La historia involucra a unos 100 inversores que vienen aportando dinero desde 2006. ¿Qué pasó con la plata? Una inversión de u$s 5,4 M que se esfumó.
La historia involucra a unos 100 inversores que vienen aportando dinero desde 2006. ¿Qué pasó con la plata? Una inversión de u$s 5,4 M que se esfumó.
Tras los ya reconocidos desmanejos surgidos en el seno de Terminal Puerto Rosario (TPR) durante la gestión de su ex presidente Guillermo Salazar Boero, el fantasma de una nueva presunta estafa asoma en los terrenos concesionados.
Es que días atrás, el fideicomiso conformado por la agencia Nora Julián Servicios Financieros vio caer definitivamente el contrato que mantenía dentro de TPR para la reparación de barcazas, emprendimiento para el cual se había asociado con resultados fallidos primero con Sabb en 2006, y a mediados de 2009 con Melodi, relación que concluyó el mes pasado.
El dato lo confirmó a punto biz el titular del Enapro, Pablo Ferrés, quien contó que Nora Julián acumulaba una deuda de 6 meses en el pago de los cánones y, por lo tanto, la firma que administraba esa área del puerto – una UTE de la que participaba el estudio jurídico Casanova, Mattos y Salvatierra – decidió terminar el contrato con la agencia financiera.
Desde hace varios meses, el astillero estaba completamente paralizado por la crisis del campo, lo que provocó una absoluta pérdida de rentabilidad, y el fideicomiso, para el cual se habían reunido alrededor de u$s 5,4 M, negó toda posibilidad de retorno a unos 100 inversores que apostaron por Nora Julián.
A pesar del descontento de los fiduciantes tras la caída de Sabb, las expectativas del negocio aún se mantenían, y la llegada de Melodi al astillero generaba cierto optimismo. Hoy, con el contrato caído, quedaron truncadas las posibilidades de reflotar el fideicomiso y las chances de que los inversores reciban algún retorno son cada vez más lejanas.
Una de las causas por las cuales los fiduciantes – la mayoría de ellos de Buenos Aires – no pueden hacer un reclamo judicial por la deuda que Nora Julián tiene con ellos, se debe a que los documentos celebrados por ambas partes no tienen valor ejecutivo, por lo cual ya rebotaron dos juicios.
Pero no sólo eso. Según confió a punto biz un abogado que representa a una decena de inversores porteños perjudicados, las cuentas bancarias puestas a disposición por el agente fiduciario para poner en marcha el astillero pertenecen a terceros y además son de bancos de las Islas Caimán y de algunos países Europa Occidental.
“Estos documentos no se pueden ejecutar de todas maneras. Pero si al menos se hubieran realizado los depósitos a una cuenta de Tiasa (la empresa de Nora Julián), los inversores sabrían a dónde fue la plata. Entonces, ¿cómo se puede demostrar que se le pagó dinero a Julián? Es una configuración medio rara”, analizó el abogado de los inversores, Federico Despoulis Netri, quien prefirió hablar de negligencia, y no de estafa.
Por otro lado, el abogado no dejó de expresar la crispación que viven por estos días sus clientes hacia la figura de Nora Julián, que “no recibe a ninguno, ni informa de los balances”, y aseguró que “van a seguir esperando hasta que Tiasa les devuelva por lo menos el capital que cada uno invirtió”.
Con Nora Julián fuera del puerto de Rosario se abre una nueva etapa para el astillero, que hoy está huérfano. El propio Ferrés adelantó a punto biz que por estos días Melodi está negociando con TPR un nuevo contrato para ponerse nuevamente a sus hombros la explotación del negocio, aunque esta vez sin socios
Autor: Fernando Avilés
Gentileza de Eduardo Prez
01/03/10
PUNTO BIZ (Información de Negocios)

