(FNM) Pintor marinista de la Marina Italiana, un argentino residente en Italia que ya es Presidente de la Asociación de Pintores Marinistas Italianos. Por el Contraalmirante (R) Paolo Bembo de la Marina Militare Italiana.
(FNM) Pintor marinista de la Marina Italiana, un argentino residente en Italia que ya es Presidente de la Asociación de Pintores Marinistas Italianos. Por el Contraalmirante (R) Paolo Bembo de la Marina Militare Italiana.
Allan O’Mill de familia de origen escocés e irlandés, nace en Neuquén el 11 de octubre de 1946, prestando servicios como piloto aviador en la Aviación del Ejército Argentino a partir de 1973 -y desde 1978 en las empresas TAR/AER, volando aviones Canadair CL-44 y Boeing 707; en TAN volando Fairchild Metro III y Turbocommander – y como integrante del primer grupo de Comandantes de CATA, volando ARAVA 102.
En 1987, después de casi 4000 horas de vuelo, pierde, por un banal accidente no-aeronáutico la idoneidad médica para el vuelo y ya, a las pocas semanas, organiza su primera exposición personal de pintura que se realizó en el Hotel Bauen de Buenos Aires titulada "Antología Histórica de Aerolíneas Argentinas". En 1988 expone en un stand de la "Semana de la Fuerza Aérea Argentina". En 1989 realiza, comisionado por una empresa privada nacional 23 grandes cuadros de 70 x 100 cm para la Fuerza Aérea, que representan un itinerario histórico de ésa fuerza armada desde su creación a fines de la década del cuarenta al presente.
A partir de este momento su obra y su intensa creatividad comienzan a ser más apreciadas en el exterior que en su propio país y se traslada con su familia a Europa, primero a Alemania y más tarde a Italia, país donde reside ya en forma definitiva desde hace casi dos décadas.
La primera exhibición de sus obras es en la empresa Lufthansa en la central de Bremen en 1990. En ése mismo período, sus obras dedicadas a la historia de la Aeronáutica Militare Italiana en una vasta serie de pinturas que hoy pueden verse en el Museo Storico de la A.M.I. en Roma, son trasladadas por el Ministerio de la Defensa de Italia a New York representando el "Italian Aerospace Show" .
"1930, La squadra del Generale Italo Balbo sull’ Atlantico" – Oleo sobre tela, 60 x 80 cm. – Propiedad de la sala VVIP (Presidencial) del aeropuerto de Roma -Ciampino
A inicios de 1991 podemos ver al artista en una exposición en un lugar paradisíaco invitado por la Kriegsmarine, Marina de Guerra Alemana a una muestra personal en la base naval de la isla de Sylt, en el Mar del Norte.
En 1992 comienzan sus contactos con el Ministerio de la Defensa de Bélgica, país con el que Allan O’Mill mantendrá a partir de ése momento, junto a Italia y España vínculos muy estrechos en el ámbito de la pintura militar, aeronáutica y naval. El Ministerio le comisiona una extensa serie de cuadros, en total 34 obras que describan y exalten iconográficamente la historia aeronáutica militar y naval belga, desde la época de los globos de observación, pasando por las dos guerras mundiales hasta la actualidad, colección a ser destinada al Museo Real de la Historia Militar, uno de los museos más prestigiosos, inmensos y ricos de historia militar en el mundo con sede en Bruselas, capital de la nueva Europa. Luego de casi catorce meses de intenso período de trabajo que no conoce tregua ni descanso, se presentan las obras expuestas al público en una exposición personal que obtiene un gran éxito.
En 1993 es la Fuerza Aérea de España quien le encarga un trabajo similar para su Museo de Cuatro Vientos en Madrid y para las oficinas del Jefe de EM del arma. Esas obras, a medida que iban siendo entregadas por el artista se publicaban como página central coleccionable en cada número de la "Revista de Aeronáutica", órgano oficial de prensa de la Institución.
