Si ya tiene un supercrucero de lujo…

.. con pileta, helicóptero, minisubmarino y misiles, ahora contrate a la Armada británica para que le adiestre la tripulación.

.. con pileta, helicóptero, minisubmarino y misiles, ahora contrate a la Armada británica para que le adiestre la tripulación.

El furor por los grandes “superyates” – el último de los símbolos de estatus del mundo de los billonarios – se ha convertido en una inesperada fuente de generación de ingresos para la Armada Británica.

Estos grandes cruceros, de centenares de pies de eslora y ostentosos detalles tales como facilidades para helicópteros, piscinas cubiertas y minisubmarinos, son tan grandes, que sus tripulaciones están recibiendo entrenamiento en la armada para conducir la embarcación.

En un acuerdo sin precedentes, la marina británica se beneficiará con una serie de contratos firmados con una compañía privada denominada “Flasgship Training”. Basada en Portsmouth, y con un staff esencialmente conformado con personal naval retirado, la compañía está asociada a la Armada, que recibe una parte de las ganancias.

Aunque “Flagship Training” rehusó develar el nombre de sus clientes, estos podrían incluir a Roman Abramovich, el ruso propietario del Chelsea Football Club, que tiene tres barcos: el “Pelorus” de 377 pies de eslora, el “Ecstasea” de 287, y el “Le grand blue” de 370. Tiene también en construcción, un cuarto barco – el “Eclipse” – que con sus 550 pies de eslora (167 metros), se convertirá en el yacht más grande del mundo.

La lista de propietarios de este tipo de barcos, incluye al magnate Philip Green,  dueño del “Lionheart” de 206 pies, y al príncipe saudí Alwaleed bin Talal, con el “Kingdom 5KR”, de 282 pies de largo.

Flagship Taining tiene un plantel de 1.300 ex miembros de la Armada, y provee adiestramiento de navegación y marinería a las tripulaciones de los supercruceros, algunos de los cuales son más grandes que los últimos destructores Tipo 45 de la marina.

La compañía firmó un contrato con la Armada en 1996, bajo el sistema de Iniciativa de Financiamiento Privado, para proveer instrucción similar a la del personal naval.

El vínculo ha resultado altamente lucrativo, pues según el acuerdo, en toda oportunidad en que se produce una “capacidad ociosa” en el programa de adiestramiento naval, la compañía privada podría ofrecerla fuera de la armada, ingresando una buena parte de la ganancia a las arcas navales (*).

El Contraalmirante John McAnally, retirado de la Armada y actual asesor militar de la compañía, explicó a The Times, que “algunos de estos supercruceros tienen dos helicópteros y un submarino, pero las tripulaciones no tienen entrenamiento especial para este tipo de embarcación. Y esto las trajo a la Armada, por su reputación en el entrenamiento naval en todo el mundo. Aparte del entrenamiento en navegación y marinería, les proveemos adiestramiento de tiro y cursos de control de averías”.

El almirante Mc Anally, quien durante su carrera prestó servicios como navegante del yate real “Britannia”, agregó que no podían facilitarse los nombres de los clientes, por ser un dato confidencial.

Y aunque la Armada no está directamente involucrada en el adiestramiento de las tripulaciones de estos supercruceros, el dinero ha comenzado a ingresar de acuerdo con los términos del contrato con Flagship Training, que ha inaugurado su propia academia de superyates.

“El dinero es reinvertido en nuestra propia capacitación naval”, afirmó el Capitán de Navío Mike Davis-Marks, de la Armada Británica. “Es un buen acuerdo para nosotros, y permite incrementar el nivel de entrenamiento de nuestra gente, lo que constituye un beneficio para todos”.

La Armada ha sufrido un significativo recorte en sus flotas en los últimos años, y ahora tiene menos de 100 buques en general, alrededor de 40 unidades principales de superficie, y 13 submarinos.

En contraste, la producción anual de supercruceros casi se ha duplicado durante los últimos cinco años. De acuerdo con Yacht Report, que lleva el registro de cada supercrucero, el año pasado se entregaron más de 250 de estas  embarcaciones. Después de la proliferación de yates de lujo producida a partir de los 90, se computan ahora sólo a los mayores de 213 pies (65 metros) de eslora.

Los yates de este tamaño son construidos casi siempre para propietarios individuales, y cuestan decenas de millones de libras esterlinas. Usualmente poseen cuatro cubiertas encima de la línea de flotación y una o dos cubiertas inferiores.

Las comodidades adicionales a las que normalmente disponibles en un yate de 50 metros, pueden incluir grandes jacuzzis, cuartos de baños sauna y turcos, salón de belleza, local para masajes y otros tratamientos, centro médico, discoteca, cine con su cinemateca, piscinas (posiblemente con un productor de olas), y salones para juegos.

Pueden poseer también áreas adicionales de estar, tales como bares separados, un segundo comedor, salones privados o bibliotecas.

El creciente número de “pequeños supercruceros” ha llevado a la introducción de los hiperbólicos términos “megayacht” y “gigayacht”, para distinguir aun a la élite de los yates de lujo.
 Lo último en símbolo de estatus.

– La producción anual de superyates casi se ha duplicado en los últimos cinco años, con 253 nuevas embarcaciones entregadas el año pasado (de acuerdo con Yacht Report, revista que mantiene un registro internacional de los yates). Hay 3.706 superyates en servicio o en construcción.

–  Para ser considerados en la categoría de “superyate”, los barcos deben tener más de 30 metros (98 pies) de eslora. Existen 29 superyates de más de 100 metros de eslora, y los “top ten” se ubican en 162 metros. Estos últimos desplazan entre 6.200 y 13.000 toneladas.

– Las facilidades incluyen una piscina que pueden convertirse en una cubierta de helicópteros o una pista de baile, garajes para lujosos autos o motocicletas, un sistema de sonido valuados en cientos de miles de libras, sistema de misiles antiaéreos, cubiertas de observación submarina.

– Una compañía construye buques de apoyo para supercruceros, del mismo tipo que sus buques madre, que son básicamente garajes flotantes para una multitud de automóviles de lujo.

(Fuente: Times Online; 01/03/08)

(*) De la redacción de NUESTROMAR: Este tipo de asociación, para la gestión privada de capacidades navales circunstancialmente ociosas, surgió en el contexto de las reformas siguientes al fin de la Guerra Fría, que generaron una reducción del tamaño de la Armada británica (“downsizing”). Dicha reducción de buques y personal disminuyó también la demanda de capacitación y adiestramiento interna de la marina. En lugar de “tentarse” con el cierre o achicamiento de los centros navales de instrucción que quedarían ociosos, y concientes de que una repentina necesidad de incremento de personal adiestrado para la defensa no puede satisfacerse de la noche a la mañana, el gobierno británico favoreció este tipo de asociaciones. El mecanismo, permite mantener facilidades tecnológicamente actualizadas, y un adecuado staff de instructores capacitados, disponiendo del “excedente” de oferta, para su prestación a otras instituciones del país, o terceros países. Un típico uso de este mecanismo, es el aplicado para adiestrar a las tripulaciones de armadas extranjeras de nuevas unidades que se encuentran en construcción o alistamiento.

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04/03/08
Traducción de NUESTROMAR

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