TLC China-Asean abre oportunidades para Chile, pero plantea desafíos

TLC China-Asean abre oportunidades para Chile, pero plantea desafíos

Aumenta el intercambio intra asiático.

Aumenta el intercambio intra asiático.

La noticia más trascendente en Asia sin duda ha sido la entrada en vigencia el 1 de enero de este año, del mayor tratado de libre comercio (TLC) del mundo por consumidores entre China (1.330 millones de personas) y los países que conforman la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (1.900 millones).

Por volumen de negocios, este TLC está catalogado como el tercero más grande del mundo (US$ 220.000 millones), antecedido por la UE y el Nafta, siendo el PIB combinado de los once países unos US$ 6 billones. Su entrada en vigor ha sido un proceso gradual, iniciado entre China y la Asean en 2002 y en 2005 se aplicaron las primeras reducciones arancelarias; en 2007 se firmaron los acuerdos sobre mercancías y servicios y el documento de inversiones fue rubricado en agosto del año pasado; es decir, en total, ocho años de reducciones paulatinas de aranceles.

Además, este acuerdo ha sextuplicado el volumen comercial entre estos países en menos de una década. China y los seis países fundadores de Asean (Brunei, Indonesia, Malasia, Filipinas, Singapur y Tailandia) eliminarán barreras a las inversiones y aranceles en un 90% de los productos y al 2015, los países más rezagados económicamente le seguirán (Vietnam, Cambodia, Laos).

Para China sin duda que este TLC es muy favorable, y lo consolida definitivamente como un líder económico en la región del Asia, ya que contará con un mercado de 500 millones para sus exportaciones y se asegura de materias primas. Es del caso destacar que China se convirtió ya en los últimos años en el tercer socio comercial de Asean, quitándole esta posición a Estados Unidos y por detrás de Japón y de la UE. Para el resto de los países de Asean, este acuerdo los obligará a ser más competitivos, eliminar barreras burocráticas para exportar, abrirse aún más y atraer más inversiones en un nuevo clima de negocios. Algunos sectores se verían más beneficiados como la salud, los servicios, el turismo, no obstante se esperan algunas pérdidas de trabajos en países de Asean que no pueden competir con los costos laborales de sus nuevos socios comerciales.

Indonesia es uno de los países que ha expresado con mayor fuerza sus temores de ver afectadas sus industrias, en particular el sector textil, no obstante ello los obligará a ser más competitivos en las industrias y en los negocios para adaptarse a la integración regional que se inicia. Vietnam en cambio parece tener un enfoque más positivo, puesto que ellos ya habían iniciado un proceso de apertura de su economía y mantienen un activo comercio bilateral con China, estimado en unos US$ 20.000 millones. El nivel de competencia será diferente en varios sectores según las autoridades vietnamitas, tanto para los productores como para los consumidores de manufacturas.

Lo anterior no significa que el proceso de integración en Asia esté consolidado económicamente ni menos políticamente. Pero sí que está en marcha, en los ritmos asiáticos. Aunque este TLC es congruente con la estrategia económica multilateral de China. Para una integración de mayor envergadura, aún falta una "reconciliación histórica" en las relaciones de China con Japón, que pareciera ir en camino con la nueva administración de Hatoyama en el país nipón; y según los estrategas chinos, está la interrogante de hacia adónde conduciría una integración plena del Asia, con sentimientos encontrados hacia diversas iniciativas (Comunidad del Este Asiático, Organismo de Cooperación de Shangai, iniciativa Australiana, etc.). Lo que sí es claro que una Asean unida es funcional a los intereses de China y una manera de diluir el unilateralismo de EE.UU. en los asuntos regionales y mundiales (nuevo concepto de seguridad chino).

Todo lo ya expuesto nos conduce a la convicción que para Chile se abren inmensas oportunidades con este TLC, no obstante el comercio intra asiático será más intenso. Por el futuro Asean+China y la fuerza que tendrá, Chile debería establecer una estrategia clara para seguir, por ejemplo, un TLC Chile-Asean, complementando el que tenemos con China. Ello implica conocer más las realidades de estos países tan diversos, asumir políticas pragmáticas y desideologizadas y entrar así en los poderes emergentes del siglo XXI.

01/02/10
MARÍTIMO PORTUARIO

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