La tormenta lo encontró en el río.
La tormenta lo encontró en el río.
Juan Casimiro Rodríguez tiene 71 años y es cerrajero. Tiene una pasión que lo hace famoso en la cuadra en la que vive y tiene su negocio en Paternal: ama el windsurf. El viernes último, salvó su vida de milagro cuando practicaba ese deporte en el Río de la Plata y se levantó un temporal con ráfagas de hasta 100 km/h. Había entrado en el río una hora antes que Eduardo Saieg, de 59 años, que se perdió durante la tormenta y fue hallado sin vida al día siguiente.
Eran las 16.10, cuando Juan Terzuolo, de la guardería El Molino, en Acassuso, vio a Rodríguez irse al río. Iba sin traje de neopreno; sólo con short. Cuando el viento comenzó a arreciar, la gente de la guardería dio la alerta a todos los que estaban en el agua. Después, notaron que Rodríguez y Saieg no habían regresado.
A las 22, un gomón de la Prefectura Naval dio con Juan entre unos juncos. "Estaba aferrado a la tabla. Eso lo salvó. Luchó contra las olas por no soltarla. Era su única oportunidad de ganarle a la tormenta", explicó José Bandoel, presidente de la Asociación Metropolitana de Windsurf y amigo de Rodríguez.
"Nos dijo que durante la tormenta una lancha se le acercó y le tiró una soga. Pero no consiguió subirse y prefirió soltar la soga antes que la tabla. Hizo bien: eso le salvó la vida", agrega. LA NACION fue ayer hasta su casa, pero no había nadie.
A Saieg lo enterraron ayer. Tenía una fábrica de lencería en la calle Cuenca, en Flores. Acababa de regresar de sus vacaciones en Uruguay. Esa tarde, había llegado con su esposa y su hija, de 29 años, que vive en España y vino a visitar a la familia. Se sentaron en el pasto a tomar mate. Eduardo le devolvió a Raúl Borgobello, dueño de la guardería, el salvavidas que le había prestado para sus vacaciones. "No; usalo", le dijo Raúl. "Dejá, no hace falta; me voy a meter un ratito, nomás", le respondió Eduardo, y se fue a río. Nunca más salió.
24/03/08
LA NACION
