Científicos del INIDEP que hacen punta

Científicos del INIDEP que hacen punta

A pesar de los paros, la inactividad de los buques, la falta de director y el deterioro institucional al que se ve sometido, el INIDEP conserva investigadores que avanzan contra marea en el conocimiento científico.

A pesar de los paros, la inactividad de los buques, la falta de director y el deterioro institucional al que se ve sometido, el INIDEP conserva investigadores que avanzan contra marea en el conocimiento científico.

Lo hemos visto en la estación de Maricultura, con el trabajo que su nuevo director ha emprendido a pesar de los bajos sueldos y el estrecho presupuesto y de un equipo conformado por contratados. En esta oportunidad se buscó conocer la tarea que se realiza en el Programa de Ambiente Marino, específicamente en el sub- Programa Ecosistemas Pesqueros, dirigido por Marcelo Acha; y en el departamento de Ecología Pesquera, a cargo Hermes Mianzán. Ambos son personal científico contratado por el CONICET, que desarrollan su actividad investigativa dentro del Instituto. La situación de ellos, por cierto, es mejor que la de la mayoría de los biólogos del INIDEP, ya que la inversión del Estado nacional en la ciencia ha sido importante a diferencia de lo que ocurre en el Instituto Pesquero, pero a su vez para el desarrollo de investigaciones compiten continuamente por fondos internacionales, como la mayor parte de los que conforman el mundo académico.

Su trabajo en este momento se concentra en la reconstrucción de series históricas a partir de nuevas lecturas de información antigua. Buscan comprender la influencia del ambiente en la variación del comportamiento reproductivo de diferentes especies, principalmente de medusas y especies bentónicas. Fueron ellos quienes organizaron el seminario internacional de medusas el pasado mes de julio en el INDEP y quienes invitaron al doctor Daniel Pauly, el renombrado y polémico biólogo francés que ofreció dos conferencias en el marco de dicho seminario.

A partir de las exposiciones de Pauly surgieron interrogantes sobre cómo se está traba-jando en nuestro país y específicamente en el INIDEP ante los cambios en el ambiente producto del calentamiento global. Uno de los cuestionamientos de Pauly hacia los investigadores giró en torno a la falta de datos sobre posibles desplazamientos de las rutas migratorios hacia el sur. Al respecto, Hermes Mainzán nos comenta: “No es una falta grave, se atacan los problemas que van surgiendo a medida que los vas identificando, además del cambio global se habla desde hace muy poco tiempo. Es esperable que las especies amplíen su rango de dispersión en función de isotermas que pueden ir ampliándose”, dice en relación a un aumento de la temperatura del mar, suponiendo un planeta más caliente que genera, en especies bentónicas, un traslado de la larvas a través de las corrientes marinas a lugares –en nuestro caso hacia el sur– donde antes no se hallaban; y que llegan a sobrevivir luego del desove, en el invierno siguiente. Pero a su vez agrega: “La variabilidad natural siempre existió, parece que fuese nuevo porque lo dijo el doctor Pauly, cuando en realidad no lo es, se estudia y uno lo puede ir visualizando. Nosotros tenemos reportes de pescadores que ocasionalmente encuentran peces extraños. Lo que no conocíamos y ahora sí estamos estudiando es cuáles son los procesos oceanográficos que posibilitan que ciertas especies lleguen donde no estaban”.

Al respecto, Marcelo Acha aclara: “Cuando se habla de extensión de las isotermas, con temperaturas más elevadas, en medio grado del promedio, parece poco pero puede causar que una especie que antes no estaba pase a sobrevivir durante el invierno, cuando antes quizás lograba reproducirse pero no podía luego sobrevivir porque no tenía las temperaturas adecuadas”.

REVISTA PUERTO: –¿Existen datos de variaciones en el largo plazo?

HERMES MAINZÁN: –Con aguavivas lograron hacer una serie de 200 años en el Medi-terráneo pero sólo de presencia y ausencia basados en la literatura. Nosotros, ahora, estamos generando con el Instituto del Mar del Perú –IMARPE –, una base en el sistema de 40 años de medusas para ver si la variabilidad es natural o si existe algún otro valor antropogénico que pueda estar generando que haya más o menos medusas.

