Se invertirán US$173 millones en planta de Talcahuano.
Se invertirán US$173 millones en planta de Talcahuano.
Enfoque transitorio es atender necesidades de la Armada. La reparación, eso sí, no discriminará el origen de las naves.
En tres etapas, para no dejar de trabajar en los sitios de atraque que quedaron en pie tras el 27/F, se realizará la reconstrucción de los Astilleros y Maestranzas de la Armada (Asmar) de Talcahuano, en la Región del Biobío. Allí, el terremoto y el maremoto fueron especialmente destructivos -los daños sumaron US$ 260 millones-, pues además de desmoronarse los muelles, el agua llegó hasta los 3,2 metros de altura e inundó talleres y costosa maquinaria.
La salida del mar fue tal, que buques como el oceanográfico "Cabo de Hornos", de 1.600 toneladas, quedaron montados sobre tierra firme.
Las obras de reconstrucción comenzarán en octubre. Ese mes serán hincados los pilotes metálicos de entre 30 y 40 m que llegarán a la roca del fondo marino para sustentar los nuevos frentes de atraque, la infraestructura básica para atracar y realizar faenas en los buques. Serán 770 m de reposición de muelles y servicios como agua, electricidad, alcantarillado, telefonía y extinción de incendios, los cuales se levantarán durante dos años.
"La idea es tomar lo que vivimos como una oportunidad", afirma el administrador de la planta de Talcahuano, capitán de navío Cristián Johnson.
Un contrato de US$ 173 millones, en marcha desde mayo con la empresa Dragados COM S.A -a cargo de las dos primeras fases-, incluye reconstruir el sitio de atraque Molo 500 de la II Zona Naval, aledaño al astillero, y levantar uno adicional que ampliará la dársena, con una vida útil de 50 años. La mayor parte del contrato (US$ 136 millones), no obstante, está destinada a consolidar las capacidades técnicas y operativas de Asmar.
Además de estos recursos, el astillero ya invirtió US$ 30 millones provenientes de las compañías aseguradoras para recuperar servicios básicos, reparar calles y talleres, comprar maquinaria y demoler edificios, lo que permitió reanudar los trabajos habituales de Asmar hace poco más de un año, el 1 de julio de 2010.
Nuevo enfoque
Al no tener la cantidad de muelles necesarios ni todos los talleres funcionando, en 2010 el complejo atendió sólo el 40% de la demanda de un año normal.
Los números en rojo llevaron a la empresa a tomar la decisión de suspender la construcción de buques para privados, para orientarse netamente a la Marina. La reparación de embarcaciones, eso sí, no discriminará por origen. "Por ahora, la idea es retomar la construcción con buques para la Armada, ése es el enfoque inicial. A futuro, no se puede descartar nada", dice el comandante Johnson, sin dar plazos precisos.
Explica que para Asmar no es rentable construir embarcaciones que sean la única de su tipo. "Cuando uno construye un buque, piensa en ganar plata con el segundo o tercero. Es mucho lo que se invierte en capital, pues hay un desarrollo de la ingeniería. Son proyectos de un riesgo más alto", detalla.
El astillero naval llegó a construir unas 70 naves para privados, principalmente pesqueros, en la década del 90, de los 107 buques fabricados en esa planta. Los dos últimos son un patrullero oceanográfico de Islandia, que se entrega a fines de agosto, y un pesquero para una empresa de ese mismo país, que será botado en marzo de 2012.
También producto del terremoto se congeló el proyecto de expansión del astillero, cuyo estudio de ingeniería quedó con un 85% de avance. La idea era ampliar uno de los muelles y construir un nuevo dique seco de mayor envergadura, que se sume a los diques Uno (de 1896) y Dos (de 1924). "Podemos volver a trabajar ese proyecto, pero el foco hoy día es recuperar lo que teníamos", concluye el comandante Johnson.
Mano de obra local
La empresa que ejecutará la reconstrucción debe contratar mano de obra local, con énfasis en el personal desvinculado de Asmar tras el 27/F, que llegó a los 1.000 empleados de un total de 3.500.
18/07/11
MUNDO MARÍTIMO

