguillo eran sumergidos en el mar como un saquito de te

El “Din Fa 57” estaba operando con un permiso precario de Ecuador, pero el capitán no respetaba las reglas.

Finalmente fueron abordados por un barco guardacostas quien les informo que el gobierno de su país le había revocado el permiso de pesca por incumplimiento de las normas y debían salir de las aguas de Ecuador.

El capitán solicitó permiso para entrar a puerto para aprovisionarse previo a salir a altamar. En ese momento ninguno tuvo el coraje de desembarcarse y denunciar al capitán, por miedo de represalias sobre sus familias.

Además era sabido que las autoridades de Ecuador evitaban tener problemas con el gobierno chino. Teniendo en cuenta el dinero que le adeudaba Ecuador a China. Desertar en ese puerto hubiera sido suicida porque no conseguirían protección diplomática

Esto daba por finalizada la campaña del poton en el Pacifico la flota zarpó para el sur, cruzaron el estrecho de Magallanes y entraron al Atlántico para posicionarse en el agujero azul, un área por fuera de la Zona Económica Exclusiva de Argentina y por fuera de la zona de exclusión de Malvinas. Ya había pasado un año desde la zarpada desde Busan.

Digamos a esta altura que Sukarno Bajagur había mejorado su situación a bordo porque habiéndose enfermado un chino que trabajaba en la sala de máquinas el jefe necesitaba cubrir el puesto, esto le permitió a Sukarno por sus conocimientos de mecánica sustituirlo, eso le proporcionó una vida más descansada, comer la comida de los chinos y mayor libertad de movimiento.

El objetivo de la pesca en el Atlántico era la pota (calamar Illex Argentinus). La forma de trabajar era pescar por fuera de la milla 201 o del área de exclusión, pero cuando las capturas por fuera no era positivas, ingresaban a las áreas restringidas, aprovechando cuando no había vigilancia argentina o inglesa, penetraban en las aéreas donde estaba el cardumen de calamar, independientemente que estuviera vedado para ellos.

Con ese propósito apagaban el AIS (Sistema de Identificación automática) un sistema de seguridad que permite a los barcos identificar y localizar a otros barcos, así como a las estaciones costeras, de forma automática, Además por las dudas silenciaba las emisiones radioeléctricas.

En el camarote Sukarno y Nahir conversaban cuando no había pesca y coincidieron que la única oportunidad que tenían de escapar era ser detenidos por las autoridades argentinas. El próximo puerto cuando terminara la campaña en la milla 201 seria Montevideo, pero era voz populi a bordo que Montevideo era un puerto libre para los buques chinos y que los agentes marítimos protegerían al buque y al capitán, a ellos los tratarían como desertores.

Así que estaban jugados a escapar cuando estuvieran en algún puerto de la Argentina y pedir protección diplomática del gobierno de Indonesia a través de su embajada en Buenos Aires. ¿Cómo obligar al buque a entrar en Argentina?

Sin duda era muy difícil, si tenían un problema de máquinas había buques talleres en la flota china, si rompían elementos de pesca lo repararían, la única oportunidad era ser detenido por los barcos de patrullado argentino y ser enviados a puerto.

El “Din Fa 57” cuando entraba de noche a pescar en la ZEE de Argentina apagaba la señal de AIS , de un manera burda para que pareciera que se anuló la señal por interferencias,  a menudo sobre el rastreo de embarcaciones con Señales de Identificación Automática (AIS) es que los transpondedores pueden desactivarse. Los pescadores que no quieran ser descubiertos haciendo algo ilegal o cuestionable simplemente desaparecerán.

Pero la oscuridad por sí sola es una gran señal de alerta. El AIS es un sistema de seguridad que ayuda a los capitanes a evitar colisiones con otros barcos, así que incluso si lo desactivan mientras pescan, con el tiempo lo vuelven a activar. Las interrupciones inexplicables en la transmisión invitan a una mayor investigación, sobre todo cuando ocurren cerca de una zona donde la pesca está prohibida.

En este caso el barco interfería la antena del AIS con un objeto como ser un balde metálico cubriendo la misma y cortando  la señal de traspondedor. No lo apagaba, porque si era capturado por alguna patrulla naval, el historial del aparato indicaría haber sido apagado con fecha y hora.

La propuesta era que Nahir ingeriría un laxante y daría parte de enfermo, Sukarno subiría al puente a informar cualquier detalle de la máquina para distraer a los oficiales, mientras Nahir subiría al techo de la timonera y sacaría el balde de la antena. Asi hicieron.

