Avanzan con el rescate de los restos de la ballena

Avanzan con el rescate de los restos de la ballena

En pleno desafío por la topografía costera y el clima, ya consiguieron el cráneo.

En pleno desafío por la topografía costera y el clima, ya consiguieron el cráneo.

Después de una titánica batalla contra los avatares del clima y la topografía costera, un grupo de voluntarios y funcionarios de la Comuna logró rescatar -con miras a su futura exposición pública- el cráneo de la ballena varada en la costa ensenadense a inicios de abril pasado.

Desde el viernes pasado, la pieza de más de 400 kilos espera su destino final en un galpón de barrio Hipódromo, aledaño a la Estación de Trenes. Será instalada, según se adelantó, frente al edificio de la Agencia Ambiental que el municipio proyecta crear en el Bosque.

El operativo para remover del fango y los juncales los restos de la ballena rorcual, uno de los mayores mamíferos sobre la faz de la Tierra -en peligro de extinción-, fue protagonizado por nueve personas: un heterogéneo grupo de aventureros integrado por recolectores de residuos, un empleado del Museo de Ciencias Naturales, un carnicero berissense experto en despostar reses, miembros de la patrulla ambiental y autoridades de la Agencia.

Armados con ganchos y cuchillas, provistos con una tarima de madera, listones y tacos, separaron la cabeza del cetáceo y la ubicaron sobre una improvisada litera, para subirla a un carro que luego arrastraron a pulso hasta el estacionamiento de la Isla Santiago.

“Fue muy difícil” resume Fernando Archuby, biólogo a cargo del proyecto “Colección Pública del Patrimonio Natural del Partido de La Plata”, dependiente de la Agencia Ambiental: “tuvimos suerte, porque el jueves y el viernes a la mañana hubo viento del noroeste -que deja mucha playa-, y apenas guardamos el cráneo en el depósito se desató la tormenta”.

La brigada que encabezó Archuby debió atravesar un kilómetro de tupida selva en galería desde el camino más cercano al punto en que la rorcual terminó sus días, dejando una mole en descomposición y una osamenta de tres toneladas. “El logro fue conmovedor y tuvo algo de épica” relata el biólogo, “nos sorprendió gratamente lo bien que se conformó el equipo, a pesar de su diversidad. Por ahora tenemos la sección superior del cráneo, parte de la aleta caudal y una mandíbula; la otra no la hallamos… Puede estar bajo el cuerpo, o se la llevó el río, o fue robada”.

“Sin lugar a dudas, la cabeza es la pieza más importante; sin ella no habría exposición posible” sostuvo Archuby, quien aclaró que la convocatoria a voluntarios sigue e pie, por medio del teléfono 429-1000 (interno 343) y el correo electrónico info@organizacioncibeles.org “ahora hay que seguir esperando, que se degrade el resto de la piel y la musculatura y se blanqueen los huesos, lo que tomaría unos seis meses”.

En ese sentido, quienes consideren oportuno plegarse a las tareas que buscan recuperar el esqueleto para exponerlo en la “Casa Ecológica” como parte de una muestra con fines pedagógicos, deberán presentarse con ropa usada y de recambio, botas altas de goma, guantes del mismo material, gorro, cuchillos, repelente y protector solar. Las salidas serán por la mañana, ya que la marea baja se registra en ese momento.

Varamientos

De acuerdo con los especialistas, los varamientos de los cetáceos -ballenas, orcas y delfines- responden a diferentes causas: desorientación o pérdida de referencias del sistema de sonar biológico -emiten sonidos y luego le llegan referencias de objetos-, enfermedad del líder del grupo, parasitosis, o muerte por causas naturales. La ballena “rorcual común” o “fin” es el segundo animal más grande del mundo, sólo superado por la ballena azul. Puede llegar a alcanzar una longitud de 27 metros y habita en los principales océanos del planeta, desde las aguas polares a las tropicales.

27/10/09
EL DÍA

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