La reciente cancelación de la travesía de anchoíta abre el interrogante sobre el estado de las embarcaciones del organismo. El “Cánepa” está casi terminado pero no navega. El “Oca Balda” será reformado y al “Holmberg” le faltan repuestos importados. Desde marzo no salen campañas. ¿Se robaron los víveres?
La reciente cancelación de la travesía de anchoíta abre el interrogante sobre el estado de las embarcaciones del organismo. El “Cánepa” está casi terminado pero no navega. El “Oca Balda” será reformado y al “Holmberg” le faltan repuestos importados. Desde marzo no salen campañas. ¿Se robaron los víveres?
Mientras se aguarda por la llegada de los fondos de financiamiento del preacuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que permitirá comprar dos barcos nuevos, los tres buques del INIDEP se mantienen amarrados al muelle desde marzo pasado, cuando finalizó la última campaña que completó el organismo.
En estos siete meses el instituto de investigación no puedo realizar la campaña global de merluza, la más importante del año para conocer el estado del principal recurso del caladero nacional, ni la evaluación de prerreclutas de langostino.
La última campaña en cancelarse fue la evaluación hidroacústica de anchoíta, un estudio clave para comprender los datos singulares que arrojó la pesquería en este 2014: demora en el inicio de la zafra y una reducción en el tamaño promedio de las capturas de la flota.
El barco con el que se haría la travesía era el “Oca Balda”. Se supo que una de las bombas hidráulicas del guinche de pesca no pudo ser reparada a tiempo, lo que motivó primero el aplazo y luego la cancelación de la campaña, hecho que se cristalizó la semana pasada.
Pero el “Oca Balda” está inmerso en otro plan de puesta en valor que va más allá del guinche de pesca. Según pudo saber Revista Puerto, buscan modernizarlo y ampliar sus prestaciones con vistas al lanzamiento del Proyecto Pampa Azul, previsto para el verano 2015.
La intención es instalarle dos grúas hidráulicas, una por banda, que requiere de toda una serie de modificaciones en la cubierta. Para estos trabajos, con un presupuesto cercano al millón de pesos, se había seleccionado a Astillero Unión.
El astillero no le factura al INIDEP sino que lo hace a la Fundación ARGENINTA, que depende del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca. Estaba definido que una cuadrilla de 15 obreros navales comenzara a trabajar a mediados de septiembre, pero desde la Gerencia de Armamentos y Buques del INIDEP informaron a principios de octubre que el trabajo saldría por licitación.
Mientras todavía se aguarda el llamado a concurso de precios para que se intervenga en el “Oca Balda”, el “Capitán Cánepa” sigue sin salir a navegar a pesar de haber sido puesto en valor recientemente. Los trabajos implicaron el recorrido de bombas, máquina y cambio de paneles de chapa.
Las tareas también estuvieron a cargo de los obreros de Astillero Unión y el sistema de pago fue el mismo: la Fundación ARGENINTA. Pero de los 180 mil pesos facturados por el trabajo, la empresa apenas cobró la primera factura, por 39 mil. Y el panorama no es el mejor. Según dijeron en el astillero, la Fundación colecciona más de 200 cheques rechazados.
Si el “Cánepa” está listo, ¿por qué no se pudo hacer la campaña de anchoíta en este buque?. Desde el Proyecto de Pelágicos advirtieron inconvenientes con las tareas de pesca en el buque más pequeño de la dotación del INIDEP, que hacía imposible una comparación con registros tomados con el “Oca Balda”.
¿Por qué interviene la Fundación ARGENINTA como intermediario entre Unión y el INIDEP? Porque el astillero no tiene el libre deuda con AFIP, requisito que solicita el Instituto para con sus proveedores.
En realidad lo tuvo hasta principios de año, cuando el INIDEP llamó a licitación 18 mil horas para la tarea de mantenimiento naval de sus tres barcos. Unión pasó la cotización más barata, en relación a SPI y TPA. Incluso, como podían tercerizar tareas, habían acordado subir los barcos al varadero del ex SANIN, en Dock Sud.
La posibilidad generaba esperanza en las autoridades de la Subsecretaría de Pesca y el INIDEP, que veían con buenos ojos romper el monopolio que ejerce SPI en el mercado. Antes de fin de año, cuando esté terminada la obra en la parrilla central del varadero del ex astillero Mar del Plata, TPA podrá cotizar el servicio.
Pero el proceso licitatorio quedó en el limbo. Cuando el Subsecretario de Pesca quedó confirmado en el cargo y en la Dirección de Armamento se ocuparon todos los cargos vacantes y los que faltaban regresaron de sus vacaciones, el libre deuda de Unión había vencido.
Bustamante asumió el compromiso contraído con los obreros de Unión y encontraron este mecanismo de facturar a través de la Fundación para que los barcos reciban el mantenimiento que no pudieron darle a través de la licitación.
Las demoras en la finalización de los trabajos en el “Holmberg” tienen más que ver con problemas de la coyuntura económica. “Tardan mucho los repuestos importados”, contó una fuente confiable en el INIDEP.
El barco bajó del dique de SPI donde se le realizó la obra viva: carenado, línea de eje, pala y timón. La obra muerta a flote tiene que ver con la motorización de su planta impulsora. La licitación la ganó Tarnovsky, pero la cedió a TPA, que quedó al frente de las reparaciones de la caja reductora del motor principal.
Como si la parálisis de los tres buques de investigación no fuese motivo suficiente de preocupación entre los actores pesqueros, en las últimas horas corrió el rumor de que manos anónimas habían robado los víveres de la campaña de evaluación de anchoíta.
Este medio intentó ubicar a Otto Wöhler para confirmar las versiones, pero este lunes el director Nacional de Investigaciones no había asistido a trabajar por estar enfermo. “Están filmados en las cámaras de seguridad cuando bajaban los víveres y los cargaban en un camión”, contó una fuente del organismo. (Por Roberto Garrone; Revista Puerto)
05/11/14

