Armadores y Capitanes contra la pesca sustentable

Armadores y Capitanes contra la pesca sustentable

La Resolución 8 del CFP impone nuevamente el uso del sistema de selectividad DEJUPA para la pesca de merluza. Los armadores marplatenses dejaron de lado diferencias para unirse en el lobby contra su implementación. La Asociación de Capitanes, un aliado interesado.

La Resolución 8 del CFP impone nuevamente el uso del sistema de selectividad DEJUPA para la pesca de merluza. Los armadores marplatenses dejaron de lado diferencias para unirse en el lobby contra su implementación. La Asociación de Capitanes, un aliado interesado.

La utilización obligatoria del DEJUPA como arte selectiva para la pesquería de merluza estuvo vigente desde noviembre de 2001 hasta marzo de 2009, cuando por resolución de la Subsecretaría de Pesca se suspendió, en principio por 180 días, su uso obligatorio, con el propósito de que los armadores presentaran sistemas alternativos, ya que era de toda evidencia que no lo estaban utilizando. El tiempo de suspensión fue lamentablemente excedido en casi un año y a pesar de ello, los empresarios merluceros no lograron acercar ningún sistema de selectividad que superase o igualase la efectividad del DEJUPA. Ante este escenario los empresarios pesqueros marplatenses dedicados a la merluza han comenzado a mover los hilos del lobby pesquero. Dejando de lado sus diferencias, se reunieron ayer con el objetivo de sostener un discurso único en contra de la aplicación de la norma. Para ello cuentan con la buena voluntad, no desinteresada, de la Asociación de Capitanes de Altura, que ante la promesa de la firma de un convenio colectivo de trabajo, salió al cruce del INIDEP en los medio periodísticos, desacreditando la labor de los científicos y poniendo en tela de juicio la efectividad del DEJUPA, con argumentos infundados y mentirosos.

El comunicado emitido por la Asociación de Capitanes, con pretensiones de informe científico, contiene una serie de aseveraciones dignas de burla por parte de cualquier estudioso del tema. Se describen en él las condiciones en cuanto a los peces, cardumen o masa biológica, al lecho marino, estado de la superficie y condiciones meteorológicas, que son comunes a cualquier arte de pesca que se use y no excluyentes del DEJUPA; sin embargo, para la Asociación de Capitanes éstas sólo son adversas, casualmente, cuando se usa un sistema selectivo.

Luego de analizar las inclemencias en altamar concluyen con una aseveración que pretende ser pregunta: “¿PUEDEN los peces con su frágil estructura soportar todos estos obstáculos, resistir al estrés provocado por la fatiga, el miedo, soportar aplastamientos, asfixia, ruidos, golpes, etc.? ¿PUEDEN los peces de pequeño tamaño sortear todos los obstáculos, filtrarse por una "reja metálica" y aún conservar energías para alejarse de la succión y arrastre de la red en un fondo tumultuoso?”. Estas ¿preguntas?, finalizan con un “DEFINITIVAMENTE ¡NO PUEDEN!”.

Después de esta rotunda aseveración exigen una cantidad de respuestas referidas a los resultados obtenidos en las pruebas con Dejupa: porcentajes de escape, mortalidad en media agua y fondo, influencia de las lesiones en los individuos en desarrollo y efecto ante capacidad de filtrado superada. En tono amenazante exigen respuesta a estas preguntas –en algunos casos tan mal formuladas que no tienen respuesta posible– ya que según expresan, sólo entonces “podremos aceptar las rejas”, en alusión al DEJUPA.

En primer término podríamos decir que si se admite que los peces pequeños no pueden sortear todos esos obstáculos para llegar a filtrarse por la reja del DEJUPA –que está antepuesta al copo de la red– menos podrán filtrarse por el copo de red, adonde llegarían en peores condiciones. Por lo tanto los autores estarían aseverando que no existe posibilidad de selectividad alguna con ningún arte de pesca. Ante esta situación deberían proponer medidas alternativas para salvaguardar gran cantidad de los juveniles que están pescando. Si les importa la salud de los recursos como aseguran, deberían concluir que resulta imprescindible una reducción significativa del esfuerzo pesquero o que es necesario ampliar el área de veda patagónica actual, para preservar a muchos de los juveniles que están pescando. En definitiva, pescar menos.

Para dar respuesta una vez más a las preguntas –la mayoría forman parte de una larga lista de informes técnicos–, REVISTA PUERTO consultó a varios especialistas en la materia con el objetivo de disipar las dudas “bienintencionadas” de la Asociación de Capitanes:

P: –¿Qué porcentaje de reducción de juveniles se logra en lances con red común y la "reja"?