El Centro de Gestión de Tráfico Marítimo de la Patagonia Argentina, operado por la Prefectura Naval Argentina, se encarga de controlar, proteger y monitorear toda la flota en aguas jurisdiccionales argentinas. Supervisa la flota pesquera argentina y controla la incursión de buques extranjeros en aguas jurisdiccionales. En este caso la subestación Comodoro Rivadavia advierte el encendido de la señal AIS del Din Fa 57 en aguas de la ZEE argentina y coordina con la Base aeronaval Trelew el envío de un avión Orión P3 a confirmar el dato, mientras avisa al guardacosta de guardia en la zona para que navegue al encuentro del buque.

Una dotación de presa del guardacostas  embarca en el pesquero Chino y lo detiene por pescar en aguas argentinas sin autorización. El buque es trasladado preso a Puerto Madryn y atraca en el muelle Piedra buena. Mientras se labran las actuaciones Sukaro y Nahir escapan del barco y se dirigen a la Prefectura a denunciar la situación de explotación a bordo.

Lamentablemente era imposible entenderlos, hasta que un suboficial se acordó que en una whiskería local había una señora que decía hablar Bahasa y que lo había aprendido trabajando en Montevideo en un ciber café muy popular entre las tripulaciones Indonesias, la mujer se llamaba Sol Reyes.

Fueron a buscarla y ella aceptó con gusto colaborar con la Prefectura en tan noble tarea de ayudar a los Indonesios en apuros. Al reunirse con los dos tripulantes le dio mucha pena verlos tan mal, ellos al ver que los entendía comenzaron a llamarla “Mbak” que afectuosamente significa hermana mayor.

Con los inconvenientes del caso le relataron lo que ocurría a bordo, donde ni siquiera sabían de cómo estaban los tripulantes que habían trasbordado al buque hospital. El prefecto consideró que el tema iba tomando otra gravedad y además de elevar el informe requirió solicitaran la presencia de un autoridad consular de la Republica de Indonesia.

Viajo el ministro de embajada a Madryn y al tomar conocimiento de lo que ocurría invitó a los tripulantes indonesio que quisieran hacerlo que desembarcaran, que la embajada se haría cargo de enviarlo a sus casas.

También había viajado una autoridad consular china, que al presentir la  gravedad de lo que ocurría, de común acuerdo con las autoridades argentinas procedió a desembarcar al capitán y a los dos oficiales de cubierta (eran los que infligían castigo físico a los tripulantes) y a enviarlos detenidos a China donde serian juzgados por su actitud. La justicia argentina que ya había tomado conocimiento no puso reparos.

La empresa armadora China se haría cargo de enviar un nuevo capitán y oficiales, para que después de abonar la multa pudieran liberar al barco. Los gremios que asisten al personal embarcado argentino, también se hicieron solidarios con los Indonesios y dos filipinos que eran parte de la tripulación.

En Indonesia en la Isla de Java la justicia ordenó el allanamiento de la Agencia de Trabajo “Bahtera Agung Samudra” que ni siquiera estaba autorizada operar, rescataron la documentación de los tripulantes y envió a prisión a los responsables de dicha agencia.

Sukarno Bajagur y Nahir Sungra regresaron a su pueblo costero de Batu Lungun. La popularidad tomada por su caso advirtió a los jóvenes sobre el peligro de caer en trampas laborales que los convirtieran en esclavos.

El gobierno ayudó al padre Sukarno dándole crédito de trabajo para el taller mecánico, lo que le permitió a Sukarno incorporarse con su padre. El alcalde de Batu le dio un trabajo a Nahir, que le permitió sostenerse económicamente asi que ambos jóvenes encaminaron su vida.

Lamentablemente esto sería un final feliz, pero el destino de los marineros que fueron trasbordados al buque hospital nunca se supo. Uno solo que se llamaba Aritonang fue trasbordado a un petrolero chino que asistía la flota que lo llevó a Montevideo, Uruguay. El barco no entró pero lo trasladaron en una lancha hasta el puerto y emprendieron la vuelta.

El agente marítimo que trabajaba para los chinos llamó al hospital. Cuando llegó la ambulancia lo encontraron tendido en el muelle solo. Al llegar al hospital tenía moretones en el rostro y cuello y quemaduras en el torso. Pese a la atención recibida Aritonang falleció.

FIN

Nota del autor: Entre 2013 y 2021 los barcos pesqueros que entraron a Montevideo, la mayoría de ellos chinos han desembarcado una media de un cadáver cada mes y medio.

(DANIEL MOLINA CARRANZA) #NUESTROMAR

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