El investigador, que preside la Asociación Ambientalista del Sur, reclama el compromiso del poder político y alerta sobre la necesidad de un estudio con pautas precisas, controlado desde Bahía Blanca.
El investigador, que preside la Asociación Ambientalista del Sur, reclama el compromiso del poder político y alerta sobre la necesidad de un estudio con pautas precisas, controlado desde Bahía Blanca.
Mientras los pescadores artesanales advierten que no cambiarán sus lanchas hasta saber qué, dónde y cuánto pueden extraer, el licenciado en geología Leoncio Montesarchio asegura que no hay certezas sobre la magnitud el recurso porque nunca se completaron los estudios que ya no se deben postergar.
Donde no hay margen para la duda, según enfatiza Montesarchio, es en la imperiosa necesidad de conservar ese recurso que genera trabajo para casi 300 whitenses.
Respecto de los factores naturales, señala que no se conoce la incidencia de las variaciones oceanográficas, tales como la temperatura y la salinidad, entre otros parámetros.
"Hay estudios sueltos, pero se los debe compaginar desde un punto de vista práctico, enfocado en el recurso y el desarrollo sustentable del lugar. Esto podría implicar, por ejemplo, restricciones en ciertas épocas para determinados sitios".
También dice que es clave conocer la influencia de las pesquerías en las costas y la parte legal respectiva para buques de altura que capturan magnitudes extraordinarias y que deben ser puntualmente vigilados. Argumenta que muchas especies que se capturan en la ría evolucionan fuera de ella.
Tras admitir la complejidad del estudio que propone, Montesarchio, asesor de la Comisión Asesora de Medio Ambiente del Concejo Deliberante, considera que tal trabajo puede confiarse al Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero, cuya capacidad ha quedado evidenciada en sus investigaciones a lo largo del Mar Epicontinental Argentino. Lo mismo puede pasar con organismos afines, por caso el Instituto Argentino de Oceanografía y la Dirección de Pesca de la Provincia de Buenos Aires.
En términos similares, durante el reciente reclamo de los pescadores que interrumpió el tráfico por la ría durante 10 días, se manifestó el propio presidente del cuerpo deliberativo, Juan Pedro Tunessi, quien reclama certezas sobre la sustentabilidad y establecer, tanto en la ría interior como en El Rincón, cuál es el volumen de pesca y las posibilidades de captura.
Montesarchio recuerda que hace unos tres años se intentó conformar una suerte de foro de discusión para procurar precisiones y soluciones, pero que no funcionó ante la falta de medios para pagar los viáticos de los investigadores.
"Por eso es imperioso el compromiso del poder político que debe, de una vez por todas, ordenar el estudio a los entes de investigación, a los que debe dotar de los recursos económicos correspondientes, y fijarle plazos para tener los resultados".
Ante un trabajo de tanta magnitud para Bahía Blanca, Montesarchio alerta que debe ser controlado muy de cerca por una comisión que integre a representantes del Ejecutivo municipal, del Concejo Deliberante y de las organizaciones ambientalistas no gubernamentales.
"Pido esto porque no quiero que se repitan frustraciones", argumenta Montesarchio, quien afirma que el estudio debe tener pautas fijas, plazos y cumplirse, porque los conflictos se agigantan ante la escasez y porque en tiempos de abundancia, todos se olvidan.
La escala trófica en el mar
Respecto del rendimiento máximo sostenible de las especies de interés comercial, Montesarchio pide estudiar cuáles son los organismos concurrentes para que ellas puedan conservarse. Es decir, cómo se alimentan los que alimentan a los peces".
Explica que la escala trófica establece el 10 por ciento de aprovechamiento y que en tierra es muy simple: si somos consumidores de vegetales, la escala es 1. Cuando comemos animales, es 2, porque el animal ingiere vegetales y forma la carne que luego los humanos comemos.
En el océano, según puntualiza, es diferente porque no podemos comer fitoplancton y zooplancton. Después vienen algunas especies que son filtradoras, pero que carecen de interés comercial. Recién en el cuarto escalón aparecen especies que consumimos: así, de un kilogramo de fitoplancton, el zooplancton aprovecha el 10 por ciento (100 gramos); el otro escalón, 10 gramos, y un gramo cuando llega a los peces.
Esto da una idea de cuánto debe ser el sostén para mantener una población de especies aprovechables.
El factor humano
1. La contaminación
"En la ría hay contaminación y se debe establecer en qué magnitud afecta a las especies. Los antecedentes se refieren a metales pesados en cantidades toleradas, en especies de interés comercial. Están confirmadas las presencias de cadmio y mercurio en peces que no son mortales para ellos, pero sí para los humanos que los consumen", explica Montesarchio.
2. El dragado
"Esos trabajos afectan algunos los recursos del fondo del estuario".
3. Los abusos
"En el Mar Argentino hay un antecedente con la merluza. El rendimiento máximo sostenible se estableció en casi 380 mil toneladas por año, pero en los ’90 se capturaron 600 mil. Un día, el recurso desapareció. Se impuso la veda, hubo un gran problema económico, pero la población se recompuso. La depredación puede ser fatal. En nuestro caso, deben contemplarse los tiempos biológicos de las especies de interés comercial. Y los pescadores lo entienden".
Protagonista
Leoncio Montesarchio fue docente de la Universidad Nacional del Sur durante 27 años ininterrumpidos. Sus investigaciones de la ría de Bahía Blanca están reflejadas en seis publicaciones. Es autor del libro Medio Ambiente, contaminación y salud . Entre 1975 y 1981, dirigió el Instituto Argentino de Oceanografía. Preside la Asociación Ambientalista del Sur, a la que representa en la Comisión Asesora de Medio Ambiente del Concejo Deliberante y en el Comité de Control y Monitoreo.
16/02/09
LA NUEVA PROVINCIA
