Luego del temporal del viernes, el panorama es desolador para los propietarios de las embarcaciones dañadas y el sector turístico en general en la capital fueguina. Buscan una obra necesaria para el sector, pendiente desde hace años y gestiones, y este último golpe se suma a los problemas de prestación de servicios y la baja ocupación hotelera
Luego del temporal del viernes, el panorama es desolador para los propietarios de las embarcaciones dañadas y el sector turístico en general en la capital fueguina. Buscan una obra necesaria para el sector, pendiente desde hace años y gestiones, y este último golpe se suma a los problemas de prestación de servicios y la baja ocupación hotelera
La Cámara de Turismo indicó que, sin muelle para atracar, los barcos dan vueltas por el Canal, y calificó de “patético” el proyectado que se avizora para los meses de agosto y septiembre. Peor, imposible.
Los barcos dan vueltas por el Canal, porque los muelles para atracar quedaron destruidos luego del temporal, y es la postal de la desolación que rebalsa el vaso de una de las peores temporadas para la capital fueguina.
Con esta crudeza describió el panorama Marcelo Lietti (foto), presidente de la Cámara de Turismo, y transmitió el gran malestar en el sector que desde hace años reclamaba inversiones y alertaba sobre las consecuencias, hasta que la realidad desnudó la desidia.
“Están bastante enojados los asociados que tienen embarcaciones navegando en el Canal de Beagle”, dijo Lietti por Radio Provincia, ya que luego del temporal no quedaron operativos los muelles de amarre.
“El enojo siempre es por lo mismo, y lamentablemente el detonante es la naturaleza, porque las obras se anunciaron, se pidieron, inclusive se acompañaron, se apoyaron con las propias empresas si era necesario, y sucede esto”, dijo.
Como viene ocurriendo desde distintas áreas del gobierno provincial, las respuestas oficiales no son las más atinadas. Y esta vez el hecho de que el presidente de Puertos se escudara en la imprevisibilidad meteorológica en lugar de hacerse cargo de su responsabilidad, encendió peor los ánimos: “Son un poco irresponsables las declaraciones, esto de decir que a pesar de las inversiones, los peines, los muelles y toda esa infraestructura, no pueden asegurar que esto no hubiese pasado. Hay que pedir un poco más de cautela al momento de hacer declaraciones, porque estamos todos de acuerdo en que esto lo hizo la naturaleza, pero a más infraestructura, más prevención”, manifestó Lietti.
“De esto se trata el enojo, porque los prestadores de servicios, acompañados por las Cámaras, vienen haciendo propuestas hace muchos años y nada cambia. Pasan los años y uno sigue hablando de lo mismo. Este es el problema”, subrayó.
Muchas advertencias
El presidente de la Cámara de Turismo recordó que si bien el muelle principal fue agrandado –donde no amarran los catamaranes sino que es muelle comercial-, el muelle más chico, que parece un peine atrás de las casillas de los catamaranes, fue construido por una de las empresas. Después quedó un muelle para la provincia, pero fue construido por una de las empresas la poca infraestructura que hay”, reiteró.
“Después las empresas presentaron un proyecto para construirlos en contraprestación. Pero no quisieron, con la mejor excusa de que hay un gran proyecto, un proyecto macro, y después el micro nos pasa por arriba”, indicó Lietti.
Reiteró, con un mensaje a Alejandro Berola, que “uno tiene que ser cauteloso al momento de hablar de que se pudo haber previsto, porque había información meteorológica”, otra excusa poco feliz para las empresas que vieron dañadas seriamente las embarcaciones, de por sí apiladas por falta de un muelle adecuado.
“Siempre hay alternativas y cada cosa se puede prever. Además uno tiene que pensar que las inversiones siempre van previendo situaciones, haciendo un destino sustentable. Esto suma a este momento tan difícil que se está viviendo”, señaló Lietti.
Expresó sin tapujos la “sensación de impotencia”, porque “venimos en conversaciones con el gobierno provincial por el tema del agua, hemos tenido un acercamiento importante por el tema de los vuelos, uno trata de darle contención a los turistas, y después de lo que nos está pasando a todos los que vivimos acá con el agua, recibimos más de un 40 por ciento de aumento”, enfatizó sobre las últimas medidas anunciadas oficialmente.
Lietti concedió que pasar de 30 pesos a 50 pesos puede ser un “monto irrisorio” para una vivienda particular, pero un 40 por ciento en la boleta de un hotel, tiene valores totalmente diferente, “además de que los hoteles tienen que recurrir a los bomberos porque no hay caudal de agua y ese costo nunca se considera. Estas cosas que suceden permanentemente complican la operatividad y el ánimo de cada uno. Está complicado”, insistió.
