A menos de una semana de la firma del acta a favor de la cuotificación, ya hay un arrepentido, se fragmentó la CAIPA y el Ministro de Asuntos Agrarios bonaerense ordenó desensillar hasta que aclare.
A menos de una semana de la firma del acta a favor de la cuotificación, ya hay un arrepentido, se fragmentó la CAIPA y el Ministro de Asuntos Agrarios bonaerense ordenó desensillar hasta que aclare.
No ha pasado una semana aún desde la firma del acta en favor de la administración de los recursos pesqueros mediante el sistema de cuotas y la misma parece ya destinada al olvido. Lo que parecía ser el puntapié inicial para la implementación definitiva del sistema previsto en la propia Ley Federal de Pesca, ha provocado una implosión dentro del sector pesquero marplatense y reabrió viejas heridas que parecían haber sanado.
Ricardo Angeleri, integrante de la Cámara de Armadores y firmante del acta en representación del grupo Contessi, se arrepintió de haberla firmado casi en el mismo instante de hacerlo. La CAIPA, cámara empresaria inventada por el CEPA para hacer desaparecer a la histórica Cámara Argentina de Procesadores de Pescado, se ha fragmentado definitivamente. Y el Ministro de Asuntos Agrarios bonaerense, Emilio Monzó, antes de partir con rumbo a China, ordenó a los funcionarios del área no tomar ninguna decisión hasta tanto regrese y se interiorice del tema.
La firma de acta pro-cuotificación, el pasado martes 4 de agosto, fue convocada por el Subsecretario de Pesca de la Nación, Norberto Yauhar y los firmantes de la misma fueron los representantes de las empresas Luis Solimeno e Hijos, El Marisco, Conarpesa, Iberconsa de Argentina, Pescargen, Pereira Argentina, Grupo Valastro, Alpesca, Grupo Baldino, Pespasa, Pesantar, Frigorífico Moscuzza, Pescapuerta Argentina, Pesquera Santa Cruz, Argenova, Pesquera Santa Elena y el Grupo Contessi en la pluma del arrepentido Ricardo Angeleri. La firma de este último desató la furia de muchos integrantes de la Cámara de Armadores, quienes llamaron a una urgente reunión de asociados para tratar el tema. La reunión se llevó a cabo el jueves 8 y contó con asistencia perfecta, hecho que no se daba desde hacía ocho años.
Dicha reunión se extendió por cinco horas y en ese tiempo se escucharon las explicaciones de Ricardo Angeleri, quien manifestó haberse sentido abrumado por el contexto y que no sabía bien por qué había firmado. Tras la misma, la cámara elaboró y distribuyó una gacetilla de prensa en la cual se culpa no se sabe a quién de generar “internas inexistentes que la dividan y disgreguen” y comunicó a los medios que se resolvió “unánimemente ratificar y profundizar sus criterios en oposición a dicho régimen, en virtud de resultar lisa y llanamente el otorgamiento en propiedad de manos privadas, de un recurso de carácter público, como resulta la riqueza ictícola del Mar Argentino”.
También la Cámara se mostró abierta al dialogo institucional, asegurando que su postura es “coincidente con la que la Señora Presidenta de la Nación manifiesta de manera pública y permanente. También se condice con los criterios que el Ejecutivo Nacional sostiene, de que cuatro vivos no pueden pretender quedarse con la riqueza de todos los argentinos”.
