Viabilidad de la trazabilidad y aseguramiento de la calidad sanitaria de los productos de la pesca artesanal

Por el Dr. Luis Oliva, jefe del Área de Investigación de Fundación Chinquihue.

Por el Dr. Luis Oliva, jefe del Área de Investigación de Fundación Chinquihue.

Recientemente, el Gobierno Regional de Los Lagos ha impulsado iniciativas para hacer que los productos pesqueros artesanales y la actividad pesquero artesanal incorporen certificaciones de calidad (preferentemente orientados a garantizar inocuidad) y trazabilidad, desde la perspectiva de cumplir con los requerimientos de entrada de los principales mercados de exportación, sin embargo existe un discurso, no tan formal, acerca que estas iniciativas también, serían justificadas desde el punto de vista de incentivos provenientes del mercado, a través de la agregación de valor a la producción. 

Aunque buscar dar mayor valor agregado a la producción es un objetivo entendible de promover, no siempre agregar valor es económicamente fundado, en tanto no exista una demanda que absorba los mayores precios derivados de él. Si existe, la misma empresa privada se ocupa de satisfacerla, sin necesidad de incentivos públicos. Por el contario, por mucho que sea el estímulo, si no hay demanda suficiente de productos industriales elaborados, nada se ganará fomentando lo que no va a ser comprado en los mercados internos y externos. La pregunta es: ¿hay alguien dispuesto a comprarnos esos productos con ese valor adicional? ¿Existen incentivos del mercado para ofrecer productos trazables e inocuos a nivel de los pescadores artesanales? 

Esta última afirmación parece tener eco, al ver el cambio en el consumidor europeo, uno de los principales destinos de la exportación de los productos pesquero artesanal, en donde está comprobado que consumidores con mayor poder adquisitivo consideran cada vez más factores no económicos, al momento de adquirir un producto alimenticio, entre los que cabe destacar:

• Que el producto sea identificable desde su origen.
• Que sea diferenciable con respecto a otros productos alternativos.
• Que sea seguro en términos de salud.
• Que sea saludable para la dieta, entre otros.
• Si el consumidor crecientemente esta prefiriendo esos elementos al momento de elegir sus productos, entonces ellas mismas debieran ser preferidas por las empresas que compran la materia prima. 

Un punto importante a pensar, es que un mayor control del manejo de los productos de primera venta, tendría mayor incidencia en el mercado interno que en el externo, ya que serían las pescaderías las mayores interesadas en productos que garanticen calidad. Sin embargo, el mercado doméstico chileno que podría exigir conocer el origen del producto y aseguramiento sanitario es muy pequeño, el que ya es copado por grandes tiendas de retail con valores alejados del consumidor medio chileno. 

En el 2008, Fundación Chinquihue realizó un trabajo de investigación para determinar la respuesta de los exportadores ante el posible ofrecimiento de productos con mayor calidad. Se entrevistaron a una serie de empresarios ante la eventualidad de ofrecer un servicio certificado en calidad sanitaria y con trazabilidad. 

Los productos orientados hacia los mercados externos eran los que presentaban mayor elasticidad de precio positiva con la utilización de las certificaciones mencionadas. La respuesta a ello, se debía principalmente a que el énfasis en la trazabilidad y seguridad alimentaria entrega un sello de calidad a los productos y cumplimiento de normas internacionales tipo ISO. Con esto se consigue acceder a más mercados (mayor volumen de demanda de servicios) y mejores precios de venta, lo que repercute positivamente en el precio negociable por los servicios [1].

No obstante, los entrevistados mencionaron que tecnologías para el seguimiento de trazabilidad y sistemas de gestión orientados a la sanidad alimentaria no constituyeron en sí mismas ofertas de valor diferenciadas. Desde la perspectiva de la demanda estos atributos son condiciones básicas para una oferta de servicios portuarios atractiva.

En la práctica, la implementación de programas sanitarios y de trazabilidad a nivel de la pesca artesanal, depende solamente de que las exigencias internacionales para exportar se apliquen efectivamente. Un ejemplo concreto lo tenemos con la aplicación del Programa de Sanidad de Moluscos Bivalvos (PSMB), que en la práctica determina el origen del producto, identifica quienes operan sobre los recursos y donde se extrajeron (trazabilidad), y asegura que los lugares son aptos para un consumo seguro (aseguramiento de la calidad sanitaria).  Por otro lado están las pescas de investigación en donde también se establece una serie de mecanismos para poder identificar el origen de la materia prima y su administración. Se registran operadores y compradores y se controlan las áreas de extracción. 

En ambos casos, el sistema funciona efectivamente para la implementación de calidad y la trazabilidad, pero ello no se traduce en diferenciación y mejores precios por calidad, sólo permite cumplir con los requisitos para poder comercializar. En ambos casos hay costos que asumen productores y compradores. Éstos pagan por ese servicio directamente y tienen posibilidades de traspasar ese costo en el precio del producto final, en cambio los pescadores no logran obtener un precio mayor, sino que incluso es menor, ya que la empresa que administra la pesquería tiene que descontar costos y generar también utilidades.

Recomendaciones

El principal problema es cómo se traspasa una mayor porción del valor final del producto pesquero al productor primario, que es el mayor perjudicado en la extensa cadena de valor.

Una forma es hacer que las pesquerías en donde efectivamente existen reglamentos sanitarios y de trazabilidad operando, sea traspasada a entidades cuyos excedentes vayan en directa relación con el fortalecimiento del sector pesquero artesanal. Una idea sería traspasar los centros de desembarque artesanales a entidades sin fines de lucro o cooperativas, en el cual los pescadores artesanales sean socios fundacionales y donde se garantice su participación preponderante.

Otra manera de afrontar el desafío, es fortalecer sistemas de comercialización directos entre los pescadores y el consumidor final, de esta forma la diferenciación que se busca tendría mayor pertinencia, ya que los productos de origen artesanal competirían con productos industriales. Hipotéticamente, los productos artesanales serían preferidos por su condición de ecológicamente sustentables, de ayuda a sectores económicamente vulnerables (comercio justo), además de estar certificados sanitariamente y con sistemas de trazabilidad. Sin embargo, para que ello ocurra es necesario mejorar sustancialmente los sistemas de gestión, los que debieran estar aparejados con las nuevas estructuras de administración, mencionadas anteriormente.

[1] Estudio de Mercado realizado por TNS Time, 2008;  a petición  a requerimiento de Fundación Chinquihue.

24/06/09
AQUA – CHILE

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