Las empresas negocian por separado por discrepancias dentro de la cámara. Los conductores y maquinistas desestiman un paro antes de enero, pero advierten que esta vez no dejarán que se vuelva a posponer la negociación de un nuevo convenio colectivo para el sector.
Las empresas negocian por separado por discrepancias dentro de la cámara. Los conductores y maquinistas desestiman un paro antes de enero, pero advierten que esta vez no dejarán que se vuelva a posponer la negociación de un nuevo convenio colectivo para el sector.
La Secretaría de Trabajo de Chubut resolvió liberar a las partes luego que fracasara la audiencia convocada el viernes pasado, y por consiguiente, el gremio de los conductores navales y las empresas armadoras de los buques de la flota amarilla no lograron acordar los términos del convenio colectivo de trabajo que se estaba negociando. La cuestión en debate lleva más de un año de conversaciones las que se fueron postergando por diversos motivos, entre ellos, el extenso conflicto de la marinería con los dueños de los buques de las flotas costera y artesanal que mantuvo parado el puerto capitalino sobre fines del año pasado y principios del actual.
Superado aquel conflicto laboral el SICONARA, al igual que otros gremios, como el de capitanes, retomó las negociaciones con las firmas propietarias de los barcos.
Mientras duró la puja con el SOMU, los armadores habían logrado confluir casi en tu totalidad en la cámara de la flota costera que venía a reemplazar la malograda CaFCos y prometían que la estrategia empresaria sería mantenerse unidos, pero poco duró aquella intensión y las diferencias volvieron a brotar en el seno de la entidad porque hay intereses disímiles entre los asociados toda vez que confluyen pymes, propietarios de un barco y empresas con varios buques ligados, cada uno, con realidades y en condiciones distintas de enfrentar costos laborales.
Así las cosas, y con ese contexto es que las diversas audiencias programadas por la cartera laboral entre el gremio de los conductores navales y las empresas no aportaban definiciones teniendo en cuenta que nunca estuvieron todas las armadoras representadas.
El eje de las demandas sindicales estuvo vinculado a conceptos fijos que forman parte del salario, la rediscusión de “las partes” que les corresponden a la oficialidad de las tripulaciones, y los montos garantizados a establecer para el momento del año en que mengua la actividad de esta flota.
Hubo avances y acercamientos, pero la ausencia de una posición única de parte de los propietarios de los buques conspiró para que se pudiera traducir eso es un acuerdo. Según revelaron a REVISTA PUERTO fuentes ligadas al SICONARA, quien más se acercó a las pretensiones gremiales fue la empresa Conarpesa, pero tampoco se llegó a firmar.
Desde las empresas se habría estirado la negociación a sabiendas de que el margen de los conductores y maquinistas para presionar por la vía de medidas de acción directa es escaso. Esto guarda relación con el muy buen nivel de capturas que se vienen concretando en el inicio de la temporada de langostino que mantiene a la flota en plena actividad zafrera, y por ello estiman que no habría el consenso necesario para llegar a un eventual paro, consecuentemente consideran que podrán volver a posponer la negociación hasta el año entrante.
Con este panorama planteado, el SICONARA llamaría a una asamblea a sus afiliados en Rawson para determinar los pasos a seguir, y si bien admiten que nadie quiere desaprovechar el alto nivel de actividad que genera el langostino, esta vez no están dispuestos a postergar la definición de un nuevo convenio colectivo de trabajo.
Al cancelarse la negociación colectiva intentarían avanzar en acuerdos particulares con las empresas que más se aproximen a las demandas planteadas, y firmado un primer acuerdo, obligaría al resto de las armadoras de la flota a transitar ese camino. Un paro está descartado antes de las fiestas, según sostienen desde el sindicato, pero el mes de enero sería clave para definir el futuro del CCT, y ese es el plazo que se establecerían los trabajadores antes de endurecer sus posiciones.
Texto y fotos de Nelson Saldivia
23/11/10
REVISTA PUERTO

