El equipo de ECOPES aclara que no propicia la prohibición de ningún arte de pesca. Mientras se permita usar rastra en la costa del Golfo no se podrá repoblar de mejillones. Biólogos, pescadores y funcionarios coinciden en que debe prohibirse.
El equipo de ECOPES aclara que no propicia la prohibición de ningún arte de pesca. Mientras se permita usar rastra en la costa del Golfo no se podrá repoblar de mejillones. Biólogos, pescadores y funcionarios coinciden en que debe prohibirse.
Hace ya un mes REVISTA PUERTO realizó una entrevista con el Secretario de Producción de Río Negro, con motivo de la entrega de un fideicomiso de 10 millones por parte de la Subsecretaría de Pesca Nacional. En esa oportunidad el funcionario dijo que parte de ese dinero se destinaría a la pesca artesanal, para potenciar la Terminal Pesquera y, en un futuro, reconvertir las lanchas en pequeños barcos arrastreros, como un proyecto a futuro de los integrantes del programa ECOPES “con Raúl González a la cabeza”.
Ello motivó una nota sobre el impacto negativo de la red de arrastre, específicamente en el Golfo San Matías, por la particularidad de tener esa zona fondos biogenéticos, que pueden tardar más de una década en recuperarse a diferencia de los fondos arenosos. Ese artículo –El Golfo San Matías era una cazuela de mariscos– se realizó en base a un informe técnico elaborado por Enrique Morsan, biólogo del Instituto de Biología Marina Alte. Storni, de la provincia de Río Negro.
Lejos de profundizar en el tema del impacto de este arte de pesca sobre el fondo del Golfo, el equipo de Ecopes decidió emitir un comunicado de prensa diciendo que la información que REVISTA PUERTO había publicado era errónea. Nosotros sólo cumplimos con nuestro rol de divulgadores de los dichos de un funcionario que tiene a Raúl González como palabra autorizada en el tema; si hubo un error fue de comunicación entre estas dos personas.
Por otra parte, llama mucho la atención que en el párrafo final del comunicado se aclare que “en ninguna circunstancia se acordó entre los miembros de las Comisiones de Planes de Manejo la prohibición de alguna de las artes de pesca”.
El programa ECOPES nació en el año 2004, constituyéndose en una iniciativa académica que procura sentar las bases conceptuales y operativas para conducir una gestión ecosistémica y sustentable de la pesca. Como tal, dicen en su página web: “Este emprendimiento se inscribe en la mejor tendencia internacional en materia de gestión de pesquerías”.
Según Guillermo Caile, de la Fundación Patagonia Natural la tendencia mundial es ir eliminando el uso de la rastra de las zonas costeras: “En el caso de los recursos bentónicos cuando están al alcance de los buzos marisqueros, la tendencia mundial es que se extraigan de esa manera y a su vez estableciendo un límite a través de cupos. Yo elegiría el arte de menor impacto”.
El objetivo general de ECOPES esta dirigido a conferir sustentabilidad ecosistémica a los caladeros del Golfo San Matías. Sobre el enfoque ecosistémico dicen además que “la sobreexplotación y la pérdida de hábitat en un escositema, ya sea por contaminación, pérdida de humedales costeros, destrucción de áreas de desove, modificación de los fondos de pesca por impacto de las artes de captura, etc., son los principales condicionantes de la disponibilidad futura de los recursos pesqueros”.
El Golfo San Matías, poco a poco, está perdiendo todos sus recursos bentónicos; y al parecer el proyecto de Raúl González, financiado por la provincia y la agencia de Ciencia y Técnica, no ha cumplido tras cinco años de su creación, con ninguno de los objetivos planteados.
Víctor “Gringo” Ryndycz, buzo marisquero, nos dice que ha sido absolutamente ineficiente el proyecto ECOPES como programa que busca sustentabilidad ecosistémica: “Raúl González hace mucho tiempo que ocupa lugares de poder y aquí nunca se hizo lo que se debía hacer. ECOPES debió servir para algo pero no se logró nada. Los objetivos eran establecer un cupo de captura, eliminar la rastra y gerenciar algunas zonas, nada se hizo”.
El “gringo” fue un pescador que como tantos otros utilizaba red de arrastre para extraer los frutos de mar, pero hoy después de ver el desastre ecológico que el uso de este arte provocó en su Golfo, solicita la prohibición de la rastra.
