(FNM) El luctuoso accidente náutico acaecido el pasado sábado en el río Paraná, se cobró seis vidas, permaneciendo hasta el momento desaparecido un séptimo tripulante.
(FNM) El luctuoso accidente náutico acaecido el pasado sábado en el río Paraná, se cobró seis vidas, permaneciendo hasta el momento desaparecido un séptimo tripulante.
Las circunstancias y causas que dieron a origen a la colisión protagonizada por el remolcador de empuje “AVA PAYAGUA” de bandera paraguaya y el barco arenero argentino “RÍO TURBIO”, cuyo rápido hundimiento se llevó la vida de casi todos sus tripulantes, no han sido aún debidamente establecidas.
Sin embargo, una impaciencia periodística poco profesional, la proverbial tendencia al juicio apresurado, y hasta una mezquina búsqueda de réditos políticos, han generado una sensación de “cosa juzgada” que en nada contribuye a dilucidar la verdad de lo ocurrido, para delimitar las responsabilidades y adoptar medidas que reduzcan las posibilidades de una repetición de este tipo de hechos.
Debemos convenir también, que la tendencia a “resolver” rápidamente los casos por vía del juicio mediático, tiene raíces en otra igualmente nefasta tendencia: la de “enfriar”, y finalmente “esconder” los resultados de las investigaciones reglamentarias, que las autoridades competentes suelen ocultar de la vista y conocimiento del público. NUESTROMAR se ha dedicado varias veces –con poco éxito, vale la pena reconocerlo-, a esta espinosa cuestión.
Debemos pedir por tanto, una vez más, que las reales circunstancias y causas del reciente accidente sean dadas públicamente a conocer por parte de las autoridades competentes, y en un tiempo prudencial.
Mientras tanto, repasando archivos de anteriores artículos de nuestra redacción, nos detenemos brevemente para destacar la larga historia náutica de uno de los barcos infelizmente involucrados en este accidente.
El arenero “RÍO TURBIO”
El “RÍO TURBIO” es uno de los barcos activos más antiguos de la flota mercante argentina. Quizás demasiado antiguo, pero vayamos a su historia.
Se trata de uno de los múltiples “BDT” (Buque de Desembarco de Tanques, LST según sus siglas en inglés) que llegaron a la Argentina luego de finalizada la Segunda Guerra Mundial.
Si bien hay discrepancias en cuanto a la historia de este buque, todo parece indicar que fue construido en 1944 como el LST-869 –sin nombre-, en el Astillero estadounidense Jeffersonville Boat & Machinery Co o en el Astillero Puget Sound River del mismo país. Este último es el lugar indicado por la historia oficial de la Armada Argentina en el libro “Apuntes sobre los buques de la Armada Argentina”.
El LST869 en la Bahía de San Francisco en 1946. Foto Atlanticshipsales
Por lo que se sabe de él, si bien entró en servicio cuando la guerra aún no había finalizado, no participó en ningún combate. Fue destinado al servicio en China y retornó a los Estados Unidos, donde fue dado de baja de la US Navy en julio de 1946. Según algunas fuentes, en diciembre de 1947 habría sido vendido al armador argentino Pablo N. Ferrari & Co, y rebautizado como “Doña Micaela”.
La Armada Argentina lo habría adquirido para desarmarlo y utilizarlo como repuesto de los otros BDTs en los talleres del Arsenal Naval Río Santiago, antecesor de actual Astillero Río Santiago, ex AFNE, bajo la identificación BDT 8, también sin nombre.
En 1952 y bajo el Decreto Nº 2415 del 6 de febrero de ese año, el gobierno decide transferirlo a la flota de la empresa del estado Combustibles Sólidos y Minerales, luego denominada Yacimientos Carboníferos Fiscales (YCF), no sin antes reacondicionarlo para la tarea de transportar carbón, en el Arsenal Naval Buenos Aires de la Armada Argentina, de donde más tarde surgiría la empresa Tandanor.
En un artículo titulado Rio Turbio, el carbón y la Marina” , publicado por NUESTROMAR y por la revista del Centro Naval, encontramos la siguiente referencia:
“En 1950 Combustibles Sólidos (ENDE) decide la formación de la flota con la incorporación de sus dos primeros buques. Eran dos BDT (Buque de Desembarco de Tanques) comprados por el gobierno nacional como rezago de la Segunda Guerra Mundial y modificados soldando las compuertas de proa y adecuándolos para cargar carbón. Lo más importante en la decisión de usar estos buques era que habían sido construidos para varar y ya habían demostrado su capacidad para hacerlo en las pedregosas playas de Río Gallegos. Estos buques fueron el BDT 9 “TENIENTE DE NAVÍO DEL CASTILLO” al comando del capitán de ultramar Pedro Juan y el BDT 8 “RÍO TURBIO” al comando del capitán de ultramar Eugenio Spinelli”.
Arenero Rio Turbio. Foto Foro Histarmar
Planos descriptivo del barco cuando pertenecía a YCF (Fuente: Histarmar)
En noviembre de 1955, encontrándose el barco en el muelle de Rio Gallegos de Yacimientos Carboníferos Fiscales cargado con 3000 toneladas de carbón, en la bajamar se apoya sobre un banco existente en el fondo y parte su casco. Luego de una reparación de emergencia es llevado a dique seco donde es recuperado.
El 14 de Enero de 1965 fue vendido a Arenera Puerto Nuevo (Argentina) y transformado en arenero, conservando el mismo nombre.
Ahora, una fotografía aérea publicada por los diarios lo muestra tumbado sobre una banda, hundido en poca profundidad…
Un triste final para un barco con tanta historia.
Nota relacionada:
Río Turbio, el carbón y la Marina
17/05/12
FUNDACION NUESTROMAR



