Un pingüino de Magallanes, acostumbrado a las frías aguas antárticas del extremo sur del continente, sorprendió a la comunidad científica peruana al emigrar hasta las costas de Perú, a aguas algo más cálidas, donde no se tenía registro de su presencia.

Un pingüino de Magallanes, acostumbrado a las frías aguas antárticas del extremo sur del continente, sorprendió a la comunidad científica peruana al emigrar hasta las costas de Perú, a aguas algo más cálidas, donde no se tenía registro de su presencia.

La aparición de este ejemplar solitario causó revuelo entre los biólogos peruanos al revelar una inusual capacidad migratoria de esta especie tras recorrer casi 5.000 km desde el sur de Chile hasta la Reserva Nacional de Paracas, un santuario ecológico a 300 km al sur de Lima.

Acostumbrado a las aguas del Estrecho de Magallanes, el pingüino cambió su tradicional hábitat, en donde predomina como promedio una temperatura marina de 8 grados centígrados, a otro ambiente de unos 14 grados, informó el biólogo David Orosco. "Esto es una ocurrencia importante para la ciencia y da una idea del desplazamiento de este especie", dijo Oscar García, director de la reserva de Paracas.

29/05/07
EDICIÓN NACIONAL

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