Rescatan en Ecuador a un pescador panameño que estuvo 26 días a la deriva

Adrián Vázquez, de 18 años, trabajaba en un hotel de playa y aceptó una invitación de dos amigos para una faena de pesca que debía durar horas y le daría algo de dinero. Pero jamás imaginó la pesadilla que viviría

Adrián Vázquez, de 18 años, trabajaba en un hotel de playa y aceptó una invitación de dos amigos para una faena de pesca que debía durar horas y le daría algo de dinero. Pero jamás imaginó la pesadilla que viviría

Un daño en el motor de la embarcación los dejó a la deriva y debió sobrevivir 26 días en alta mar, hasta que fue rescatado el 23 de marzo en aguas ecuatorianas de las islas Galápagos.

Este náufrago fue localizado fortuitamente por una de las pangas (lanchas) que cumplía sus tareas diarias de pesca para el barco nodriza ecuatoriano “Duarte 5”, que navegaba 240 millas náuticas al norte del archipiélago ecuatoriano, informaron el lunes a The Associated Press autoridades de la marina del Ecuador.

Los dos compañeros de Vásquez murieron en la odisea, según el relato que brindó Vásquez a un capitán de la marina ecuatoriana, Hugo Espinosa.

Espinosa, al mando de la patrullera Isla Española, fue el encargado de recoger al náufrago panameño, quien presentaba un severo cuadro de deshidratación y desnutrición. El hombre aseguró que tras unas horas de descanso, hidratación y alimentación, el náufrago le relató su odisea, la cual compartió el lunes en una entrevista telefónica con la AP.

“La ocupación de Vásquez no era pescador, él trabajaba haciendo limpieza de habitaciones en el hotel Decameron de Panamá, pero fue invitado por sus dos amigos de barrio -Fernando Osorio, de 16 años, y Oropeces Betancourt, de 24-, a ganarse algo de dinero acompañándolos en una faena de pesca que se prolongaría durante el día del 24 de febrero”, dijo Espinosa.

Los tres vivían en la población de Río Hato, a unos 120 kilómetros al oeste de la capital panameña, aunque habían partido de un puerto próximo el 24 de febrero. De acuerdo con la versión de Vásquez contada por Espinosa, “la pesca había sido buena, que estaban de regreso, que incluso podían ver tierra firme hacia las 6 de la tarde, pero que por un daño en el motor quedaron a la deriva, pero tenían los peces y un bidón de agua en la lancha”.

“Se alimentaron con la pesca que habían recogido el 24 de febrero los primeros días. Los asaban en un fogón con el que contaba la embarcación, pero cuando el hielo se derritió tuvieron que botar los peces (descompuestos) al mar y quedaron a merced de lo que podían recoger con una red que tenían a bordo”, agregó.

“El ánimo de los sobrevivientes se iba acabando con el pasar de los días. Oropeces (Betancourt) se mantuvo con vida dos semanas, pero los últimos días se negó a comer y a beber hasta que murió el 10 de marzo. Vásquez Lo mantuvo en la embarcación tres días, pero tuvo que arrojarlo al mar cuando presentaba signos de descomposición”, señaló.

Dijo que Osorio se mantuvo con vida cinco días más y que murió el 15 de marzo. “Lo mantuvo en la lancha otros tres días, pero que también tuvo que echarlo por la borda por la misma causa. Cuatro días más tarde se acabó el agua y los días amanecían soleados”, dijo.

“Cuando estaba casi agotado, el 19 de marzo, llovió y Vásquez pudo llenar cuatro galones de agua. Pero la lluvia no solo alivió uno de los problemas más graves, el agua, sino que causó otro: dañó el fogón de la lancha, por lo que tuvo que alimentarse con peces crudos y sorbos de agua dulce”, aseveró.

“Cuando recogí a Vásquez era la madrugada. El ciudadano panameño no sabía lo que pasaba, estaba callado y con la mirada perdida”, contó Espinosa. “Reaccionó un poco luego de ser hidratado por vía venosa y oral. Durmió varias horas, Despertó con mucha sed y mucha hambre. Poco a poco fue reaccionando, pero… le costaba mucho referirse al tema (a la suerte de sus dos amigos)”.

Vásquez pidió el teléfono del barco e hizo dos llamadas: la primera a su madre y la segunda al gerente del hotel para explicar las razones de su prolongada ausencia.

Yomar Vásquez, hermano de Adrián y de 19 años, dijo el lunes a la AP en el poblado de Bique, Río Hato, que “el no tenía experiencia, apenas era su segundo día (como pescador). Fue bien difícil el tiempo que transcurrió sin saber de mi hermano. Fue muy triste y desesperante”. “El me estaba invitando a que me fuera con él, que nos iba a ir bien, pero luego me arrepentí porque en realidad eso no era lo mío”, agregó.

La tía del sobreviviente, Olga Jaramillo, 68 años, aseguró que “él (Adrián) había ido el jueves (a pescar) y dijo que iba el viernes (nuevamente) porque venía la Semana Santa y quería comprarse un par de zapatillas de marca”.

La tarde del lunes, Ortiz viajó a Guayaquil, donde le esperaba la cónsul de Panamá en esa ciudad, Jackeline Vergara, para ayudarle en todo lo necesario y además en los temas migratorios para que el sobreviviente pueda retornar a ese país entre el martes y miércoles de esta semana. Fuente: AP

Por Gonzalo Solano

27/03/12

INFOBAE.COM

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