La escasez empuja los precios a la suba. Seis barcos de distintas firmas se aprestan a zarpar. Desde la apertura de la temporada la captura ha sido irregular en abundancia y tamaño. Los conocedores del sector recomiendan cautela.
La escasez empuja los precios a la suba. Seis barcos de distintas firmas se aprestan a zarpar. Desde la apertura de la temporada la captura ha sido irregular en abundancia y tamaño. Los conocedores del sector recomiendan cautela.
El mercado manda, y ante la escasez de calamar, los precios han experimentado una sensible suba desde el inicio de la zafra a esta parte. Hoy, a mitad de junio de 2009, la tonelada de vaina de la pota argentina ronda los tres mil doscientos dólares, mientras que en marzo apenas si los mil kilos se cotizaban a mil dólares.
El illex entero se vende ahora a mil seiscientos dólares, por tonelada, aproximadamente; cuando al comienzo de la temporada su precio se ubicaba en los setecientos dólares de promedio. Los datos son coincidentes, y así lo revelaron ejecutivos de empresas armadoras poteras.
A la luz de esta mejora en los precios internacionales se estarían alistando para zarpar unos seis barcos de distintas firmas. No obstante, desde la apertura de la temporada hasta ahora las capturas han sido muy irregulares, tanto en abundancia, como en tamaño del calamar.
Hoy, apenas una docena de poteros surcan las aguas nacionales. Elaborar estadísticas sobre sus rendimientos diarios, no ha sido tarea fácil para los gerenciadores de las empresas, ya que de capturas buenas de 5 o 6 toneladas, se ha pasado a días de capturas cero.
Además, la talla encontrada en los cardúmenes, durante estos días, ronda los 80 y 100 gramos, lo cual es considerado chico para esta altura del año. Los experimentados sostienen que calamar de ese tamaño era previsible encontrarlo en mayo, pero no a fines de junio.
Sabido es que se trata de una especie anual de una alta volatilidad de abundancia que es determinada por una multiplicidad de factores medioambientales, con lo cual se está a merced de las inclemencias del ecosistema marino.
Años de sobreabundancia del illex argentinus derrumbaron los precios del mercado, pero en este 2009 la escasez ha sido tal, que sumada a los bajos valores de comercialización ha obligado a las empresas a dejar su flota en puerto, ya que la ecuación de la rentabilidad no llegaba siquiera a niveles de equilibrio para sopesar gastos.
La demanda de los compradores ha vuelto a ubicar los precios en una pendiente de ascenso. Si bien no es para ‘tirar manteca al techo’, como señala el refrán popular, el ahogo financiero de algunas armadoras las empujaría a arriesgarse saliendo a la pesca.
Quienes operaron las primeras mareas, cuando había poco y el precio era bajísimo, miden ahora con extrema precaución cualquier posibilidad de retomar la pesca. Mientras que otras empresas cuyas casas matrices están en Vigo, España, han podido tener espalda para guardar calamar en cámara, esperando estos mejores precios.
Los finos observadores del sector consideran que se debe actuar con mucha cautela, ya que si bien se han detectado “manchones” importantes de calamar, puede haber capturas sostenidas en tanto haya una cantidad reducida de buques. Es que si en pocos días, esa decena de poteros que hoy están pescando se duplica, el rendimiento final tal vez no sea conveniente para ninguno.
Así las cosas, nadie puede negar que el 2009 ha sido un año muy malo para la pesquería del calamar. Pero también, no es menos cierto, que ante una situación de crisis, hay quienes haciendo gala de su fino lápiz, logran ver y hacerse de oportunidades. Claro está, que no todas las empresas tienen la misma capacidad para poder ponerse ‘a la capa’ frente a esta crisis, y a algunas les resulta más conveniente esperar que pase la tormenta amarradas en puerto.
Por Nelson Saldivia – Fotos de Diego Izquierdo
25/06/09
REVISTA PUERTO

