Ningún actor de la pesca debería permanecer indiferente frente a la parálisis que sufre el INIDEP. Ningún funcionario puede desentenderse de buscar y encontrar una solución que destrabe el conflicto, mucho menos aquellos que tienen la llave para hacerlo. Tampoco pueden permanecer ajenos los representantes de los trabajadores frente a demandas que ya exceden cualquier pretensión razonable y lógica.
Ningún actor de la pesca debería permanecer indiferente frente a la parálisis que sufre el INIDEP. Ningún funcionario puede desentenderse de buscar y encontrar una solución que destrabe el conflicto, mucho menos aquellos que tienen la llave para hacerlo. Tampoco pueden permanecer ajenos los representantes de los trabajadores frente a demandas que ya exceden cualquier pretensión razonable y lógica.
El grave daño provocado por una salvaje huelga de ya 180 días al único organismo nacional que abarca integralmente los aspectos científicos, tecnológicos y económicos necesarios para la implementación y desarrollo de una pesca responsable y sostenible no puede permanecer impune.
La desmesurada decisión de los trabajadores de impedir el normal funcionamiento del INIDEP excede el derecho de huelga y exige que quienes tienen la responsabilidad y atribuciones para encauzar el conflicto laboral no se desentiendan del problema, ignorándolo.
Tanto las autoridades económicas y laborales tienen el deber primario de intervenir para hacer que el INIDEP vuelva a funcionar, como los trabajadores la responsabilidad de negociar dentro de un marco de legalidad y racionalidad. El legítimo derecho de huelga o el de reclamar por reivindicaciones sectoriales tienen límites y no pueden ser ejercidos abusivamente o en desmedro de otros derechos igualmente legítimos.
La crítica situación que se vive en estos días en el Instituto no es compatible con los compromisos anunciados de priorizar la actividad científica y tecnológica como una de las claves para mejorar la competitividad de nuestro país.
Dicho compromiso fue asumido públicamente por la Presidenta de la Nación al elevar al rango de Ministerio a la investigación científica y tecnológica, hecho inédito en la historia argentina y que recibió el unánime apoyo de todo el arco político y de la ciudadanía.
A partir de ese momento resultaba razonable esperar que el desarrollo científico y tecnológico fuera atendido como una política de Estado, colocada en un contexto estratégico, en el que se planifique para el corto, el mediano y el largo plazos, y no resulte ser una labor sometida al juego de internas gremiales o partidarias.
Dentro del sistema científico y tecnológico, el INIDEP es una pieza única e irremplazable. A lo largo de su existencia atravesó períodos de gloria y otros caracterizados por la desinversión y la desjerarquización de la ciencia y el conocimiento.
Sumó a partir de la sanción de la ley Federal de Pesca importantes funciones entre las que se destacan la planificación y ejecución de actividades científicas y técnicas conjuntamente con las provincias, especialmente en lo que se refiere a la evaluación y conservación de los recursos vivos marinos, la administración de los buques de propiedad del Estado nacional y la obligación de determinar anualmente el rendimiento máximo sostenible de las especies.
Sus 30 años de vida lo encontraron en una etapa prometedora hacia el futuro y encaminado a hacer realidad aspiraciones postergadas por mucho tiempo. La elaboración de su Plan Estratégico, la plena operatividad de su flota de investigación pesquera, presupuesto para asegurar las campañas y con proyectos para investigaciones de especies subexplotadas, desarrollos de artes selectivos de pesca y asistencia técnica para nuevos productos con agregado de valor.
En fin, un conjunto de planes que consolidarían el prestigio nacional e internacional del INIDEP, bajo la dirección de un reconocido experto en temas pesqueros, dispuesto a poner lo mejor de sí para cumplir con los objetivos de la institución. Un muy buen momento que la irracionalidad, la desmesura o el desinterés pueden poner en riesgo.
Todos quienes sostenemos la necesidad de asegurar el desarrollo sostenible y responsable de la pesca sabemos que es indispensable disponer de una sólida base científica. El INIDEP es el instrumento. Lograr su normal funcionamiento es un imperativo que no puede demorarse.
18/08/08
PESCA & PUERTOS