"Macchi L-3 de la Aviación Naval Italiana en vuelo de patrullaje marítimo, Alto Adriático, 1917" – Oleo sobre tela, 60 x 80 cm, Propiedad del artista
El período de 1994 a 1997 es una prolongada sucesión de exhibiciones personales en museos, galerías de arte, instituciones militares y civiles en Italia y Bélgica, resaltando particularmente una, denominada "Tra Cielo e Mare" realizada en la sede de la Embajada Argentina en Roma dedicada sobre todo a motivos en los que el maestro revive momentos de intenso lirismo artístico dedicados a "su" Armada y a "su" Aviación Naval. La citada muestra contó con el destacado y decisivo apoyo del Agregado Naval y de Defensa en Italia, CN Francisco Cachaza Iramont. Esta exposición se trasladará luego al Museo Storico Navale, de la armada italiana en Venecia.
1998 representa para la Fuerza Aérea Italiana el 75° aniversario de su fundación como arma independiente y el Jefe de Estado Mayor le comisiona a Allan doce cuadros conmemorativos para el significativo evento. Serán realizados en óleo sobre tela en dimensiones 60 x 80 cm representando momentos significativos y exaltantes y que serán parte de la gran muestra central en Roma y luego, terminados los festejos, destinados cuatro de ellos al gabinete del Ministro de la Defensa, cuatro a la Academia Aeronáutica y otros cuatro a la sala VVIP(sala presidencial) del aeropuerto militar de Roma Ciampino.
En este mismo período por primera vez desde finalizada la Segunda Guerra Mundial, la Marina Militare Italiana decide recrear su cuerpo de Pintores Marinistas que hasta aquel momento eran muy activos siguiendo una tradición secular, pero que con el angustiante y penoso desenlace de la guerra para las potencias del Eje, había entrado en el olvido.
Tomando a medias el modelo de la Marine Nationale francesa, propietaria celosa de un verdadero cuerpo de pintores marinistas que ingresan (por la venerable edad que tienen y la experiencia y currículo requeridos) con el grado de Capitán de Corbeta (sin remuneración económica, solo en período de embarco, pero también sin obligaciones) y las de otros países europeos (curiosamente en China los Pintores Marinistas son un prestigioso cuerpo de la marina que tiene una tradición de casi diez siglos en el que sus miembros hacen una carrera similar a los médicos y cuentan con Almirantes de la especialidad!).
La Marina decide formar una comisión integrada por varios almirantes y miembros civiles designados entre los rectores más representativos de las academias de Bellas Artes de Italia y luego de un concurso nacional entre 550 artistas seleccionados, Allan O’Mill junto a otros 4 colegas recibe de manos del JEM de la Marina el diploma de nombramiento como "Pittore Ufficiale della Marina Militare Italiana".
“Cavour” Ver el artículo La Marina Militar Italiana y el arte
A partir de ése momento su posición se hace mas "decisiva" y "operativa". Su nuevo status le permite embarcarse en aeronaves y buques de la Marina por cortos o prolongados períodos, visitar bases y unidades, intervenir en ejercicios y operaciones y su pintura empieza a privilegiar la vida en el Mar, la actividad y el sacrificio de sus hombres, la historia, las batallas, el quehacer cotidiano. Su primer embarque lo realiza en mayo del 2000 a bordo del portaaviones "Giuseppe Garibaldi", 24 días en el Mediterráneo oriental y a los pocos meses el segundo, a bordo del destructor "Francisco Mimbelli" acompañando la visita del Presidente de la República Italiana a varios países sudamericanos, casi tres meses de navegación en los cuales el buque visita las Islas Canarias, puertos de Brasil, Montevideo, Buenos Aires, Puerto Belgrano, Natal y Casablanca, transportando también a bordo treinta obras del artista que son exhibidas en cada puerto.