“Agosto es patético”
Así las cosas, sin previsibilidad de vuelos, sin el servicio esencial del agua, con muelles destruidos e inoperables para subir turistas que quieren pasear por el canal, más las advertencias sobre los riesgos de elegir el destino Ushuaia, la perspectiva para lo que queda de agosto y septiembre fue calificada como “patética” por Lietti.
“Julio es un mes de vacaciones, donde siempre hay un flujo mayor que otros meses. Nuestra preocupación era el mes de agosto y tengo que decir que agosto es patético. Un hotel que normalmente tenía 28 ó 32 habitaciones ocupadas, hoy tiene 8 ó 9 habitaciones. El proyectado de agosto es crítico y peor septiembre, porque son meses generados en junio o julio. Va a pasar un tiempo para que se retome la actividad, siempre y cuando tengamos los vuelos, un factor fundamental para poder traer los pasajeros más allá de todas las políticas que podamos armar y todo lo que podamos hacer en función de la contención. Si no tenemos el factor fundamental, que es la conectividad, no podemos cerrar ningún circuito de fidelización ni nada. Creo que vamos a tener un agosto y septiembre muy complicados”, lamentó.
Respecto del orden de prioridad para las cuestiones a resolver, insistió en el tema de los vuelos. “La primera solución es esa. El operador que vende, va a vender donde menos complicaciones tenga. Eso está muy claro. Vende lo que se siente seguro de vender y lo que no le va a traer problemas. Es tan sencillo como eso”, planteó.
De hecho, nadie imagina ir de vacaciones a uno de los destinos más caros del país y llegar a un hotel donde no hay agua, o no sabe cuándo podrá volver. “Hay segmentos de la hotelería donde uno no puede decir que no tiene agua. En uno de cuatro estrellas tampoco, ni debería en uno de tres, dos o en un hostel. No importa la categoría, el turista pagó para tener el servicio. Pero lo primero que tenemos que solucionar es la conectividad, la regularidad, que Aerolíneas pueda ordenarse después de lo que dejó el volcán, y del volcán interno que tiene. Después tenemos que asegurar los servicios básicos y hacer inversiones. Mientras, tratar de ir pasando el momento y apechugarla”, manifestó, exponiendo casi con resignación una realidad del sector privado que el gobierno parece no querer ver.
Turismo interno, una pequeña luz
Con respecto a la posibilidad de fomentar el turismo interno y mejorar la ocupación hotelera con turistas de Río Grande y Tolhuin los fines de semana, Lietti informó que “los residentes de Río Grande ya tienen un beneficio muy importante, de entre un 25 y un 30 por ciento en hotelería, en forma permanente. Por ahí uno tiene que difundirlo más. Los viernes y sábado se nota el flujo de Río Grande, cada vez más. Tenemos que seguir generando el turismo interno, coordinarlo y difundirlo, y se lo vamos a empezar a acercar a los medios, no solamente por la situación que se está viviendo sino porque es importante el flujo del turismo interno”, indicó.
Por otra parte, dio cuenta de los beneficios que se dieron a los turistas, y se siguen dando, en casos de cancelaciones y reprogramaciones, para garantizarles una estadía satisfactoria. Aquellos que debieron permanecer más días, no pagaron noches extra de hotel y dentro de los servicios se incluyeron los traslados al aeropuerto, reiterados a veces, para ver si salía su vuelo, además de comidas gratis en restaurantes y otras atenciones. “Cuando los servicios bajan, hay que reemplazarlo con otras cosas. Acá se dio el servicio y se contuvo al pasajero”, aseguró Lietti.
Ninguna politización
Finalmente, y ante la forma en que han sido recibidos estos reclamos en el gobierno, Lietti aclaró que no hay intencionalidad política. “Ahora los prestadores tienen que arreglar sus embarcaciones, bajo su costo porque no tienen otra alternativa, y la única manera que va a cambiar esto es con inversiones, que se tendrían que haber dado hace mucho tiempo.
La Cámara es apolítica y a veces agarran las cosas como les gusta.
Algunos sectores dicen que ahora le estamos ‘dando’ al gobierno, pero no es así. Que se ponga el saco quien le corresponde, porque hay una falta de inversión de años en la provincia, y las propuestas que se llevaron al Puerto tienen muchos años. Esto cambia con inversiones”, reiteró y, como muestra, recordó que las últimas inversiones importantes fueron el puerto, el aeropuerto y el cerro Castor. “Después no tenemos otras y uno se da cuenta cómo le han dado un vuelco importante a la ciudad esas grandes inversiones”.
11/08/11
PROVINCIA 23

