Una brújula para salir de un subdesarrollo inmerecido en la industria naval argentina

Una brújula para salir de un subdesarrollo inmerecido en la industria naval argentina

Los ingenieros Raúl Podetti, padre e hijo, son los autores de un libro de política industrial naval que repasa el pasado y proyecta el futuro de la actividad. Lo presentaron el viernes en la UTN Mar del Plata. Buscaron hacer un aporte para recrear una industria posible y necesaria.

Los ingenieros Raúl Podetti, padre e hijo, son los autores de un libro de política industrial naval que repasa el pasado y proyecta el futuro de la actividad. Lo presentaron el viernes en la UTN Mar del Plata. Buscaron hacer un aporte para recrear una industria posible y necesaria.

 

El viernes pasado, en el marco del día del obrero naval, en el aula magna de la Universidad Tecnológica Nacional de Mar del Plata se presentó el libro “Industria Naval Argentina” 100 años (1937-2036). Sus autores, los ingenieros Raúl Podetti, padre e hijo, buscaron hacer un aporte para recrear una industria posible y necesaria.

La industria naval es muy amplia y para su análisis, puede dividirse al menos en tres dimensiones. Por tipo de servicio, en Construcción o Reparación; por tipo de barcos, en Pesada o Liviana y por lugar en la cadena industrial, en Astilleros o Navalpartistas / Empresas de servicios navales.

El foco de este libro es la Industria de Construcción Naval Pesada, desde la óptica de los Astilleros. El libro demandó dos años de intenso trabajo y según confesó Raúl padre, “puedo decir que uno de los mayores proyectos navales que encaré está terminado”.

Como tantos otros proyectos, este también fue llevado a cabo con su hijo Raúl Eugenio, también ingeniero naval. “Ambos reconocimos en algún momento de nuestras vidas que, a través de esta industria, ayudaríamos a construir un país mejor”, dijo el autor.

Sobre el hecho de trabajar con su hijo, resaltó que “juntos hemos proyectado y construido muchos buques; entre ambos, sumamos cien años de profesión; y hoy, presentamos la obra que mejor refleja nuestra pasión común. Un libro que habla de tradición y pasado como de continuidad y futuro; y de una industria que comenzó con la conquista española, que llegó a ser muy grande hace cuarenta años y que en el presente tiene todas las condiciones para recobrar su grandeza”.

Sobre el objetivo del libro, los autores remarcaron la idea de ser “un aporte y una respetuosa pero firme exigencia para los responsables de las políticas de estado, necesarias para construir aquí los barcos que necesitamos. Excluimos de nuestro respeto a los funcionarios, civiles y militares que no han cumplido con su obligación de cuidar el trabajo argentino y que, por el contrario, han facilitado los negociados asociados a la importación masiva de barcos, sobre todo usados, que podrían haberse construido en el país”.

Puntualmente, Podetti padre remarcó que su propósito fue “transmitir desde mi experiencia profesional y como industrial naval (fue fundador de astillero SANYM), las enormes posibilidades que tiene la construcción naval pesada, sus ventajas, sus dificultades y plantear soluciones posibles”.

Con un Master de Ciencias en Ingeniería en la Universidad de Michigan, el hijo señaló que el libro “pretende ser un mapa y una brújula para salir de donde estamos, es un libro de política industrial naval; toma la historia y la actualidad del sector para pivotear y proyectarse al futuro… para salir de este inmerecido subdesarrollo que tiene la actividad”.

El libro releva los 1300 barcos más importantes que se construyeron en gradas nacionales en los últimos 80 años, utilizando dos variables: el valor industrial y el empleo generado. Desde 1980 a la actualidad se perdió el 90% de la actividad, precisaron.

“En ese lapso el sector pasó de 60 mil puestos de trabajo a menos del 10%. De 400 millones de dólares de valor naval, a 38 millones”, puntualizó el ingeniero Podetti padre.

Según los autores, el problema no ha sido la competitividad.  “Ha sido muy buena en este período… La razón han sido las políticas del Estado, que han sido opuestas a las que llevaron no solo las potencias sino países vecinos como Brasil, Chile, Perú, Ecuador, Colombia, Paraguay, Uruguay…

“En los países marítimos existe una fuerte articulación pública-privada… En 1974 YPF se disponía a importar dos buques grandes de su flota. Perón consultó al sector naval antes de dar su aprobación… contestamos que nunca habíamos hecho proyectos o construido barcos de ese tamaño pero estábamos en condiciones de hacerlo. Tiempo después YPF recibía los petroleros de 60 mil toneladas, hasta ahora son los más grandes que ha diseñado y construido el país”, recordó el ingeniero de 89 años.

La falta de apoyo de organismos estatales en el desarrollo de la industria nacional puede resumirse en la Prefectura. La fuerza en toda su historia nunca construyó un barco en la Argentina.

El libro tiene un capítulo especial a la importación indiscriminada de barcos libre de impuestos en la Hidrovía y la industria pesquera. “Esto generó que desde 1990 se pierdan 40 mil puestos de trabajo, el estado perdió de recaudar 800 millones de dólares y se fueron 1500 millones de dólares en la importación”, especificó Podetti padre.

Raúl Eugenio repasó los cuatro casos recientes que confirmaron esa política de priorizar la importación: los buques de investigación del INIDEP, las patrullas fluviales de Prefectura, los remolcadores para ENARSA y los patrulleros de la Armada.

“Estos casos generaron la pérdida adicional de 5 mil puestos de trabajo, 50 millones en impuestos y 300 millones en divisas desperdiciadas. Podemos diseñar y construir los barcos que necesitamos, solo hace falta un cambio de políticas”, subrayo el ingeniero que hasta el año pasado fue vicepresidente de la FINA. (ROBERTO GARRONE-REVISTA PUERTO)

25/04/2018

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