La última vez que se citó al ecologista marino Boris Worm en esta página, en el año 2006, hablaba de una escalofriante visión del mundo sin alimentos marinos. La sobrepesca, la polución así como otro tipo de depredaciones, decía, podrían acabar con toda las especies comerciales de los  océanos a partir de 2048.

La última vez que se citó al ecologista marino Boris Worm en esta página, en el año 2006, hablaba de una escalofriante visión del mundo sin alimentos marinos. La sobrepesca, la polución así como otro tipo de depredaciones, decía, podrían acabar con toda las especies comerciales de los  océanos a partir de 2048.

La semana pasada el Dr. Worm de la Universidad de Dalhousie en Halifax, escribió en la revista Science que las especies mermadas podrían ser rescatadas si se las manejaba sabiamente, y que ese progreso ya se había logrado en cinco de los 10 caladeros grandes en los que se han establecido cuidadosas medidas de conservación.

Pero lo más alentador respecto del nuevo documento es cómo llegó a término. Se trata de un trabajo de colaboración entre el Dr. Worm y un investigador pesquero quien había resultado ser uno de sus más fervientes críticos en 2006: Ray Hilborn de la Universidad de Washington. El Dr. Hilborn había acusado al Dr. Worm de basarse en hechos parciales así como de hacer extrapolaciones arbitrarias para arribar así a conclusiones sin fundamento.

No era precisamente una manera prometedora de iniciar un diálogo profesional, pero antes que atrincherarse cada cual de su lado, ambos científicos se reunieron en un campo de datos muy rico. Acordaron nuevos métodos para contabilizar cuántos peces de una determinada especie estaban siendo sustraídos, en comparación con la población total. Así compilaron estudios y bases de datos junto a otras herramientas sobre las cuales ambos estaban de acuerdo. 

Los autores no sólo llegaron a un acuerdo respecto del estado de las pesquerías oceánicas – dijeron que a pesar del progreso en algunos sitios, alrededor del 63 por ciento de los stocks de peces debían ser reconstruidos – sino también respecto de un curso de acción.

Como un principio general, sostuvieron, no tiene demasiado sentido pescar al “máximo rendimiento sustentable”, es decir, la cantidad establecida de una determinada especie que supuestamente puede extraerse sin poner en peligro al recurso. Año tras año los funcionarios han usado ese estándar para establecer los límites de captura. Los autores declararon que la acción más inteligente sería la de establecer objetivos más conservadores.

Ofrecieron también una lista de estrategias conocidas: restricción de tipos de equipos de pesca destructivos, establecimiento de cuotas para pescadores individuales, establecimiento de grandes áreas de veda para permitir así que las especies se críen y reproduzcan. Agregaron que estas medidas puede utilizarse de manera separada o en combinación, pero que en cada caso el éxito dependerá en última instancia de dos cosas: paciencia y voluntad política. 

“El camino hacia la recuperación no siempre es simple ni está libre de costos a corto plazo”, afirmaron los autores. Pero desde que la alternativa es “mayor agotamiento y colapso”, se convierte en la única opción decente.

Adaptado al español por NUESTROMAR. Fuente: The New York Times; 05/08/09.

13/08/09
NUESTROMAR

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