Definitivamente, Bruselas 2006 fue “la feria” para el Marine Stewardship Council (MSC), la organización sin fines de lucro que fundaron el World Wild Fund (WWF) y Unilever en 1997, apuntando a lidiar con el controvertido tema de la sustentabilidad pesquera.
Definitivamente, Bruselas 2006 fue “la feria” para el Marine Stewardship Council (MSC), la organización sin fines de lucro que fundaron el World Wild Fund (WWF) y Unilever en 1997, apuntando a lidiar con el controvertido tema de la sustentabilidad pesquera.
A la edición de este año, el MSC llegó precedido por un anuncio que causó impacto: en un plazo de 3 años, la cadena Wall–Mart sólo comprará pescado salvaje de pesquerías que tengan su certificación de sustentabilidad o la de programas similares al que conduce el MSC. Y no sólo eso: en plena feria, la organización logró una importante cobertura mediática porque le extendió el certificado a la pesquería de arenque del Mar del Norte y a la criticada flota de gigantescos congeladores que lo faenan.
Artículo de la revista "Redes"
La decisión, seguramente, motivará protestas, como en su momento la tuvieron la certificación extendida a la pesquería del “pollock” en el mar de Bearing, o la que obtuvo la merluza negra en las Georgias del Sur, pero para Rupert Howes ese es un riesgo calculado El director ejecutivo del MSC considera que “si las exigencias de certificación tienen un nivel “imposible, la industria no se acercará al programa y perderemos la oportunidad de contribuir al cambio que necesita”.
Con rigor o sin él, lo cierto es que entre las pesquerías que pueden mostrar el logo del MSC figura la del “pollock” de Alaska, posiblemente la más rica del planeta, acompañada por otras 17 entre las que figuran la merluza capensis sudafricana y el hoki neocelandés; en proceso de evaluación hay otras 18 y una de ellas es la de vieiras en la Argentina.
El objetivo final, obviamente, es que ese logo llegue a las góndolas en empaques con producto de esas pesquerías, y también en esto hay logros importantes del MSC. Por caso, en marzo pasado y por primera vez, los británicos pudieron saborear bacalao certificado, luego de que la pesquería con anzuelo que se realiza en el Pacífico Norte y con base en Seattle, recibiera el visto bueno del MSC.
En Bruselas
En Bruselas, el certificado de sustentabilidad concedido a la pesquería de arenque del Mar del Norte y sus protagonistas, se entregó formalmente en el marco del encuentro que todos los años y coincidiendo con la feria, realiza el Dutch Fish Marketing Board. No fue casual, porque la mayoría de los armadores de esa pesquería son, como el Board, de origen holandés, y el flamante titular de la organización que los agrupa y que en inglés responde a las siglas PFA (Pelagic Freezer Trawler Associa-tion), es Gerard van Balsfoort, también antiguo miembro del Board.
Al momento de recibir el título, y consustanciado con su nueva función, realizó una enfática defensa de la flota pelágica argumentando que la decisión del MSC era la mejor respuesta a todos los cuestionamientos. Poco tiempo atrás, sin embargo, y aún en su puesto anterior, la pregunta de REDES sobre la consistencia de ese programa obtuvo una respuesta más equilibrada. “El Dutch Fish Board no tiene nada contra el MSC –señaló van Balsfoort–, como tampoco lo tiene contra los operadores del mercado que quieren distinguirse en él a partir de la sustentabilidad.
Sin embargo –agregó–, no creemos que sea la única etiqueta de sustentabilidad o la mejor; sólo es, hasta ahora, una de las más conocidas”. Con sus reflexiones posteriores sumó algunas interrogantes sobre la certificación privada, como fue el caso al señalar que la UE tiene normas específicas sobre el quehacer pesquero. “Si nuestros pescadores faenan de acuerdo a esas normas, lo están haciendo de manera responsable. ¿Qué más pueden hacer – se preguntó el ahora titular de la PFA– que trabajar de acuerdo a normas establecidas por el plenario de ministros europeos de pesca?”.
Y remató sus reflexiones identificando límites en la certificación de sustentabilidad, como en el caso de pesquerías que, aún manejadas con responsabilidad, están afectadas por factores naturales como un bajo reclutamiento, y eso las descalifica. Hay otros ejemplos, pero no parecen válidos para cuestionar los objetivos de largo aliento perseguidos por el MSC, ni atenuar el crecimiento mundial del programa, ratificado en la feria europea.
A raíz de la creciente demanda de certificación de sustentabilidad por parte del comercio minorista, y tanto en nuestro país como en el resto del mundo, estos programas son considerados seriamente tanto por los pescadores como por los acuicultores”.
La opinión es de John Connelly , presidente del Instituto Nacional de Pesquerías de Estados Unidos (Nacional Fisheries Institute – NFI), consultado sobre el programa del Marine Stewardship Council (MSC) y el anuncio de Wall–Mart adelantando que en un plazo de 3 años, todo el pescado salvaje que compre deberá provenir de pesquerías certificadas por ese programa o similares.
En su respuesta a REDES, Connelly enfatizó una y otra vez la importancia de la sustentabilidad, tanto en las pesquerías salvajes como en las granjas acuícolas.
“En una época de nuestra historia –señaló a propósito de Estados Unidos– en que los ataques al corazón matan más que cualquier otra enfermedad, y que la obesidad está alcanzando proporciones epidémicas, es esencial educar al público sobre los beneficios de comer pescado, rico en proteínas, vitaminas y ácidos grasos. Y el NFI –concluyó–, apoya todos los programas que premien a las compañías por sus buenas prácticas, y contribuyan a que tengamos una abastecimiento seguro de productos pesqueros mientras el consumo continúa en aumento”.
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10/03/09
CEDEPESCA
