Cuatro gigantes europeos, detrás de un negocio multimillonario

Avanzaban en el trámite dos firmas belgas y dos holandesas; una de ellas, la sospechada de sobornos.

Avanzaban en el trámite dos firmas belgas y dos holandesas; una de ellas, la sospechada de sobornos.

Cuatro gigantescas empresas estaban en carrera, hasta ayer, para quedarse con la licitación que la cancillería argentina suspendió: Dredging International, Van Oord, Jan de Nul y Boskalis, la firma que está sospechada por un supuesto ofrecimiento de sobornos.

Estas cuatro compañías, dos de Holanda y dos de Bélgica, son las únicas que quedaron precalificadas este año para las obras de profundización del dragado del canal Martín García, que estaba previsto que se iniciaran hace tiempo. Mientras tanto, Boskalis (a través de la firma Riovia), que hizo el dragado original con buenos resultados técnicos, sigue al frente del mantenimiento del canal.

Son firmas que tienen sus sedes a pocos kilómetros una de otra, pero que compiten en todo el mundo y, según relataron fuentes del rubro, muchas veces en licitaciones que terminan con reclamos judiciales.

Menos habitual es lo que pasó en el caso del canal Martín García, donde el representante local de Boskalis, Sergio Cetera, está imputado en una causa penal por un supuesto ofrecimiento de sobornos.

LA NACION se comunicó varias veces con fuentes de la empresa, que negaron haber hecho un ofrecimiento semejante, pero no quisieron hacer declaraciones sobre el caso.

Boskalis opera en 75 países y declara 14.000 empleados y una flota de 1100 barcos. Quedó en el centro de las sospechas cuando el embajador itinerante uruguayo Julio Baráibar dijo que las negociaciones por el dragado estaban empañadas por un intento de coima de operadores argentinos al ex embajador en Buenos Aires Francisco Bustillo.

En Boskalis admiten que Cetera se reunió con Bustillo, pero niegan terminantemente la versión del uruguayo de que le dejaron ver que podrían ofrecerle un soborno.

Boskalis es una firma con experiencia en la Argentina: participó en la construcción del puente Rosario-Victoria (y denunció a la concesionaria porque no le pagó lo convenido) y dragó el puerto de Bahía Blanca, el primero de aguas profundas. Además, participó en 2010 de la construcción del gasoducto entre Tierra del Fuego y Santa Cruz, tras haber ganado una licitación de 245 millones de dólares, y hasta impulsó, durante el menemismo, la aeroísla para trasladar el aeroparque metropolitano.

En el puerto de Bahía Blanca, Boskalis sigue al frente del mantenimiento junto con Jan de Nul y este año empezó las obras de ensanchamiento y profundización del dragado. Este contrato, de cinco años, es de 124 millones de dólares. Estaba previsto que se adjudicara por licitación, pero hubo una contratación directa. En Bahía Blanca explicaron a LA NACION que son un puerto autónomo y están autorizados a contratar al mejor oferente cuando una licitación se declara desierta. No obstante, Dredging International pidió a la Justicia frenar las obras. No tuvo éxito, pero el juez advirtió que era “extraño” que se hubiera negociado con Boskalis sin decir nada de la mejora de precio presentada por Van Oord, competidora que también intentó, sin éxito, hacerse del contrato para mantener el Martín García hasta que empiecen las obras de profundización..

Por Paz Rodriguez Niell

26/07/12

LA NACION

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