R: –Esta pregunta no tiene sentido si no se la asocia con la proporción de juveniles a los que está accediendo la flota pesquera. Si por ejemplo los pescadores accedieran al total de juveniles, y efectuaran todos los lances necesarios y que deseasen, podrían acabar pescando toda la abundancia de juveniles, con el DEJUPA y con cualquier arte de pesca que se les ocurra. No existe el arte de pesca selectiva ideal, que no pesca juveniles y sí adultos. La pregunta va dirigida –porque existe conciencia, aunque no lo digan– a que hay que pescar menos y mejor, si se quiere recuperar el recurso. Esto va afectar a los pescadores, porque hasta ahora han hecho lo que querían.

P: –¿De qué porcentaje de mortalidad se puede hablar para peces que sean sometidos al stress y lesiones por roces, aprietes, etcétera? Aunque la pregunta resulta confusa, los estudiosos del tema, con espíritu docente, han dado una más que fundada respuesta. Si se entiende que se habla de mortalidad pos-selectividad, ¿pueden contestar esta pregunta para la red de uso actual, que prácticamente no es selectiva y tiene las mallas cerradas por los estrobos? Los peces se amontonan en el copo, se aprietan y rozan. Si escapa alguno, ¿en qué condición escapa, para las redes de uso actual?

R: –Los estudios de supervivencia pos-selectividad para grillas, hechos en el extranjero, muestran una mayor supervivencia pos-selectividad para dispositivos selectivos con grillas, respecto de las redes de mallas flexibles. Escapar menos magullado por entre dos varillas es más probable que escapar de una malla romboidal cuyo contorno se modifica en todo momento; por supuesto, esto si está abierta. Por otra parte, las ventanas de malla cuadrada puestas antes del copo de red, no serán significativas para la selectividad, la cual se produce principalmente en el copo de la red.

P: –¿Por qué en la pesca deportiva, al retornar un pescado al agua, se lo trata con tanto cuidado, sin apretarlo, golpearlo, etc.?

R: –Porque los pescadores deportivos tienden a ser conservacionistas y no depredadores.

P: –¿Qué ocurre cuando la "reja" se ve superada en su capacidad de filtrado?

R: –Esto puede ocurrir con densidades de peces muy grandes, combinado con arrastres a mucha velocidad. Tal vez disminuir la velocidad de arrastre mejore. En estas situaciones, también la red de uso actual se verá superada en su filtrado.
Finalmente, si la utilización de esta reja o similar es tan efectiva como los informes pretenden sostener; ¿las zonas de veda tienen sentido? De ser así, debería permitirse pescar dentro de ellas.

Los informes de investigación del INIDEP son informes científicos. Por lo tanto los resultados están avalados por la metodología científica. No son habladurías infundadas. Los capitanes de pesca podrían aportar al problema de la selectividad, con su experiencia real y constructiva, no difamando y hablando sin fundamentos.

La zona de veda patagónica es esencial para proteger a cierta fracción de los juveniles e inclusive de los adultos de merluza. Sin el área de veda, se tendría que cerrar la pesquería, ya que la selectividad actual, casi nula, no permite la sobrevida de la cantidad necesaria de individuos para que el recurso perdure.

La gacetilla de la Asociación concluye con la siguiente expresión: “Los capitanes de Pesca sólo podremos aceptar la "reja" si se responde a estas preguntas. Entenderemos así que con la "utilidad real" de su concepción, preservar el recurso pesquero será posible. De lo contrario significará poner el pescado muerto bajo la alfombra y entenderemos que sólo se buscó dar respuestas políticas para un problema que ya no las tolera”.

En los talleres de artes de pesca que se llevaron a cabo en el INIDEP, quedó claro que los armadores y muchos capitanes de pesca no podrán aceptar nunca que se introduzca selectividad en la pesquería de merluza, porque esto significará que deberán dejar de pescar tantos juveniles. Hoy el recurso merluza está compuesto principalmente por ellos. Usar dispositivos selectivos que los proteja, significará pescar peces más grandes, que hoy no hay en gran cantidad. Esto seguramente significará una reducción inicial de la captura, pero la recuperación esperada permitirá aumentarla con el paso del tiempo.

El recurso pesquero no se preservará sin medidas protectivas y los sindicalistas deberían entenderlo por el bien de sus representados, porque sólo con un recurso sustentable es posible la industria pesquera a futuro.

Es lamentable también que aquellos capitanes que sí ven más allá de sus narices –los que observan con disgusto cómo año tras año el recurso merma sin posibilidad de recuperarse– se encuentren tan mal representados.

Por otra parte debemos recordarle a los directivos de la Asociación de Capitanes, que el uso obligatorio del DEJUPA estuvo vigente desde 2001 hasta el 2009, que muchas respuestas a sus preguntas podrían haberla obtenido ellos mismos, si hubiesen utilizado el dispositivo y respetado las normas vigentes. El capitán es la máxima autoridad arriba del barco y sobre él recaen todas las responsabilidades; es notable cómo sus dirigentes los han dejado expuestos.
Por Karina Fernández / Fotos de Diego Izquierdo – INIDEP

28/05/10
REVISTA PUERTO

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