La pesquera pagó parte de la deuda con los tripulantes del SOMU y SIMAPE, pero no alista los buques para salir a pescar y reanudar el circuito productivo. La deuda por retención de aportes sindicales y de obra social.
La pesquera pagó parte de la deuda con los tripulantes del SOMU y SIMAPE, pero no alista los buques para salir a pescar y reanudar el circuito productivo. La deuda por retención de aportes sindicales y de obra social.
La promesa de tomar la planta si no pagaba no llegó a cristalizarse. La empresa pesquera Barillari respondió al compromiso que sus directivos asumieron frente a los dirigentes del SOMU y el SI.MA.PE, y abonó parte de los sueldos adeudados a más de 100 tripulantes que se embarcan en los buques que la empresa concursada opera desde el puerto local.
En reclamo por la falta de pago, la semana pasada hubo una fuerte manifestación de los marítimos frente a la planta de la empresa, en José Hernández 69, donde hubo quema de neumáticos y encendidas protestas.
Pero el aporte de unos mil pesos en promedio por mes, para cada trabajador, no alcanzó para que los barcos recuperen operatividad. La cifra es baja porque los barcos casi no tuvieron actividad en los primeros meses del año porque la pesquera no contaría con fondos para alistarlos.
La información fue confirmada ayer por Héctor “Tito” Blasi, delegado de ribera del SOMU, quien explicó que el pago representaba un 60 por ciento de la deuda total que tenía la empresa con los compañeros.
“Pagó los meses a la orden de enero, febrero, marzo y abril. No entró en el aporte lo que tiene que ver con francos, vacaciones, accidentes y licencias por enfermedades”, dijo el dirigente gremial en la sede del gremio.
Desde el SOMU denunciaron que la empresa pesquera retiene a los trabajadores aportes en concepto de cuota sindical y de la obra social, que luego no realiza. Obviamente tampoco paga la parte de las cargas sociales que le corresponden por ley.
“En el concurso de quiebra nos quedaron adentro unos 190 mil pesos de deuda con la Obra Social y más de 100 mil por no aportar la cuota Sindical”, especifica el Delegado.
A partir del 25 de noviembre, cuando la empresa se declara en concurso, y hasta la fecha, tampoco ha realizado dichos aportes, sumando ya una deuda que oscila entre los 50 y 60 mil pesos en todo concepto.
“Acá el problema es que la Sindicatura entiende en el concurso y ordena la situación para hacer frente al pago de los proveedores, pero en la actualidad, en el postconcurso, sigue siendo Franco Barillari el que maneja la compañía”, se lamenta Blasi.
Más allá de la deuda que mantiene con los tripulantes, en el SOMU advierten que los barcos no mueven del muelle por una decisión exclusiva del empresario. Que en todos estos meses de litigio han sobrado muestras de buena voluntad de parte del los sindicatos.
“Estamos cansados de darle oportunidades para que se ponga en marcha. El Acta del 24 de diciembre del año pasado (se comprometió a blanquear a los obreros de la planta) fue la primera; ahora aceptamos el pago parcial, pero Barillari no saca los barcos. Si él se decide, nosotros acompañamos y la rueda se pone en marcha”, dice el Delegado, al tiempo que reconoce que “a nadie le sirve una empresa quebrada y cientos de trabajadores en la calle”.
El “Altalena” es el único que se ha mostrado operativo hasta ahora, pero se podrían sumar el “Mar Esmeralda” y el “Feixa”. “El año pasado Barillari aparece quinta en el ranking de la AFIP, entre las empresas exportadoras de pescados y mariscos. Qué hizo con el dinero, él solo lo sabe”.
¿Existe en este país alguna autoridad de aplicación, sea ésta laboral, judicial, impositiva o pesquera, capaz de obligar a Barillari a que cristalice, en compromisos concretos y posibles, un plan de recuperación para salir de la precariedad? Y no cualquier plan, sino uno que esté a la altura de la responsabilidad social que le cabe a la empresa pesquera que más merluza puede pescar en el Mar Argentino.
Hasta ahora todo está en manos de la esquizofrenia. Y se sabe que no es una buena administradora.
Por Roberto Garrone – Fotos de Ricardo Stinco
15/05/09
REVISTA PUERTO

