Se cumplen cuatro meses de la misteriosa desaparición de una marinera en alta mar

Sucedió entre Río Gallegos y las Islas Malvinas, el 11 de noviembre pasado.

Sucedió entre Río Gallegos y las Islas Malvinas, el 11 de noviembre pasado.

La foto (en la edición impresa) que ilustra esta nota fue acercada por familiares. Detrás, cada una de ellas dicen “Mami, te queremos y te extrañamos”. Fueron escritas por alguno de los cinco hijos que, a pesar del paso del tiempo, aún aguardan en su inocencia ver nuevamente algún día a Paola Anahí Pintos, una marinera y camarera de un buque pesquero de altura que desapareció el mismo día de su cumpleaños, el 11 de noviembre del año pasado. La mujer atendía al capitán y los oficiales del barco pesquero “Gardel”, perteneciente a una empresa de Bahía Blanca, que navegaba ese día a unos 350 kilómetros de la costa, entre Río Gallegos y las Islas Malvinas, en medio de una fuerte tormenta con ráfagas de entre 140 y 150 km/h de velocidad.

Su hermana Raquel Hueicha ha venido realizando estas semanas gestiones ante el Gobierno provincial y especialmente ante el Juzgado Federal número 2 de Río Gallegos, donde se le tomó declaración a gran parte de la tripulación del barco, durante los dos días que estuvo amarrado en el puerto de esa ciudad.
La búsqueda inmediata de la mujer estuvo plagada de dificultades climáticas y los resultados fueron negativos.

Respecto de las circunstancias que rodearon a un presunto accidente que originó la caída de la mujer al agua, sus familiares hicieron mención e incluso acercaron a la justicia mensajes de texto enviados por ésta a sus familiares, en donde hacía alusión a amenazas y diferencias que tenía con otras dos camareras por cuestiones laborales.

Pero por otro lado y según su hermana, en el expediente consta la declaración del capitán del barco que ese día, a las 5 de la mañana y en presunto estado de ebriedad, la mujer fue a agredirlo y le pateó la puerta del camarote donde el oficial se hallaba durmiendo, que éste dio la orden que la suban a cubierta para que tome aire y que, en un descuido, la mujer se habría arrojado al mar. “¿Qué hacía mi hermana a esa hora despierta y por qué no la envió a su camarote o a que la encierren?”, se preguntó Raquel Hueicha.

Paola Pintos era la segunda vez que se embarcaba, luego de haber realizado el curso correspondiente en la Prefectura de Puerto Madryn. Sus cinco hijos tienen entres 15 y 4 años de edad, y reciben contención por parte de familiares, la Municipalidad de esa ciudad y el Ministerio de la Familia. La casa que con el dinero de largas semanas lejos de sus hijos, levantaba con sus propias manos Paola Pintos, sigue a medio terminar. (Fuente: Patagoniawouk)

12/03/09
LA OPINIÓN AUSTRAL

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