Respuesta a “Acuicultura entre el entusiasmo y la cautela”

Como cualquier actividad humana-industrial la acuicultura genera riesgos ambientales y sociales pero los beneficios que aporta están muy por encima de esos riesgos. Cualquier país que disponga de una porción de costa puede beneficiarse cultivando especies que habiten las aguas que bañan sus costas.

Como cualquier actividad humana-industrial la acuicultura genera riesgos ambientales y sociales pero los beneficios que aporta están muy por encima de esos riesgos. Cualquier país que disponga de una porción de costa puede beneficiarse cultivando especies que habiten las aguas que bañan sus costas.

Los riesgos ecológicos que trae aparejado la práctica de esta actividad no son distintos a los que traen consigo la práctica de la agricultura o la ganadería en general, ya sean estas practicadas a escala artesanal o industrial. Los costos de la energía, de los alimentos y de otros insumos son cubiertos totalmente por los beneficios generados por la misma actividad y; a medida que se intensifican las condiciones de un cultivo aparecen enfermedades o infecciones que deben ser provenidas o subsanadas en el momento en que se presentan También la práctica del cultivo lleva, con un buen programa, a un mejoramiento genético, seleccionando los ejemplares más resistentes y con un mejor crecimiento y criarlos hasta etapas de reproducción en las mismas instalaciones y obtener su descendencia.

Esto último es una práctica ya común en muchos establecimientos dedicados a los cultivos marinos. Las cuestiones ambientales deben ser tratadas a medida que la actividad se va implementando o desarrollando. En Argentina están dadas las condiciones para iniciar con la práctica de la acuicultura sin más dilaciones. Es necesario tomar o ir tomando los respectivos recaudos de protección ambiental y social, pero estos no deben ser o representar un impedimento para la puesta en práctica de la misma.

En la actualidad existen normas de aplicación muy estrictas si se quiere producir, transportar o comercializar alimentos en general; SENASA y normas tipo ISO, entre otras. Las mismas exigencias de los países compradores de productos alimenticios provenientes de la acuicultura son muy estrictas con respecto al uso de antibióticos, químicos o sustancias que, no solo que pueden llegar a afectar directamente al ser humano que consume esos productos, sino que también afecten al medio ambiente. Esto da un marco o margen de maniobras para la producción acuícola muy limitado con respecto al uso de químicos o antibióticos.

Por ejemplo en la actualidad, en Ecuador, se están utilizando en las camaroneras productos químicos y antibióticos totalmente naturales y bio-degradables, provenientes de citrus como el pomelo y el limón y también del ajo. También se están utilizando los denominados PRO-BIÓTICOS, que no son otra cosa que bacterias totalmente beneficiosas para la salud de lo que se está cultivando, para la salud del ser humano y para el medio ambiente. Otro concepto que es necesario dejar en claro es que la práctica de la acuicultura no representa un peligro o desplazamiento o competencia para la pesca en general. La práctica de la acuicultura no es responsable de que un recurso se acabe o se agote un caladero; todo lo contrario la acuicultura viene a preservar la especie que está cultivando y, también puede absorber esa mano de obra desocupada proveniente de la pesca.

Se suele mencionar como uno de los casos extremos de daños ambientales, como consecuencia de la práctica de la acuicultura a Ecuador. Nadie niega la tala indiscriminada de extensas zonas de manglar en Ecuador para la construcción de piscinas camaroneras, todas ellas excavadas directamente sobre el suelo, ninguna piscina fue construida de cemento dada la impermeabilidad natural del suelo. Pero también es necesario tener en cuenta el contexto histórico de los hechos. La tala masiva de manglar ocurrió a fines de la década del 70 y durante casi todo los 80. En esos años no se manejaban ni se conocían como en la actualidad los conceptos de cuidados ambientales en general.

Actualmente el gobierno ecuatoriano está exigiendo a las empresas camaroneras que repueblen zonas de manglar. Es necesario mencionar el casi inconmensurable beneficio social y económico que trajo aparejado la acuicultura en ecuador; toda su zona costera se vio beneficiada. Sería una torpeza comparar las condiciones para la práctica de la acuicultura que cuenta Argentina con las de Chile o Brasil o Ecuador u otro país o, pretender cultivar especies tropicales en nuestras costas patagónicas. El país cuenta con condiciones especiales y únicas para la acuicultura, como un extenso y rico litoral marítimo, especies conocidas, con una alta demanda y pecios en el ámbito internacional. Por otro lado, la maricultura en general no necesariamente debe practicarse en el mar, las especies se adaptan perfectamente al cautiverio ya sea en etapas de hatcheries o en piscinas o estanques donde se las engorda. Por supuesto que es necesario un manejo sustentable de los recursos acuáticos.

Pero la acuicultura puede ser practicada en forma paralela y genera todo un polo de desarrollo con una altísima demanda de mano de obra calificada y no calificada no solo para la actividad en sí, sino también para las industrias paralelas que se instalan y requieren alrededor de la acuicultura, como ser plantas industriales elaboradoras de alimentos balanceados; plantas empacadoras; talleres; proveedores de equipamientos, instrumentales, insumos en general; oficinas importadoras – exportadoras; etc. Finalmente creo firmemente en la viabilidad ambiental, social, biológica y económica de la acuicultura en Argentina; ya sea esta practicada en ríos, lagos, embalses, estuarios, en el mar, en estanques o en jaulas etc. Envío estas líneas en respuesta al artículo publicado en vuestro boletín semanal # 45/08 “Acuicultura entre el entusiasmo y la cautela”.

Los conceptos por mí vertidos, están fundamentados en una formación académica afín a la acuicultura, soy Oceanógrafo con orientación en Biología Marina y especializado en acuicultura (trabajé en la actividad por más de 10 años en Ecuador) Agradeceré se dé a publicar estas líneas ya que representan un punto de vista diferente al del artículo en mención.

12/12/08
BIOL. CARLOS RAJOY

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