Salmón genéticamente modificado suma detractores

Desde que la Administración Federal de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos publicara un informe donde sostiene que el salmón genéticamente modificado de la empresa AquaBounty no presentaría riesgos para el consumo humano directo, varios han salido a manifestar su descontento.

Desde que la Administración Federal de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos publicara un informe donde sostiene que el salmón genéticamente modificado de la empresa AquaBounty no presentaría riesgos para el consumo humano directo, varios han salido a manifestar su descontento.

Esta vez fue el turno de la Organización No Gubernamental (ONG) Food and Water Watch.

A través de una carta enviada a la FDA, la entidad sin fines de lucro manifestó que "los consumidores tienen derecho a saber que la Administración Federal de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos no tiene los medios para evaluar a este pescado como un animal modificado genéticamente destinado para el consumo humano. Si se aprueba el producto, el resultado puede llegar a ser desastroso para la salud del consumidor".

"De igual manera, los consumidores deberían saber que la FDA programó las audiencias públicas de modo tal de limitar la participación del público, iniciándolas un día domingo en un lugar remoto (Rockville, Maryland) y mediante un complicado proceso de registro para los eventos que no son mayormente publicitados", agregó la ONG.

En relación con el informe publicado por la FDA, Food and Water Watch dijo que "además, la agencia que estudia este pescado desde hace una década publicó información incompleta sobre este tema -basada en estudios realizados por AquaBounty, la compañía interesada en vender su propio producto-, apenas dos semanas antes de las audiencias públicas, que comenzarán el próximo domingo 19 de septiembre".

El protagonista
El producto de la discordia es una especie de salmón modificada genéticamente que se denomina AquAdvantage. A simple vista es similar a un salmón Atlántico, aunque sólo lo parece. En realidad es un cóctel genético de tres peces diferentes: el salmón común, un pez de la familia de las anguilas (Zoarces americanus) y el salmón real o Chinook, el gigante de los salmones. El resultado es un pez híbrido, de apariencia similar al salmón común pero con dos genes ajenos, un gen de la hormona de crecimiento del salmón real y otro del pez-ánguila. Esos dos genes son los que le permiten acelerar su crecimiento.

Otra diferencia sustancial es que las hembras de estos salmones transgénicos son estériles. La compañía que los ha desarrollado justifica su decisión apelando a la protección de la biodiversidad. En el caso de que algún ejemplar se escapara de las granjas marinas donde se crían no se mezclaría ni pondría en riesgo a la población natural.

La fórmula también ofrece a la empresa una rentabilidad asegurada. Las piscifactorías dependerán de AquaBounty para tener nuevos salmones transgénicos y estarán obligadas a adquirir nuevas partidas de alevines cada vez.

Food and Water Watch concluyó la misiva diciendo que "pedimos al organismo de Estado rechazar la solicitud de AquaBounty para comercializar el salmón genéticamente modificado. Además, exigimos que todas las audiencias sobre el tema se realicen en lugares más centrales y que el público tenga el tiempo suficiente para examinar la salud humana, la salud animal y los riesgos ecológicos que este producto pudiera generar".

Para conocer la opinión de personas ligadas al mundo de la gastronomía, el blog Food Writer"s Diary del National Restaurant News, realizó una encuesta en la que 26 de 32 participantes (81%) contestaron que no comerían salmón transgénico o no lo servirían en sus restaurantes, mientras que dos participantes dijeron que probarían el pescado y cuatro que lo considerarían.

15/09/10
AQUA – CHILE

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