Familiares de uno de los desaparecidos decidieron viajar a Río Grande para tener más información sobre el operativo de rescate; los buscan cuatro barcos y tres aviones.
Familiares de uno de los desaparecidos decidieron viajar a Río Grande para tener más información sobre el operativo de rescate; los buscan cuatro barcos y tres aviones.
Pese a que ya hace más de una semana que los cuatro tripulantes del velero argentino Tunante II están desaparecidos frente a las costas del sur de Brasil, sus familiares no pierden las esperanzas de que sean hallados a salvo en altamar.
“Estamos muy optimistas. La idea de venir a Brasil era constatar los esfuerzos de búsqueda que se están haciendo, y nos encontramos con una predisposición que no esperábamos. No sólo las fuerzas armadas de Brasil y de la Argentina han puesto a disposición su mejor tecnología sino que además hay mucha calidad humana y nos sentimos recontra apoyados por la gente del Consulado argentino en Porto Alegre. No vamos a bajar los brazos”, afirmó a LA NACION Tomás Vernero, 37, hijo del cardiólogo Alejandro Vernero, 63, capitán del velero accidentado el mediodía del martes 26 de agosto, cuando enfrentó una fuerte tormenta que lo hizo dar una vuelta de campana.
En la embarcación, que había zarpado del puerto bonaerense de San Fernando el viernes anterior con destino a Río de Janeiro, viajaban también el reconocido oftalmólogo Jorge Benozzi, 62, su yerno Mauro Cappucio, 35, y Horacio Morales, 63. Desde entonces, las autoridades brasileñas iniciaron un operativo de rescate con dos barcos -el remolcador Tritão y la fragata Rademaker- y dos aviones -un P3 y un P5, mientras que la Argentina envió a la zona, ubicada a unos 400 kms al Este de Río Grande, dos corbetas -la Rosales y la Gómez Roca- y otro avión P3.
Con el paso del tiempo y al no haber noticias del Tunante II, Tomás Vernero y la hija de Horacio Morales, Luana, 30, decidieron viajar a Río Grande, desde donde el Comando del 5º Distrito Naval coordina el operativo, y a Porto Alegre, donde el consulado argentino a cargo de Carlos García Baltar les ha prestado toda su asistencia.
“Yo no soy creyente, pero tengo muchas esperanzas de que los encuentren pronto. Los cuatro tenían mucha experiencia en el mar, son muy deportistas, gozan de buena salud, son un grupo muy unido, y tienen personalidades fuertes, acostumbrados a enfrentar situaciones de crisis”, apuntó Luana, cuyo padre trabaja como guardia administrativo en una clínica de San Pedro.
Según contaron los dos familiares, el grupo había estado planeando el periplo desde octubre pasado. La idea original era participar de la regata Buenos Aires-Río de Janeiro en el verano, pero por compromisos laborales tuvieron que posponer el viaje hasta ahora.
Tras salir de San Fernando, el Tunante II tuvo algunos desperfectos que obligó a la tripulación a hacer paradas en Montevideo y en La Paloma. En estas ciudades uruguayas, aprovecharon para reabastecerse de víveres. Su intención era llegar a Río de Janeiro, descansar unos días y luego volver a Buenos Aires en avión. Regresarían a la Cidade Maravilhosa en otro momento para recuperar el barco y reeditar la travesía original. Pero la tormenta de la semana pasada cambió todos los planes.
“Creemos que el momento más crítico fue la tormenta que los dejó sin el mástil y los dio vuelta. Se comunicaron hasta el final de esa noche por medio de teléfono satelital y mensajes de texto; no estaban heridos ni nerviosos, llevaban los chalecos salvavidas y aclararon que tenían comida y agua para unos 20 días. Después ya se quedaron sin batería. Si lograron sobrevivir la tormenta, es posible que todavía estén en los restos del velero o en la balsa salvavidas del barco. Todo el mundo es conciente de que hay muchos riesgos, pero no vamos a darnos por vencidos”, reiteró Tomás.
Su determinación es compartida por los militares brasileños y argentinos que participan del operativo día y noche. Tienen en cuenta que por los vientos y las corrientes marinas, el velero a la deriva puede estar en una zona muy amplia. Por ahora, ninguno de los objetos hallados en el mar ha sido vinculado al Tunante II. La búsqueda puede ser larga, pero no descansarán hasta encontrar a sus cuatro tripulantes. (Por Alberto Armendariz; LaNacion)
04/09/14
