En la temporada 2007-08 se registró el máximo histórico de visitantes, con casi 50.000 personas, desde entonces la tendencia ha ido en descenso
En la temporada 2007-08 se registró el máximo histórico de visitantes, con casi 50.000 personas, desde entonces la tendencia ha ido en descenso
La historia señala que fue en 1958 cuando se produjo la explosión del turismo comercial en la Antártida, con la llegada del primer crucero. En los años 90 la actividad se disparó, lo que multiplicó el impacto de la huella humana. Decenas de barcos siguen llegando anualmente, a los que hay que unir los aviones que aterrizar en Union Glacier Camp, el único campamento turístico en suelo continental. Reseña abc.es
Veamos algunos números: la Antártida cuenta con catorce millones de kilómetros cuadrados (digamos unas tres veces Europa) y en realidad la inmensa mayoría del territorio está libre de presencia de turistas, puesto que tan sólo hay 200 puntos de desembarco en los 1.000 kilómetros de costa de que se dispone y la mayoría se mueve en lugares bien acotados, como son los casos de Isla Decepción y Port Lockry.
La mayoría de los operadores turísticos activos en la Antártida pertenecen a la Asociación Internacional de Operadores Turísticos en la Antártida (IAATO). La regulación es de lo más exigente: no pueden coincidir dos barcos en un mismo punto de atraque, no más de 400 pasajeros por embarcación, no desembarcan más de cien personas a la vez… En realidad, más que la propia presencia humana (el control de basuras e insectos se lleva al milímetro, como por ejemplo sucede también en las Islas Galápagos), el peligro es la posibilidad de accidentes de estos barcos que puedan provocar vertidos incontrolados.
20/02/12
ANALITICA.COM – VENEZUELA

