Tripulantes y pasajeros del “Ocean Nova” están fuera de peligro.
Tripulantes y pasajeros del “Ocean Nova” están fuera de peligro.
No hizo falta que lo rescatara otra nave. Polémica por el turismo antártico. Lleva 104 personas a bordo y espera que suba la marea para seguir viaje.
Un crucero turístico con 104 personas a bordo, al menos tres de ellas argentinas, quedó varado en la Antártida, a quinientos metros de la base San Martín, ubicada en la margen occidental de la Península Antártica. Si bien un barco de exploración español fue en su ayuda y la Armada Argentina organizó un operativo de rescate, al cierre de esta edición se esperaba que subiera el nivel de las aguas para que el buque “Ocean Nova” pudiera salir por sus propios medios. Desde octubre de 2008, 14.644 personas visitaron el continente blanco en expediciones de este tipo. Y el fenómeno creciente del turismo antártico despierta polémicas por tratarse de una actividad de alto impacto ambiental.
El “Ocean Nova”, con bandera de Bahamas y perteneciente a la empresa de turismo polar anglo-norteamericana Quark Expeditions –que se promociona como la principal en este tipo de expediciones– varó a las 2.30 de la madrugada, luego de haber partido desde el puerto de Ushuaia –con 74 pasajeros y 30 tripulantes– para cumplir un recorrido que debía concluir el 23. El percance se habría producido, según dijeron fuentes de la Armada, “por tener poco fondo por la marea baja”. El lugar se llama Bahía Margarita y es de muy difícil acceso durante todo el año debido a la espesa capa de hielo que suele formarse.
Luego de ser alertado, el barco de investigación español “Hespérides” navegó los 120 km que lo separaban del “Ocean Nova” para prestar asistencia. También un avión P3 Orión de la Armada sobrevoló la zona, por lo que se pudo constatar “que no existía derrame de combustible”. El operativo de rescate fue organizado por el Centro Coordinador de Búsqueda y Salvamento de la Armada Argentina en Ushuaia. “La situación está controlada y no hay peligro. Están todos tranquilos porque las condiciones climáticas son buenas y la nave posee los recursos suficientes para salir del bajo fondo donde habría caído. Están todos muy seguros dentro del barco y no conviene de ninguna manera abandonarlo”, señaló el capitán de navío, Roberto Ulloa.
Ahora bien: ¿son peligrosos estos tours a la Antártida? Carlos Cal, de la Fundación Nuestro Mar, explicó a este diario: “La mayoría de los capitanes de estos barcos tienen experiencia en el Océano Ártico y no es lo mismo. En la Antártida, el hielo es más duro y puede romper el casco. El peligró está, son mares difíciles. Recuerdo al buque de la Armada ‘Bahía Paradiso’, que se hundió a fines de los ochenta por chocar con una roca que no estaba en las cartas náuticas”.
El especialista en océanos de Greenpeace Argentina, Milco Schvartzman, abordó el aspecto del impacto ambiental. “Si cualquiera de estos barcos pierde combustible -dijo– puede ser terrible porque es un territorio virgen. Encima en la Antártida todo tarda mucho en degradarse, si tirás una manzana, se congela y cincuenta años después está igual.”
El Protocolo Sobre Protección del Medio Ambiente Antártico, del Tratado Antártico, no es muy respetado, hacerlo o no depende de la buena fe de la empresa. Por año, a la Antártida van 45 mil turistas. En lo que va de la temporada, que empieza en octubre, ya zarparon desde Ushuaia, rumbo al continente blanco, 37 buques y recalaron 207. La capital de Tierra del Fuego es el principal puerto de cruceros del Hemisferio Sur.
18/02/09
CRITICA DIGITAL
