El gobierno uruguayo está alerta ante posibles impactos del escándalo de corrupción en Petrobras Brasil en el proyecto de la planta regasificadora que se levanta en las costas de Montevideo. La empresa constructora brasileña OAS, que está involucrada en las maniobras de la petrolera en ese país, es la que lleva adelante la construcción de la obra en Uruguay.
El gobierno uruguayo está alerta ante posibles impactos del escándalo de corrupción en Petrobras Brasil en el proyecto de la planta regasificadora que se levanta en las costas de Montevideo. La empresa constructora brasileña OAS, que está involucrada en las maniobras de la petrolera en ese país, es la que lleva adelante la construcción de la obra en Uruguay.
Por su vínculo en el caso, a OAS se le restringieron las vías de financiamiento internacional, y desde Brasil se informa que ya incumple con algunos pagos. Si bien hasta ahora no existió una comunicación oficial de cambios en el contrato por parte de la empresa, desde el gobierno informaron a El Observador que buscan información para confirmar o descartar posibles coletazos del escándalo de corrupción en el avance de la regasificadora.
OAS tiene a cargo obras muy importantes en Brasil, como la renovación del aeropuerto de San Pablo. En Uruguay contrata a 750 empleados para construir la regasificadora.
Ayer hubo una concentración del sindicato de la construcción (Sunca) frente a las oficinas de la Dirección Nacional de Trabajo en la calle 25 de Mayo. La protesta fue por el despido de tres personas contratadas por OAS. Esa situación no está vinculada con el conflicto, dijeron a El Observador fuentes del Sunca.
Sin embargo, el director de Trabajo, Luis Romero, dijo a El Observador que está alerta a los pasos de OAS en Uruguay, y que solicitó información para saber qué puede pasar con los cientos de puestos de trabajo involucrados si la firma decide irse a la brevedad.
El proyecto de la regasificadora lo gestiona Gas Sayago, una sociedad anónima cuyas acciones son propiedad de UTE y ANCAP.
El vicepresidente de ANCAP y director en Gas Sayago, Germán Riet, dijo a El Observador que pese a las dudas que pueda haber sobre el futuro de OAS, el vínculo con la empresa por ahora es “normal”. De hecho, en la última semana de enero estuvo la plana mayor de la firma brasileña en Uruguay para ajustar algunos términos del contrato del gasoducto que está en construcción.
Gas Sayago tiene un contrato vigente con OAS para la construcción de un gasoducto que tiene un tramo subacuático de 2,5 kilómetros y otro terrestre de 12 kilómetros que comunica la planta regasificadora con la central de Puntas del Tigre de UTE. El costo de esa obra ronda los US$60 millones.
“Obviamente que estamos siguiendo las noticias de Brasil, pero la nueva dirección de OAS no pidió prórrogas ni cambios de precios en lo que estaba estipulado por contrato. El propio presidente de (OAS) no nos barajó ningún cambio en los planes de la empresa”, aseguró Riet.
Se espera que OAS entregue el gasoducto en mayo. La firma brasileña no tiene retraso en la entrega del proyecto.
Por otro lado, Riet indicó que en caso de que suceda algo con el futuro de la compañía brasileña, Gas Sayago cuenta con garantías “económicas” de la empresa. “Estamos cubiertos en lo económico. Si se llegara a quebrar la empresa no sería un desastre porque la obra está bastante avanzada”, indicó.
En tanto, una fuente empresarial indicó a El Observador que OAS despidió a cuatro gerentes, y mantiene una deuda de US$145 mil con una de las 22 empresas que subcontrata.
Retraso
El vicepresidente de ANCAP reconoció que la obra civil de la planta regasificadora que es responsabilidad de GDF Suez viene con un “retraso”. OAS tiene otro contrato con esta empresa para el montaje civil del proyecto. “Estamos discutiendo con GDF como solucionar ese retraso”, explicó Riet.
La planta regasificadora debería estar lista para fines de abril o principios de mayo porque para julio estaba previsto el arribo del barco regasificador que estaría en la costa uruguaya por un plazo de 18 meses. “Para Gas Sayago no significa ningún costo, sino que obedece al retraso de las empresas contratadas”, precisó Riet. De todas formas, Gas Sayago podría verse perjudicada por ese atraso en caso de que ya tenga contratos para la entrega de gas confirmados con proveedores, pero aún no ha dado ese paso. “Si este costo existiera lo tendrían que cubrir ellos (por GDF Suez)”, aseguró el jerarca. Riet indicó que la multinacional a cargo de la operación de la regasificadora está ahora “discutiendo” con sus contratistas (incluido OAS) cómo “recupera” el atraso que tiene en la entrega de la obra civil. “Gas Sayago no está al tanto de cuáles son las condiciones del contrato entre OAS y GDF-Suez”, precisó el jerarca. (El Observador)
06/02/15

