El sábado jugarán en La Plata, y ayer (lunes 22) los campeones del mundo cautivaron con una exhibición en Puerto Madero.
El sábado jugarán en La Plata, y ayer (lunes 22) los campeones del mundo cautivaron con una exhibición en Puerto Madero.
Hablar de rugby de alto nivel sin nombrar a los All Blacks es casi como pasarse por alto el tema central de una conversación. Los neocelandeses tienen ese aura especial que hace que donde se presenten generen asombro, admiración y un respeto que de a ratos, se transluce en un silencio de misa mientras ellos actúan.
El sábado venidero, en La Plata, el conjunto neocelandés se enfrentará con los Pumas por el Rugby Championship, pero antes, sus integrantes pasaron por Puerto Madero. Y no sólo para recorrer el barrio, sino que tres de ellos lo hicieron, además, para brindar una inusual exhibición sobre un barco, de cara al Puente de la Mujer y para entusiasmo de los cientos de fanáticos que se acercaron al lugar.
Los pateadores Colin Slade, Beauden Barrett y TJ Perenara fueron los protagonistas del Kicking Contest, una demostración de envíos desde el barco Galileo -organizada por AIG Meridional, el principal sponsor del poderoso equipo- que tuvo al puente como una imaginaria H que debía ser superada por la patada de los jugadores.
Desde temprano, jóvenes con camisetas de diversos equipos del rugby nacional y muchos con la negra que rendía honor y pleitesía a los ilustres visitantes, fueron poblando la mole de acero y hormigón armado del Dique 3. Y pasadas las 16, el barco Galileo soltó amarras desde unos 300 metros más hacia el norte, acercándose al lugar de la acción. A bordo, con los tres All Blacks, muy aplaudidos por la gente, estaban el ex Puma Hugo Porta, presidente de Laureus Argentina, y Juan de la Cruz Fernández Miranda, otro hombre emblemático del rugby argentino. La presencia de Porta tenía un fin más que noble, más allá de desafiar a los colosos oceánicos: acompañar a Elías, Lautaro y Juan Manuel, tres chicos de la fundación Laureus que cumplieron su sueño de patear desde el mismo sitio que los All Blacks y compartir una jornada con ellos. “Estoy aquí para transmitir los valores que practiqué toda mi vida. El deporte es una herramienta de inclusión social y los chicos que me acompañan hicieron más de mil kilómetros para venir desde General Lamadrid, una ciudad del sudoeste de Buenos Aires, para estar acá”, dijo Porta, quien se sacó tantas fotos como los tres ilustres visitantes con lo que dejó más que clara su eterna vigencia.
La embarcación se detuvo a unos 70/100 metros del puente y comenzaron los envíos. Slade, jugador de Highlanders que nunca había estado en la Argentina, reconoció estar “tan nervioso como ante un test match” y su primera patada quedó corta. Cuando la caída de la pelota al agua era inminente, comenzaron los primeros chascarrillos. “Acerquen el barco”, pidieron risueñamente los jugadores. “Si los All Blacks no llegan desde acá, ¿qué va a pasar cuando les toque patear a los chicos?”, se preocupó una señora allegada a la fundación. “Vamos a mover el barco”, explicó alguien desde la tripulación. Igual, pareció no alcanzar: Barrett, Perenara, Porta (que hasta se animó a lanzar un drop), Manasa Fernández Miranda y los jóvenes invitados acabaron viendo como el río se llevaba sus envíos. Ello no logró mermar el clima festivo que se vivía en Puerto Madero.
Finalmente, con el último movimiento de la embarcación y menos viento en contra, las patadas comenzaron a ser más efectivas y Slade y Perenara, al menos, lograron llegar a destino, provocando el lógico tumulto de quienes querían quedarse con el preciado trofeo: la pelota. El final fue con algunos allegados lanzando flores al río y nuevos aplausos para los jugadores. Seguramente, muchos querrán que las primeras patadas que no llegaron a buen puerto se repitan el sábado ante los Pumas. Claro que para entonces, la palabra “distensión” ya estará borrada del diccionario de los All Blacks…( Por Daniel Meissner; LaNacion)
24/09/14


