(FNM) Los astilleros de Corea del Sur no deberían seguir ignorando por mucho tiempo la crisis que engloba al transporte marítimo por contenedores.
(FNM) Los astilleros de Corea del Sur no deberían seguir ignorando por mucho tiempo la crisis que engloba al transporte marítimo por contenedores.
Hasta aquí, han rechazado casi por completo las súplicas crecientemente desesperadas de los propietarios de buques portacontenedores en construcción, que una vez entregados irán derecho a sumarse a los inactivos.
La capacidad ociosa para este sector está por encima del 10%, y cualquier reducción en las próximas semanas –algunos buques volverán al servicio para cubrir el alza usual de la demanda del verano- tendrá poca vida.
Una gran cantidad de buques alquilados no deseados, serán devueltos este año por las líneas navieras a sus dueños, incrementando la flota inactiva.
Los constructores, en particular los de Corea del Sur, se rehúsan a hacer demasiado por aliviar la situación, argumentando que tienen un contrato firmado vigente. Hasta aquí, la única concesión que han aceptado, es el retraso de unos pocos meses en las fechas de entrega.
Sin embargo, la circunstancia de que Hanjin Heavy Industries tenga en sus manos tres órdenes de construcción por buques de 6.500 TEUs de la Línea de Transporte Marítimo de la República Islámica de Irán (IRISL), podría constituirse en un llamado de atención.
Si IRISL se negara a hacerse cargo de los buques, y estos fueran a remate, la cantidad recuperada sería probablemente la mitad del precio original.
¿Dónde dejaría esto parados a los propietarios y a los bancos que financian los cientos de buques portacontenedores que están para construcción y entrega en los próximos cuatro años?
Algunos observadores creen que una delegación de la industria naviera debe ir a Corea del Sur para explicar las funestas consecuencias que arrojaría la construcción en los tiempos previstos de todos estos buques, o el incumplimiento de los pagos previos a la entrega.
La idea fue considerada en Alemania, país de donde son oriundos muchos de los que quedaron atrapados en esta catástrofe, pero se desechó por las preocupaciones de que una ación conjunta rompiera las reglas de la Unión Europea sobre competencia.
Pero el destino de las nuevas construcciones de IRISL, podría persuadir a los astilleros surcoreanos que ellos deben jugar su parte para ayudar a salir de esta dificultad.
A menos que los programas de producción sean estirados por lo menos hasta el 2014, los astilleros terminarán con muchos más barcos sin vender en sus libros, sin órdenes de compras por años en la medida en que los clientes vayan a la quiebra, y con un gélido panorama para la industria de la construcción naval del país.
Adaptado al español por NUESTROMAR. Fuente: Lloyds List; 15/04/09.
17/04/09
NUESTROMAR
