No son los camiones los que invaden el puerto. Son los autos particulares que invaden la jurisdicción portuaria. No son los camiones los que invaden el puerto. Son los autos particulares que invaden la jurisdicción portuaria.Con el recelo típico de quien vive algo como muy propio, y lo ve atestado de “extraños”, un portuario protestaba contra los que protestaban por el puerto. Puede ser que el principal puerto de contenedores del país tenga mayores problemas que descongestionar sus accesos y ordenar el tránsito. Pero cuando “todos” son problemas, atacar uno en lugar de otro es propio de un observador no participante. La nueva gestión de la Administración General de Puertos (AGP), desde hace unos meses a cargo del práctico Sergio Borrelli, firmó el 12 de este mes la resolución 74/2012, que crea el Sistema de Control de Tránsito Vehicular Portuario (CVTP) que, en principio, operará en Puerto Nuevo, en el área comprendida desde el acceso de la calle Junín en el borde de la cabecera de la dársena F, hasta la avenida Edison, y desde allí hasta la zona conocida como “El Relleno”, donde funciona el Centro de Transporte Multimodal (CTM). La AGP instruyó a las terminales para que se hagan cargo de las operaciones y las obras necesarias para ordenar el tránsito. “Están concentrados en gestionar”, dicen los únicos empresarios que se animan a hablar del tema sobre los planes de la AGP que, dicho sea de paso, redujo su nivel de exposición pública. De hecho, no se comunicó algo relevante: de alguna manera, el sistema (que cobra una tarifa) da un paso adelante para conminar a las terminales a ordenar el tránsito y estacionamiento de los camiones en el puerto. La AGP de perfil bajo argumenta que convocó a todos los actores portuarios y surgió un “consenso unánime” en lo que hace a la necesidad de organizar y dirigir el movimiento de camiones interportuario. El caos organizado de camiones en las avenidas y acceso del puerto; las colas y las varias filas de transportistas; los autos de seguridad y los remises de despachantes; las motos de correo expreso, entre otros, no conforman otra cosa más que la sintomatología de un sistema vial y de tránsito negligente. Empezar por secuenciar el ingreso de camiones con carga de exportación es el primer paso, trascendió, de una idea que apunta a brindarle servicios a las cargas y los transportistas. Aquel portuario no le queda otra que concentrarse en sus clientes. Cerrarles el paso a los autos no es una posibilidad aún. Por Emiliano Galli | LA NACION 23/10/12 LA NACION
