Sigue firme la tasa municipal para pescados y mariscos (Mar del Plata)

Sigue firme la tasa municipal para pescados y mariscos (Mar del Plata)

La comuna ya aplica una tasa a las especies pesqueras que se consumen en el distrito. Ahora quiere añadir otra sobre los productos que se exportan. Argumenta el Ejecutivo que es a cambio de un control sanitario que ya pagan otros sectores.

La comuna ya aplica una tasa a las especies pesqueras que se consumen en el distrito. Ahora quiere añadir otra sobre los productos que se exportan. Argumenta el Ejecutivo que es a cambio de un control sanitario que ya pagan otros sectores.

El intento de imponerles una tasa municipal a los pescados y mariscos que circulan por Mar del Plata extendiéndola a los productos que estén destinados a la exportación, dio lugar a un rechazo generalizado de parte de la industria pesquera local.

Desde la óptica del Ejecutivo, en cambio, se trata de sostener con hechos la premisa de "una ciudad más justa y más igualitaria". En este caso puntual, la exigencia del tributo a los empresarios es presentada como un intento de reparar años de ausencia de este sector de grandes contribuyentes para el mejoramiento de pavimentos, alumbrado público y otros servicios que reciben del municipio y que los ciudadanos comunes tributan desde siempre.

Esta es la segunda vez que distintas cámaras y asociaciones del sector alzan su voz en contra de este tributo, aunque en este caso, en medio de una aguda crisis a causa la delicada situación de los recursos pesqueros.

Hace dos años, la comuna pretendió poner en vigencia una medida similar planteando que lo recaudado sería utilizado para la reparación de calles y luminarias de la zona fabril del puerto.

Pero desistió al toparse con críticas y advertencias -las más fuertes, de Armadores y de Caipa- de que la decisión sería impugnada ante la Justicia y luego de que quedara en claro que el dinero difícilmente terminaría financiando obras de infraestructura.

Ante a ese panorama, la gestión del entonces intendente Daniel Katz prefirió guardar en un cajón la iniciativa y desistió de exigir el pago, renunciando a recursos con los que pretendía aminorar el creciente déficit presupuestario.

La nueva administración municipal al mando de Gustavo Pulti se encontró con las cuentas en rojo, desempolvó el tema y arrancó este año notificando a algunas empresas del sector de que deben comenzar a tributar.

Este tema desencadenó una polémica que, además de girar en tono a la legitimidad de la medida, enfrentó al intendente Pulti a un dilema: promulgar o no la emergencia del sector pesquero que acaba de ser aprobada por el Concejo Deliberante, ya que de hacerlo, tendría dificultades para exigir el pago de la tasa pesquera. Finalmente se decidió por vetar esa ordenanza e insistir con la aplicación del tributo a los empresarios (ver aparte).

"Exhorto a los empresarios (de la pesca) a mantener el diálogo para conciliar todas las posiciones que hay en este tema: les pido concretamente que se involucren como contribuyentes en este proceso de recuperación de las calles, del alumbrado público y de los servicios de salud que utilizan muchos empleados de ese sector; en otras palabras, les pido que también ellos le pongan el hombro a la ciudad como hacen el resto de los vecinos", reclamó anoche Pulti en diálogo con LA CAPITAL.

Tributo cuestionado

Este tipo de tasas suelen ser motivo de discusión en todos los municipios donde se las aplica, ya que hay quienes las consideran un impuesto, o una especie de "aduana interna" para el tránsito de productos alimenticios.

De hecho, existen fallos judiciales en contra de distintas comunas del país por este motivo, en causas iniciadas por diversas compañías del rubro alimenticio.

Las ordenanzas vigentes en Mar del Plata establecen que en la actualidad sólo pueden ser gravados con un tributo de introducción los productos pesqueros -así como cualquier otro alimento- que ingresen al distrito para ser consumidos en el partido de General Pueyrredon.

Pero el pescado que se consume en Mar del Plata es una mínima porción de toda la materia prima de orígen marino que llega cada año al puerto local, debido a que más del 90% termina siendo exportado o consumido en el mercado nacional.

