Costa Rica y Nicaragua, o como sacar las cosas de quicio

Costa Rica y Nicaragua llevan dos semanas dando un espectáculo bochornoso por el pleito limítrofe que les enfrenta. Según el Gobierno de Laura Chinchilla, Managua pretende construir, en suelo costarricense, un canal de 3 kilómetros para desviar el curso del río San Juan. Costa Rica asegura, además, que los trabajos de dragado del cauce fluvial, que hace frontera natural entre ambos países, han dañado los humedales de la Isla Calero.

Costa Rica y Nicaragua llevan dos semanas dando un espectáculo bochornoso por el pleito limítrofe que les enfrenta. Según el Gobierno de Laura Chinchilla, Managua pretende construir, en suelo costarricense, un canal de 3 kilómetros para desviar el curso del río San Juan. Costa Rica asegura, además, que los trabajos de dragado del cauce fluvial, que hace frontera natural entre ambos países, han dañado los humedales de la Isla Calero.

En este tipo de conflictos cada país suele sacar a relucir "incontestables" pruebas históricas que apoyan su postura (muchas veces pruebas tergiversadas) y sus mejores abogados y diplomáticos acuden a los organismos internacionales para defender sus respectivas posiciones.

Hasta ahí todo normal. Lo risible (o peor aún, preocupante) en el caso de Costa Rica y Nicaragua es que ambos países han utilizado un lenguaje muy elevado y un tono excesivamente agresivo para un tema en principio mínimo.

Laura Chinchilla, presidenta de Costa Rica ha hablado de "invasión" y Daniel Ortega acusó al gobierno costarricense de "estar manejado "por el narcotráfico" "Todo (el conflicto) empezó por la denuncia de unos narcotraficantes que huían de Nicaragua… Los narcotraficantes dirigiendo la política exterior costarricense; esto nos tiene que preocupar. Esa desesperación por retirar el Ejército de la zona… ¿quiénes serían los beneficiados con esa exigencia de Costa Rica?".

Incluso, un pequeño incidente como éste, que debió ser abordado con diplomacia, sutileza y de forma bilateral, Ortega lo elevó a un asunto regional cuando aseguró que "no quieren que Nicaragua combata el narcotráfico. Como que les dieron la línea (en la OEA). ¿Qué intereses están detrás de esas posiciones políticas de Colombia, de Panamá, Costa Rica y México, que son países que están totalmente contaminados por el narcotráfico?".

Las opiniones públicas de ambos países tampoco han estado a la altura porque en vez de realizar una labor de pedagogía han echado más leña al fuego. El siempre moderado diario La Nación de Costa Rica llegó incluso a comparar lo sucedido con la agresión de la Alemania de Hitler a Checoslovaquia: "El mundo no ignora que en Nicaragua no hay una democracia, sino un régimen autoritario que actúa conforme al patrón chavista.En este sentido, todavía están vivos los recuerdos del capítulo de Chamberlain, la cita de Múnich y el abandono de Checoslovaquia a la voracidad territorial del despotismo que ensombreció esa época".

Como destaca el periodista nicaragüense Carlos F. Chamorro se ha desatado "una ola de xenofobia contra los nicas" en Costa Rica, mientras que en Nicaragua "se escuchan voces extremistas que apelando a un falso patrioterismo abogan por sanciones contra el pueblo costarricense, y convocan alegremente a los trabajadores nicaragüenses "a regresar a su patria y trabajar en lo que sea".

Pero de qué "gran" problema estamos hablando, a fin de cuentas. Pues como afirmó el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, lo que enfrenta en estos momentos a Costa Rica con Nicaragua es "una porción muy pequeña de territorio" la llamada "Isla Calero", aproximadamente tres kilómetros cuadrados "un suampo, humedal, donde no caben más de 20 ó 30 soldados".

Entre los sublime y lo ridículo a veces sólo hay un paso y en este caso ya se ha pasado ese límite. Sólo cabe esperar que ambas parte entre en razón y que, como dice Laura Chinchilla, ambas partes demuestren a "las Américas y al mundo que nuestros países son capaces de resolver sus discrepancias de manera fraternal".

Privilegiar la vía diplomática frente a los encendidos discursos nacionalistas (que en el caso de Ortega persigue también réditos electorales pues aspira a al reelección en 2011) para potenciar como afirma Carlos F. Chamorro "las relaciones entre Nicaragua y Costa Rica (que) están entrelazadas no sólo por razones históricas, sino además por la complementariedad entre ambas economías".
Por Rogelio Núñez

22/11/10
ATENEA

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