Aníbal Rodríguez, otro pescador artesanal, va incluso más allá y pide se tomen de forma urgente medidas de manejo para evitar la depredación: “El impacto de la rastra es alto, eso lo sabemos todos, pero si autorizan 200 lanchas con buzos también, acá no hay medidas de manejo, tienen que dar un cupo”.
Esta provincia cuenta con una Ley de impacto ambiental –la 3266– que en su artículo cuarto estable su finalidad como la de prevenir o mitigar las consecuencias que acciones o proyectos, puedan causar al equilibrio ecológico. Entre sus alcances, se encuentra el uso y manejo de recursos marítimos, fluviales o lacustres.
Consultado Hector Echeverría, presidente del Consejo de Ecología y Medio Ambiente provincial, sobre la utilización de la rastra en el Golfo nos dijo: “Estamos en contra de todo lo que puede afectar el recurso. Durante muchos años en Río Negro se ha manejado mal el sistema de arrastre. Si la rastra afecta los fondos estamos en contra”.
A su vez, con relación a los recursos bentónicos se manifestó a favor de la recolección a través de medios pasivos de pesca: “Siempre hemos apoyado la extracción de recursos bentónicos sin la utilización de la rastra, con artes que no afecten el sustrato, como por ejemplo el buceo.”
Desde hace un año se está esperando la decisión del gobierno sobre la prohibición de este arte de pesca, por lo menos para la zona de El Sótano, donde pescadores y científicos conjuntamente pretenden realizar una experiencia de repoblación de mejillón. Para que esto se pueda llevar a cabo es imprescindible se prohíba pescar con red de arrastre.
En palabras de Ryndycz el repoblamiento significa algo “maravilloso”, pues “dará trabajo, para nosotros y para las generaciones futuras. Lo único que ha quedado en el golfo es almeja y si no se pone un límite ni almeja va a quedar”.
¿Que opina el ecosistémico González al respecto? Según el comunicado de prensa, desde ECOPES nunca propiciaron la prohibición de ningún arte de pesca. Algo que siguiendo la tendencia mundial parece ir en contra de los principios del programa y esto es algo que tienen muy claro los pescadores.
Para Aníbal Rodríguez, el director de ECOPES tiene una actitud ambivalente: “Queda bien con Dios y con el Diablo, a los buzos les dice que hay que prohibir la rastra y a los pescadores les dice lo contrario. No hay gente que tome una decisión clara”. Ryndycz, por su parte, se lamenta de que minimicen el efecto de la rastra: “Ellos dicen que una rastra más pequeña no hace nada y ellos tienen el poder, son los más escuchados pero ven las cosas detrás de un escritorio, una rastra más pequeña genera el mismo impacto”.
Estudios realizados por el prestigioso biólogo pesquero Orenzans y otros autores en el Golfo San Matías confirman la teoría del pescador. En ellos se concluye que el uso de una rastra más pequeña y de menor peso, produce el mismo efecto que las usadas en los años 70, cuando se vivió la sobreexplotación de la vieira.
Es una pena que los recursos económicos para hacer efectivo el manejo ecosistémico estén en manos de quien a estas alturas ha demostrado no estar capacitado para llevarlo a la práctica, a pesar de contar con la atención de los políticos y funcionarios encargados de tomar las resoluciones correspondientes. Como hemos visto, pescadores, científicos y autoridades competentes en el tema están de acuerdo en que sería una medida favorable prohibir la rastra para el desarrollo de un –ECOPES– Ecosistema Pesquero Sustentable. Qué desdicha que el director del equipo que lleva ese nombre así no lo entienda.
El tiempo de prueba de Raúl González, a juzgar por los hechos, parece agotado. Lleva diez años ocupando espacios de poder, como director del instituto, representante en el Consejo Federal Pesquero y por último como director del programa que acapara y detenta casi todo el presupuesto destinado a la investigación científica. En este tiempo hemos visto agotarse los recursos del que era un riquísimo Golfo, hemos visto también como se ha abandonado la investigación sistemática y programada de los recursos pesqueros, hechos objetivamente comprobables con una revisión histórica del triste devenir de los recursos bentónicos.
29/06/09
REVISTA PUERTO

