La comuna firmó los cheques pero la Provincia se habría comprometido al reintegro. Los marineros recibieron 2.000 pesos y los canoeros, patrones y dueños de lanchas, 4.000.
La comuna firmó los cheques pero la Provincia se habría comprometido al reintegro. Los marineros recibieron 2.000 pesos y los canoeros, patrones y dueños de lanchas, 4.000.
Tras los diez días de cortes en la ría que paralizaron al puerto, durante los cuales reclamó un subsidio ante la falta de pesca que, según argumenta, es consecuencia de la contaminación y el dragado, entre otros factores, la Cámara de Pescadores Artesanales de Ingeniero White recibió 670 mil pesos en cheques de la Municipalidad de Bahía Blanca.
La cifra, que tendría que ser reintegrada por la Provincia a la comuna, permitió entregar 2.000 pesos a los marineros y 4.000 a los canoeros, patrones y dueños de lanchas. En total, la ayuda se extendió a 260 trabajadores.
En pleno conflicto, los pescadores advirtieron que no levantarían el "piquete náutico" sin una ayuda económica que les permita subsistir hasta que se recupere el recurso en el estuario bahiense.
Pedro Santos, presidente de la Cámara, le dijo ayer a este diario que él deberá demostrar en la Municipalidad cómo se utilizó el dinero y aclaró que está cerrado el padrón de pescadores que pidieron ayuda estatal.
Santos también indicó que con el fin de encontrar salidas perdurables, se trabaja intensamente junto con las autoridades municipales, provinciales y del Consorcio de Gestión del Puerto.
"Hasta ahora, todo va de diez", expresó.
Tras el tenso conflicto, destrabado hace una semana, una lancha amarilla y dos canoas salieron de pesca ayer, pero los resultados no fueron los esperados: "Poco y de mala calidad", lamentó Santos.
Jubilaciones e indemnización
En cuanto a la jubilación, la Cámara elevó a la comuna un listado de 27 pescadores en condiciones de acceder a ese beneficio.
"Algunos estaban en actividad y otros, por cobrar sólo 400 pesos de jubilación, no podían abandonar la pesca. Queríamos acogernos a una ley que existe en Buenos Aires y que considera que este trabajo es insalubre. Las gestiones por esta gente están en marcha", explicó Santos.
En un segundo relevamiento, en las últimas horas se detectaron unas 13 personas en condiciones de sumarse al citado grupo.
En otro orden, el dirigente comentó que la mayoría de los propietarios de canoas se mostraron proclives a aceptar una indemnización para dejar la actividad. Esta posibilidad también es extensiva a los marineros de esas pequeñas embarcaciones.
"Si les sirve la indemnización, muchos se irán. Para los que se quieran quedar, se dejó contemplado con la Provincia que si no pescan en los próximos 60 días recibirán una nueva ayuda del Estado. Eso sólo corre para los canoeros y los marineros que los acompañan", aclaró.
Sobre la factibilidad de pesca en la zona de Riacho Azul, Santos comentó que, tiempo atrás, no había restricciones sobre la cantidad de lanchas que podían capturar en esa zona y aclaró que se trabaja en la elaboración de un plan de manejo de esa región, incluida en una reserva natural, que permita el regreso de los pescadores artesanales.
"Pensamos que podrán ir unas 14 lanchas, de las 27 que tienen a Ingeniero White como puerto de amarre. Pero no será posible que todas capturen al mismo tiempo. Habrá que rotar", admitió Santos, quien agregó que se deben definir las artes de pesca y los métodos de captura para los permisos de acceso a Riacho Azul.
"El pescador artesanal es el que más cuida el recurso porque necesita su renovación. No todas las lanchas irán al mismo sector. Sumar esta zona descomprime el nivel de captura que se focalizó en otros puntos, cuando se prohibió Riacho Azul".
Santos consideró importante la construcción de un punto de amarre en esa zona, para poder descargar el fruto de la pesca y transportarlo hasta White por vía terrestre, lo que les ahorraría entre 12 y 13 horas de navegación.
"El camino desde la costa hasta el asfalto es un asco. Hay que acomodarlo bien y habrá que armar un muellecito para poder atracar las lanchas, incluso con marea baja", sostuvo.
Finalmente, dijo que los pescadores conformaron una comisión para el seguimiento de los estudios de la ría que procuren definir los grados de contaminación.
Incertidumbre
"Queremos hacer las cosas seriamente. No vamos a reconvertir las lanchas si no sabemos por cuánto tiempo se puede pescar afuera de la ría", afirma el presidente de la Cámara de Pescadores, para quien no es conveniente pasar a una flota de mediana altura, sin tener la certeza de que el recurso será suficiente más allá de las cinco millas. Santos reconoció que, por ahora, se piensa en préstamos blandos para que los dueños puedan dotar a las lanchas de mejores motores.
12/02/09
LA NUEVA PROVINCIA