En septiembre de 2003 durante el transcurso de una exposición en el Principado de Mónaco en la que participaban los más importantes pintores marinistas de Europa, una obra de Allan, un óleo sobre tela de 60 x 90 titulado "Cabo de Hornos" fue elegida por la comisión, presidida por el Príncipe Alberto de Mónaco, la Princesa Beatriz de Borbón-Orleans y las más altas figuras del yachting internacional como la mejor del año. Durante la ceremonia de premiación le fue otorgado el alto honor de ser nombrado a título vitalicio "Peintre Officiel du Yacht Club de Mónaco".
Desde octubre de 2008 es Presidente de la Asociación de Pintores Marinistas Italianos.
En estas dos décadas han hablado de O’Mill decenas de periódicos y revistas de medio mundo realzando en sus comentarios y críticas su obra como pintor y como editor de estampas litográficas de su propia obra pictórica. Cientos de sus obras son parte de muchos museos, galerías, Instituciones de gobierno y militares, colecciones estatales y privadas en Europa, Estados Unidos y Sudamérica, en este período un volumen grandioso de obras pictóricas le han permitido ganarse un espacio internacional de notoria trascendencia……, pero ¿que hay de cautivante en su pintura que le permiten alcanzar estos resultados….?
Allan nace como piloto de avión: su vida hasta los cuarenta y dos años está signada por esta actividad que más que un trabajo es una pasión. El vuelo es todo…y repentinamente debe dejar toda ésa vida…
Su suerte es nuestra suerte y ésta consiste que él pueda lanzarse con la misma pasión juvenil en la pintura; bajo un cierto aspecto podríamos decir que NO ha dejado de volar….que ha cambiado solamente de tipo de avión. Su vuelo ahora es màs etéreo y al mismo tiempo más corpóreo que el aire. En ésta navegación le es seguramente de gran ayuda la experiencia precedente: la delicadeza de algunas pinceladas unidas a la firmeza de otras sería de otro modo difícilmente imaginable. Es como en el eterno dualismo entre hombre y mujer, entre duro y dulce….quienes hemos piloteado lo sabemos y podemos darnos cuenta de cómo los pinceles de Allan puedan moverse sobre la tela guiados por una mano que por años fueron capaces de mantener en rumbo y velocidad ingenios voladores con el mínimo esfuerzo necesario a no ser que la urgencia de la necesidad o de la situación lo requirieran.

"Tango Argentino 2" Óleo sobre tela, 100 x 120 cm – Propiedad salón del directorio de Bottiglieri Navigazione, Nápoles.
El cambio de los comandos del avión a los pinceles ha sido bajo este punto de vista indoloro. Desde el cielo al mar el paso es breve y nuestro artista lo cumple con extrema facilidad. Su hábito de aviador de tener que vérselas con eventos y elementos a veces tranquilos, otras veces menos, recrean en él el presupuesto cultural y la curiosidad que le permiten encontrar su camino en medio a los remolinos del mar y a los buques que en él navegan. Los resultados son consistentemente válidos, sus navíos son verdaderos, son bellos, reproducidos con el cuidado y la elegancia que puede esperarse de un pintor marinista, sus mares tienen la misma intrínseca validez, con los colores y tonalidades que recuerdan mis tiempos en que navegué intensamente.
El Almirante Mario Buracchia durante una presentación de una muestra en Venecia de O’Mill, dijo públicamente: …"El artista argentino cuenta sus historias de mar con un estilo particular y con intenso astro creativo, pero con la sobriedad y la elegancia a la que es muy afecta la Marina. Quienes hemos operado por largo tiempo en el mar reencuentra sensaciones y emociones ya vividas en sus cielos y en sus mares, calmos o tempestuosos, pero siempre animados…" y esta es la gran capacidad de Allan O’Mill, la de unir a las mejores tradiciones de la retratística naval y a la fidelidad arquitectónica del objeto original un conjunto de sensaciones vividas, de ambientaciones, de atmósferas, que lo hacen trascender a un campo al cual inequívocamente podemos llamar Arte.
Trad: Lic. Silvia Tubau)
11/06/09
NUESTROMAR