La misma norma también señala que no cobrará un tributo de control sanitario sobre el pescado que ya sea sometido al mismo tipo de verificaciones por parte de organismos nacionales o provinciales.

En este caso, el sector empresario argumenta que todas las plantas pesqueras habilitadas ya se someten a los controles del Senasa, un organismo de una jerarquía superior que incluso les cobra por ese servicio menos de lo que pretende percibir la comuna.

Las empresas vienen advirtiendo que si el tributo municipal se aplicara, estarían pagando dos veces por lo mismo, aunque en el caso del municipio, estaría recibiendo dinero por un servicio que -entienden ellos- no presta de manera más eficiente que el Senasa debido a que no dispone ni del personal ni de elementos para hacer controles.

La argumentación del Ejecutivo municipal es diferente porque parte de otro enfoque. Lo que le cuestionan a las empresas pesqueras es que están en deuda con su rol de grandes contribuyentes. A manera de ejemplo, con sus camiones sobre exigen el pavimento de las calles del puerto en mucha mayor medida que cualquier otro vecino y se niegan a aportar proporcionalmente para el mantenimiento del mismo.

Desde otro ángulo, Pulti y sus funcionarios están convencidos de que la aplicación de esta tasa sobre productos pesqueros exportados no debería significar para los empresarios un golpe significativo a sus ingresos. Razonan con estos números: en promedio, en estos últimos años de bonanza, las grandes empresas han estado exportando por alrededor de 400 millones de dólares anuales, es decir unos 1.300 millones de pesos. "¿Suena tan injusto que participen como contribuyentes por esta tasa con entre 10 a 12 millones de pesos de esos 1.300 millones que exportan anualmente?", explicó una fuente cercana al intendente.

También la exportación

En este momento el monto de la tasa es de $0,036 por cada kilo de pescado que ingresa a General Pueyrredon, lo que para los empresarios significa "un costo adicional" para la actividad en un momento de fuerte crisis a causa de la escasez de merluza hubbsi.

Si bien ahora la ordenanza fiscal e impositiva admite el cobro sólo en el caso de que la mercadería tenga como destino final el consumo dentro de Mar del Plata, el oficialismo en el Concejo Deliberante ya presentó un proyecto de ordenanza para tratar de aplicar el tributo también sobre los pescados y mariscos que sean exportados.

Para las cámaras y asociaciones del sector, la idea -motorizada por el concejal Santiago Bonifatti, de Acción Marplatense- es "impracticable" ya que no existiría argumentos legales sólidos que la avalen.

Si se tiene en cuenta que en Mar del Plata se desembarcan alrededor de 440 mil toneladas de pescado por año, es posible que -en el caso de que el oficialismo logre extender la tasa- el municipio perciba alrededor de 15 millones de pesos por ejercicio, una cifra para nada despreciable en un contexto de fuerte crisis económica.

Esta semana, la oposición en el Concejo ya demostró tener poco entusiasmo en apoyar al oficialismo con la idea de aplicar el tributo de manera generalizada.

Algunos concejales reconocieron las dificultades técnicas que existen al respecto. Por su parte Ricardo Alonso (Frente para la Victoria) no ocultó su enojo con el Ejecutivo, dando lugar a un cortocircuito político.

Más todavía, Alonso se disgustó cuando supo que Pulti analizaba vetar su proyecto de emergencia para la pesca por considerar que podría complicar el cobro de la polémica tasa. "Están más preocupados por recaudar que por la crisis que se vive", se lamentó el edil del kirchnerismo.

Para los defensores del proyecto, dentro del oficialismo, también es diferente la visión sobre los alcances de la crisis y el rol de las empresas marplatenses del sector: "cuando la pesca tiene buenos resultados económicos eso no se traduce en ninguna mejora para el erario municipal, mientras que cuando hay escasez de recurso y la crisis golpea sobre los trabajadores, eso sí repercute, pero negativamente, sobre la comuna, que recauda menos y gasta más en servicios".

23/02/08
LA CAPITAL – MAR DEL PLATA

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