MARIANO ACHA: –Una parte del desafío es ver qué podemos hacer con la información histórica, reprocesándola; así pudimos reconstruir series que van de 40 años hasta 70. Pero es difícil ir para atrás en el tiempo, en el Mediterráneo lograron hacer una serie que no cuantifica, no hay elementos para decir que ahora hay más medusas que antes. Sí pueden decir que hay eventos y con qué periodicidad, sólo presencia y ausencia. Debemos tener en cuenta que 200 años en la vida de las poblaciones es un suspiro.

RP: –¿Qué metodología se está utilizando?

HM: Estamos avanzando con técnicas de cuantificación, somos los primeros que hemos contado todas las medusitas en una laguna salada, que usamos como ex-perimento, como si fuese una pecera en la que teníamos unas condiciones de borde controladas, era una población estable y utilizamos hidroacústica y está publicado.

RP: –¿Se ha identificado en el mar una mayor presencia de medusas?

HM: –En realidad hay mayor presencia en los medios y debido a ello hemos con-seguido fondos para estudiarlo, así funciona el proceso. Tratamos, como científicos, de adelantarnos a los sucesos; así fue por ejemplo con la pesquería de corvina negra y con vieira, uno siempre trata de adelantarse pero no siempre sale porque como los fondos son por competencia no siempre salen.

MA: –Con respecto a los cambios a largo plazo, uno concibe hipótesis razonables sobre lo que se sabe, de las ideas que están dando vueltas, hay algunos datos de que efectivamente hay un cambio climático global… Sobre ello se construyen hipótesis de escenarios posibles sobre cambios en las rutas migratorias, pero no todas esas hipótesis coinciden entre sí, hay gente que construye escenarios contrapuestos. Eso sucede porque el problema es difícil de resolver y uno puede volar mucho con la imaginación pero no hay demasiados datos concretos. El inconveniente para evaluar cambios a largo plazo es que no tenemos series históricas. Si nosotros tomamos la temperatura del mar de diez años y vemos que existe un aumento, ¿eso es indicativo de un cambio global o son ciclos largos que el océano tiene que cada 50 años se calienta un poco? En nuestro caso las series históricas de este tipo anteceden a la creación del INIDEP.

RP: –Entonces, ¿es imposible reconstruirlas?

HM: –Imposible no, difícil, hay que buscar formas indirectas. En el ambiente terrestre donde los registros son más largos es más sencillo porque temperatura del aire se ha tomado desde hace muchos años o se pude reconstruir a partir de datos históricos desde la época de la colonia, o se puede realizar la lectura de los anillos de árboles muy viejos por medio de los cuales sabemos cómo han sido las condiciones ambientales en cada año, se encuentran así métodos indirectos. Lo que es claro para la comunidad científica es que a partir de ahora es necesario tomar datos y mantener los programas de monitoreo.

RP: –Y en el ambiente marino, ¿cómo se llevan a cabo las reconstrucciones históricas?

HM: Nosotros podemos realizar nuevas lecturas de los otolitos de los peces y se pueden reconstruir series a partir del muestreo de la pesca comercial, en el caso de la corvina pudimos ir para atrás aproximadamente 70 años. Nuestro interés es el estudio de la variabilidad natural sobre el reclutamiento, cómo el ambiente incide para que en determinados años haya cohortes más numerosas que en otros y explicar cuál es el porcentaje de esa variabilidad que depende del ambiente.

MA: –En un instituto pesquero lo que interesa es tratar de discernir qué cambios son debidos a la pesca y cuáles al ambiente y no siempre es tan fácil, porque ambos se mueven a la vez y el ambiente son muchas cosas: las corrientes, los vientos, en el sistema costero la descarga de los ríos, todo se mueve a la vez.

RP: –¿Ya se ha observado cambios en alguna especie?

HM: –No, todavía no hemos visto, todavía no podemos atribuir modificaciones producto del cambio climático.

