La ópera prima de Martín Solá es atractiva por su acabado técnico, pero la historia resulta monótona y fría.
La ópera prima de Martín Solá es atractiva por su acabado técnico, pero la historia resulta monótona y fría.
Caja cerrada (Argentina-España/2008). Dirección, guión y fotografía: Martín Solá. Cámara: Martín Solá y Lili Marsans. Presentada por Cine Ojo. Duración: 72 minutos. Calificación: apta para todo público.
Nuestra opinión: regular
Un barco pesquero navega en la noche cerrada. Su tripulación apenas habla, concentrada en extraer del mar cientos de peces que muy pronto inundan la pequeña nave. De pronto, como si el barco fuera despertándose de a poco, se pasa de la lentitud al vértigo de redes y de esos pescados agonizantes para luego volver al silencio abrumador, un lugar infinito construido como un mundo con leyes y ritmos propios del que nunca se sale.
En ese marco, con la percepción sabia del que mira y espera sin necesidad de presionar a la realidad, Caja cerrada se perfila como un relato acerca del capitalismo y de la muerte, sobre la alienación que avanza a través de una babel de lenguas y experiencias inconexas.
Es como si el film fuera la versión sombría de los tiempos que corren, desprovista del juego de la metáfora y en la que la mecanización se hubiese vuelto, finalmente, natural.
Grandilocuente
El director, además guionista y fotógrafo de esta producción independiente, aportó para su realización la forma documental, aquí casi desprovista de palabras, ya que sólo el mar y los peces son los protagonistas de un relato que reitera situaciones y, muchas veces, cae en la monotonía.
Este film le sirvió a Solá como trabajo de graduación en una escuela de cine y demostró que sabe manejar la cámara con indudable habilidad y se luce en su tarea como fotógrafo. Caja cerrada es ese tipo de películas que apuntan a la grandilocuencia y dejan poco margen para que el espectador se sienta atraído tanto por su tema como por su realización. Así, el documental cae en permanentes repeticiones y la cámara se detiene largamente en escenas que necesitaban mucha más brevedad.
No obstante, la carrera cinematográfica de Martín Solá puede incluirse en un futuro interesante, ya que aquí demostró que conoce la forma de crear interesantes climas y de utilizar con habilidad los rubros técnicos.
Adolfo C. Martínez
05/02/09
LA NACIÓN

