Ante las señales que envía el gobierno provincial de querer avanzar con cautela en la venta de la mayoría accionaria del puerto, el concesionario –Terminal Puerto Rosario (TPR)– responde de manera contundente plantándose fuerte en el rumbo elegido: la asociación con Aotsa.
Ante las señales que envía el gobierno provincial de querer avanzar con cautela en la venta de la mayoría accionaria del puerto, el concesionario –Terminal Puerto Rosario (TPR)– responde de manera contundente plantándose fuerte en el rumbo elegido: la asociación con Aotsa.
En efecto, altas fuentes de la compañía aseguraron que se van a jugar el todo por el todo a la alianza con la empresa vinculada al grupo Vicentín porque consideran que es la alternativa más válida para la recuperación institucional y operativa de las terminales locales, proceso que encararon hace 6 meses cuando corrieron a Guillermo Salazar Boero.
Con la tranquilidad de estar al día con las obligaciones contractuales (canon, seguros), por lo que no hay razones para que le quiten la concesión, están decididos a avanzar en la integración con Aosta, de la cual está todo prácticamente acordado de palabra. Y si encuentran impedimentos formales para concretar el traspaso accionario, no descartan buscar alternativas de asociación privada entre sus integrantes (por fuera de todo lo que es TPR) que en la práctica les permita seguir juntos en el negocio de administrar las terminales.
Desde finales del año pasado, Aotsa tiene una opción de compra del 51% de las acciones de TPR (ahora pronta a vencer) y la idea original de los arquitectos de la jugada (Gustavo Shanahan y Gustavo Nardelli) era que el Ente Administrador del Puerto de Rosario (Enapro) aprobara el traspaso cuanto antes.
Según planificaban, recién cuando la compradora tenga el control accionario gatillarían los desembolsos necesarios para afrontar las necesidades financieras del puerto en el primer semestre (cuando estacionalmente la actividad es más baja) y realizar inversiones en infraestructura para aumentar las operaciones.
El cumplimiento estricto de las exigencias financieras de la concesión, importantes mejoras en la operatoria desde que la gerencia Aotsa (se recuperaron cargas, se normalizó la situación con los trabajadores, que antes no tenían ni ART) y la satisfacción de los usuarios, como logísticas, cargadores y despachantes, por las respuestas institucionales del puerto, junto con el muy buen entendimiento entre comprador y vendedor (Shanahan tiene hoy el 70% de las acciones y se quedaría con el 19%), parecían allanar el traspaso accionario
Pero como la decisión del gobierno de relevar de la conducción del Enapro a Ángel Elías y reemplazarlo por Pablo Ferrés, quien asume hoy, viene acompañada de seguir de cerca el proceso de venta sin apurarla, la aprobación no parece a la vuelta de la esquina.
Si bien Aotsa sugiere apurar el ok oficial a la venta para no entorpecer la recuperación, a TPR no le desvela tener que esperar que el nuevo presidente del Enapro examine todo porque Shanahan puede mantener activa la opción de venta a Aotsa por tiempo indefinido.
El tema es si el gobierno, además de tomarse el tiempo para estudiar a fondo el tema, pide que no sea Aotsa sino directamente Vicentin la que la compre. La razón: Aotsa es una empresa chica y, según documentos de trabajo preliminares del Enapro, no reúne muchas condiciones (sobre todo de respaldo patrimonial) para hacerse cargo de TPR. Si en cambio Vicentín es el que firma se acaban las dudas porque es una empresa modelo. Además, quieren que haya un operador con know how de mucho peso en el tema de contenedores (que será el eje del negocio) otro traje que le queda un poco holgado a Aotsa.
No obstante, sostienen en TPR, Vicentín no va a firmar nada. Es que el puerto se trata de un empresa derruida, y un negocio demasiado riesgoso y que genera mucha incertidumbre (en plena convocatoria todavía no se sabe de cuanto es la deuda concursada, que empezó siendo de $100 M y un recuento no depurado dio $200M) como para que una empresa respetada como la aceitera se exponga.
Según el plan de TPR, la idea era que una vez que Aotsa (ya dueña) termine de normalizar todo se podría vender a Vicentín (que entraría por la puerta grande y con un millonario plan de inversión que supera cualquier exigencia oficial) y contratar un operador muy fuerte para contenedores. Tal vez no llegaría Vicentín, sino que directamente Aotsa contrataría a un operador y en paralelo se asociaría a otras empresas para que aporten capital, pero todo luego de este período de transición.
“Si tienen que vender la casa, que la vendan, pero traigan la plata”
Apenas asumido, Ferrés denunció que TPR está incumpliendo el contrato de concesión del puerto de Rosario y le reclamó que se ponga al día con las inversiones, los seguros y el pago del canon. “¿Quién es Aotsa?”, dijo sobre la interesada en comprar el puerto.
El gobernador Hermes Binner jugó una carta muy fuerte al designar a Pablo Ferrés como nuevo titular del Ente Administrador del Puerto Rosario (Enapro).
Es que con mucho respaldo político y empresario, el ex director ejecutivo de Terminal 6 llegó con un discurso muy duro: Terminal Puerto Rosario (TPR) otra vez está incumpliendo con el contrato de concesión (paga con retraso en el canon, tiene seguros de empresas no líderes, le falta un operador de talla para contenedores y sobre todo, no hace obras de infraestructura) y se tiene que poner al día cuanto antes. Y sino lo hace, habrá que barajar y dar de nuevo con una nueva concesión. “Traigan la plata. Si tienen que vender la casa, que la vendan, pero traigan la plata”, dijo de manera terminante en conferencia de prensa.
Ante la consulta sobre la propuesta de TPR de que el Enapro les habilite la venta a Aotsa (vinculada a Vicentín) para así disparar las inversiones necesarias (por ejemplo, los muelles están en muy mal estado), también se plantó firme. “¿Qué es Aotsa? No la conozco y por lo que sé hizo una propuesta muy blanda y no está a la altura. Pero yo no tengo que hablar de Aotsa. Yo hablo con los concesionarios. Y el tema es que TPR tiene que ponerse al día con sus obligaciones. Que sepan que nosotros los vamos a ayudar con toda nuestra fuerza, pero ellos tienen que mostrar que se quieren ayudar. Espero que no tengamos que caer en nueva licitación y no es lo que buscamos, pero el gobernador fue muy claro y el puerto no se va a regalar. Tenemos que generar las condiciones para que se levante y desarrolle, porque acá estamos en la prehistoria en lo que hace al manejo de contenedores. Y para eso el concesionario tiene que invertir en serio, normalizar su situación financiera y salir de la convocatoria”, disparó con mucha convicción.
Con sus palabras, quedó claro que el gobierno provincial busca, con Ferrés, que sea el Estado el que lleve firme las riendas del proceso de recuperación y no que los tiempos se los manejen los concesionarios en base a sus intereses, a los que se los va a controlar bien de cerca. Además, apuesta a no repetir el error de la gestión del gobernador Carlos Reutemann que concesionó el puerto a una empresa de escasa solidez institucional, poco respaldo financiero y limitado know how, un coctel que terminó explotando en 2009.
Fuente: Punto Biz
26/01/10
GLOBAL PORTS