RP: –¿Las marcaciones son una herramienta viable?

MH: –Me parece difícil poder marcar todas las especies y el programa de marcación no genera una recuperación significativa, el porcentaje que se recupera es muy bajo. En el caso del langostino que se encuentra concentrado es otra cosa; pero para las especies que se desplazan mucho no creo que sirva. Además es muy costoso porque el programa hay que mantenerlo durante mucho tiempo, teniendo a la opinión pública informada recordándole que existe. Es realmente muy complejo.

RP: –¿La mayor presencia de medusas habla siempre de un empobrecimiento del mar, como asegura Pauly?

HM: –No, es otra de las hipótesis que no están probadas, nosotros estamos viendo una serie de 40 años en Perú donde es una zona altamente pescada y hemos visto que la enorme abundancia que tuvieron tres décadas atrás respondía claramente a El Niño y La Niña y, entre décadas, a La Vieja y El Viejo, que son períodos interdecadales. Así que el rol de la variabilidad ambiental tenía preponderancia sobre algo que pudiésemos estar haciendo nosotros en ese caso. Desconocemos mucho sobre el tema. Nosotros tenemos registros de especies que son infrecuentes acá, puede haber cambios en la ruta migratoria o puede pasar que llegueb especies que antes no llegaban, que los procesos oceanográficos que antes eran considerados extraordinarios sean más recurrentes. Los cambios no suceden de un día para el otro, las especies que observamos se encuentran en situaciones muy particulares, cuando el Río de la Plata tiene bajo caudal.

RP: –¿Qué especies?

HM: –Del sur de Brasil, aunque esto no significa que haya un cambio climático; pero si lo seguimos en el tiempo pueden darnos un registro de su frecuencia.

RP: –¿Dentro del INIDEP se trabaja de forma interdisciplinaria con los programas de distintas especies?

HM: –Ahora se está comenzado, nuestro proyecto es ecología pesquera y una de las cosas que estamos haciendo es poner en evidencia el rol del ambiente sobre estadios críticos de la ontogenia de algunas especies de interés comercial. Estamos trabajando con merluza, corvina, vieira en donde somos un nexo preparando a los estudiantes en el estudio de estadíos larvales que es algo complejo, y que además puedan manejar oceanografía física y biológica pero que también manejen estadísticas no habituales. Lleva mucho tiempo y nuestro proyecto tiene estudiantes haciendo esto.

RP: –¿El logro del conocimiento sobre una serie histórica a largo plazo puede contribuir a predecir en cierta forma el comportamiento de especies anuales como el calamar?

HM: –La variabilidad ambiental en una especie anual es más compleja porque cuesta seguir las tendencias y cómo responde ese animal a esa variabilidad, en las especies anuales es más crítico todavía. Lo que tratamos de interpretar son patrones y a través de eso comprender procesos, el proceso en sí, al ser dinámico no lo podes estudiar, una vez comprendido el proceso uno no puede pronosticar pero sí puede hablar de probabilidades.

MA: –Este tipo de investigaciones está por fuera de la posibilidad del método experimental, no se puede experimentar con la corriente de Malvinas o con el Estuario del Plata, entonces debemos comparar, ir muchas veces al mismo lugar, ir a lugares diferentes con especies en común y de las cuestiones comparativas vas sacando evidencias indirectas, parciales, porque el tamaño del problema así te lo plantea. Saber si lo que observamos es significativo o no es bastante más complejo.

RP: –La situación del INIDEP ¿en cuánto interfiere en el desarrollo de estas investigaciones?

MA: –Vamos a tener una serie temporal con vacíos en la información. En el día a día nuestro estamos tratando de reanalizar una cantidad de información que existe en el Instituto, por lo cual el hecho de que el barco no salga no me deja sin nada por hacer, lo que sin duda va a pasar es que todas estas series temporales van a tener un hueco imposible de llenar. Es un problema importante.
Por Karina Fernández / Fotos de Diego Izquierdo

30/08/10
REVISTA PUERTO

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