Por otro lado la firma del acta provocó el desmembramiento de la otra cámara empresaria importante de Mar del Plata, la CAIPA, de la cual se alejaron varios de sus asociados para conformar otra cámara compuesta básicamente por procesadores de pescado que tienen una opinión desfavorable hacia la cuotificación. Hasta el momento se alejaron de la CAIPA las empresas Gaveteco, Frigorífico del Sudeste, Mardi, Natural Fish, Procesadora Neptuno y Frigosur. Estas empresas ya conformaron una flamante cámara empresaria junto a otras siete firmas de procesadores independientes y su presidente es el señor Ciro D’Antonio, dueño de Frigorífico del Sudeste. Desde esta redacción no hemos podido conocer cuál será la denominación de la nueva entidad empresarial, pero se estima que la misma será presentada en sociedad en el transcurso de la presente semana. REVISTA PUERTO también pudo constatar que integrantes de esta cámara habrían conseguido ya el apoyo de otros dos actores del sector pesquero marplatense para trabajar juntos en oposición al sistema de administración por cuotas: se trata de Luis Ignoto, presidente de la Sociedad de Patrones Pescadores y Mariano Retrivi, presidente de la Asociación de embarcaciones de Pesca Costera y Delegado Municipal del Puerto de Mar del Plata.
Por último, otro que pateó el tablero en el mismo sentido fue el Ministro de Asuntos Agrarios de la Provincia de Buenos Aires, Emilio Monzó. El funcionario provincial ordenó no tomar ninguna decisión acerca de la posición de su provincia ante la cuotificación, hasta tanto regrese de su viaje a China y pueda interiorizarse personalmente sobre el particular. Si bien Monzó no lo ha expresado públicamente ni lo hará por el momento, es un secreto a voces que no simpatiza con dicho sistema al que, según sus allegados, considera un sistema típicamente neoliberal muy alejado de sus principios políticos y filosóficos.
Por otra parte, pudimos saber que el Ministro Monzó no confía en lo que le pueda transmitir al respecto Francisco Romano, representante bonaerense ante el CFP y, si bien no se ha manifestado en los últimos años, es sabida la opinión desfavorable que ha tenido históricamente el Director de Pesca Juan Domingo Novero, hombre de la izquierda peronista y de extracción sindical, quien antes de ser funcionario mostraba serios reparos hacia el sistema de cuotas.
Sin embargo, el principal escollo que tienen los enemigos de la cuotificación en su objetivo de convencer al gobernador Daniel Scioli, no se encuentra dentro del sector pesquero sino en el ambiente mediático y se trata nada menos que del empresario español Florencio Aldrey Iglesias. Este nefasto personaje es propietario de los principales medios de comunicación de Mar del Plata, de los que hace uso y abuso en beneficio de sus negocios personales y es además amigo íntimo y consejero de Daniel Scioli. Iglesias tiene desde hace años una relación muy fructífera con los popes de la pesca local, Solimeno, Valastro y Moscuzza, quienes ven en la cuotificación la inmejorable oportunidad de blanquear un oscuro pasado de ilegalidades en la obtención de sus permisos de pesca. Para Solimeno, Valastro y Moscuzza la cuotificación significa apropiarse “legalmente” del 25 por ciento de toda la merluza del mar argentino y enterrar definitivamente su pasado de negocios sucios y, en esa pelea, ningún aliado puede ser mejor que Aldrey Iglesias.
Así las cosas, las próximas dos semanas parecen ser definitorias para determinar si el acta firmada será el punto de partida que imaginaron las autoridades nacionales encabezadas por Norberto Yauhar o será otro de los pactos no respetados en la historia de la pesca nacional. Es de creer que los hechos detallados terminarán siendo para el Subsecretario de Pesca de la Nación un baño de realidad acerca de la complejidad que reviste el tema cuotas en la principal provincia pesquera argentina. Además, si Yauhar es inteligente, hasta podrá darse cuenta de cuán mala resultó la decisión que tomó al elegir como interlocutor y gurú de la pesca bonaerense a Francisco Romano. Si bien quienes conocen al dedillo la relación entre Yauhar y Romano aseguran que aquella elección tuvo más que ver con la condición de cajero de Romano, que con sus conocimientos del tema, últimamente parece ser que, encima, se estaría quedando con algunos vueltos originados en esa gran usina de dinero que es el puerto de Mar del Plata.
Por Guillermo Nahum – Fotos de Diego Izquierdo
10/08/09
REVISTA PUERTO

