Proyectan el canal del MERCOSUR

Con la iniciativa privada de crear un corredor bioceánico entre la Argentina y Chile, a cargo de Corporación América, se vuelve a hablar de infraestructura a largo plazo para el comercio exterior regional. Cuáles son los primeros pasos.

Con la iniciativa privada de crear un corredor bioceánico entre la Argentina y Chile, a cargo de Corporación América, se vuelve a hablar de infraestructura a largo plazo para el comercio exterior regional. Cuáles son los primeros pasos.

¿Será posible concretar una obra de infraestructura de una magnitud que sólo será sostenible de acá a 30 años? ¿Es lógico, hoy, hablar de un proyecto que le hace un bypass a la Cordillera para que un tren eléctrico de última generación circule a 80 kilómetros por hora, por un trayecto de casi 50 kilómetros (que entraría entre los cinco más largos del mundo), transportando camiones, contenedores y hasta autos?

¿Puede pensarse este emprendimiento en la Argentina de los ferrocarriles desarticulados y de la red vial insuficiente, donde se agolpa la carga granelera en el acceso a Rosario y la contenedorizada en el ingreso al puerto de Buenos Aires, donde el gran canal de transporte integral, la hidrovía, permanece con serias indefiniciones respecto de su dragado, balizamiento y señalización en una parte importante de su trayecto?

¿Matiza lo abrumador de la idea el hecho de que Chile esté en la ecuación de una similar -por su impacto integracionista- al canal de Panamá, al unir a priori dos océanos, y que en última instancia brindará otra opción para vincular el Mercosur con Asia? Aún en estado embrionario, y con la hipótesis más barata de inversión necesaria (US$ 3000 millones), ¿tranquiliza saber que será la Corporación Andina de Fomento (CAF) la encargada de la ingeniería financiera del proyecto, con cuyos flujos y curvas se irá a buscar inversores?

Son muchas más las preguntas que pueden hacerse alrededor de la iniciativa privada que postuló Corporación América, liderada por el empresario Eduardo Eurnekian. Se hizo pública a principios de este año y fue declarada de interés por los gobiernos chileno y argentino en agosto y septiembre, respectivamente. La semana última fue la presentación en sociedad, en el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI).

Muchas preguntas no tienen respuesta aún. Es una idea, en rigor, que culminará en un anteproyecto en 2010. Para entonces, el grupo habrá desembolsado en estudios de factibilidad económica y geológica unos US$ 50 millones. Con el anteproyecto listo, los gobiernos llamarán a licitación internacional donde Corporación América tendrá un porcentaje -algunos lo fijan en un 5%- de preferencia por ser quien alumbró la iniciativa.

Al ser un nuevo paso entre dos países, y del Mercosur, la expectativa estuvo puesta en la necesidad de servicios aduaneros prestos. El paso Cristo Redentor no sólo es testigo de cierres de más de 40 días por nevadas, sino de esperas de hasta siete días por la lentitud en los procesos de validación de documentos y cargas.
Servicios

Hay dos soportes más, lejos del romanticismo integracionista del proyecto: el primero es que Chile es el país más abierto del mundo en cuanto a tratados de libre comercio, tiene más acuerdos de los que su producción pueda aprovechar y necesita converger en una plataforma de servicios para que los bienes del Mercosur aprovechen las credenciales que consiguió; el segundo viene de la mano del informe elaborado por el BID (ver la edición de este suplemento del 21 de octubre último) que advierte que los costos logísticos inciden mucho más en la competitividad exportadora regional que los aranceles que aplican los mercados de destino.

La presentación pública fue una demostración del interés político de la obra. Los discursos -presenciados por embajadores, gobernadores, intendentes, políticos, empresarios y periodistas locales, brasileños y chilenos- descansaron en la esperanza de poder ver plasmada una ingeniería de estas características, en la obligación que genera la integración, en el cambio de eje económico del mundo que ahora está en Asia, en los déficit de infraestructura que una obra como ésta podría remendar. Y por supuesto, en cómo se financiará y qué costos tendrá.

Al respecto, Daniel Fernández, representante de la CAF, destacó: "El cierre financiero de la operación no será mañana. Somos optimistas", señaló. Para Eduardo Rodríguez Guarachi, "la región tiene un problema histórico de no invertir lo suficiente en infraestructura: apenas el 2% del PBI en circunstancias que se requiere del 5%. Chile exporta el 40% a Asia. Tenemos 19 tratados con 54 países, y acceso al 86% del PBI mundial. Deberíamos estar usando mejor esa coyuntura. Pero no podemos ser el país de servicio que pretendemos con el cuello de botella que es el Cristo Redentor".

El Cristo Redentor concentra el 80% del comercio entre 48 días. Las colas por los trámites aduaneros llegan a los 6 kilómetros.

Por Emiliano Galli
De la Redacción de LA NACION

02/12/08
LA NACIÓN

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